Viviana Alegre: «El poder quiere que dejemos de recordar a las víctimas»
12/3/2026
por Lucio Casarini
Cuatro miembros de su familia están desaparecidos. Tiene indicios de que su hijo Facundo Rivera Alegre, visto por última vez el 19 de febrero de 2012, cayó en manos de policías de la ciudad de Córdoba. Su hermano Marco y la esposa de este, Natalia Regueira, embarazada de seis meses, fueron chupados por la dictadura en 1977.
«Ellos saben dónde está», denuncia sobre el cuerpo de su hijo y las autoridades cordobesas; «le dejamos un pedido de audiencia a Llaryora; no contestó nunca», destaca su desilusión con el gobernador, una de incontables gestiones para resolver el misterio; «después de los largos años en que batallamos, volvimos a constituirnos como querellantes, pero en una causa nueva; porque en el juicio [de 2015] se había planteado un homicidio», menciona el proceso que considera una farsa; «[el actual sumario] es por encubrimiento agravado; hay un equipo; están la doctora [Adriana] Gentile y otras compañeras».
La voz del relato habla como protagonista de dramas concretos y en simultáneo como testigo de una época. La presente crónica recoge una fracción de las palabras textuales, que pueden escucharse de manera íntegra en el audio situado debajo del título. El registro sonoro se prologa cerca de una hora y media. Aquellos lectores que decidan invertir ese tiempo para oírlo vivirán una experiencia estremecedora que sin duda los dejará pensando. La hilación constituye un alegato minucioso que abarca un período de décadas y una geografía amplia que en algunos aspectos excede el país.
«Mi nombre es Viviana Alegre, soy la madre de Facundo Rivera Alegre, a quien llamaban el Rubio del Pasaje», comienza el audio de esta cobertura, publicada en la fecha del cumpleaños 34 del joven; «desaparecido el 19 de febrero de 2012 en Córdoba capital; también tengo un hermano desaparecido en la dictadura, Marco Alegre, en el Pozo de Banfield [al sur del Conurbano]; y mi cuñada, la mujer de él, desapareció en la exEsma [ciudad de Buenos Aires] embarazada», enumera; «vivo en Córdoba desde hace 30 y pico de años; vine a estudiar; mis hijos son cordobeses, entre ellos Facu».
La foto de cabecera muestra a la entrevistada junto a dos compinches, a su mano izquierda Laura Garay y a su derecha María Laura Pérez. Es una estampa que rebalsa amistad. Ambas son colaboradoras estrechas en las diferentes iniciativas del grupo Familiares y Amigos de Facu Rivera Alegre, que aglutina voluntades numerosas y heterogéneas. Además del reclamo de memoria, verdad y justicia, desarrollan múltiples actividades solidarias con niños y adultos. Un clásico es el apoyo escolar para chiquilines de barrios marginales, otro es el acompañamiento para personas de la llamada tercera edad.
Facundo con su hija Rocío en brazos durante el bautismo de la niña; lo acompañan Micaela, la mamá de la beba, Viviana Alegre y otros.
Síntesis gráfica del caso de Facundo Rivera Alegre.
«Él ese día se va con unos chicos, con los que había empezado una amistad hacía como dos o tres meses, a un baile de cuarteto, que acá se hace mucho, a un lugar que se llama Estadio del Centro, que queda a tres cuadras de la Central de Policía», ubica la madre de Facundo el escenario de los hechos; «en Córdoba existió el Código de Faltas durante muchísimos años; tenía leyes que estaban desde la dictadura; cuando vine a estudiar era muy frecuente que detuvieran a pibes de barrios populares que usaban gorrita, de piel más oscura o que llevaban aritos o tatuajes; no podían siquiera llegar al centro».
«Eran detenidos para averiguación de antecedentes; en cualquier problema que existiera eran seguro ellos los primeros sospechosos; los detenían y a veces los llevaban al sector este, donde se encuentra el barrio Maldonado [una de las áreas más carenciadas de la capital provincial]; asimismo el Campo la Ribera [excentro clandestino de detención, actual Espacio para la Memoria], donde muchos compañeros y compañeras fueron desaparecidos durante la dictadura; cerca está el Cementerio San Vicente, que tiene crematorios, por lo que se dijo que algunos de esos compañeros fueron cremados».
«Esa zona está toda regenteada por la Seccional Quinta, muy conocida por sus negociados con diferentes narcos que hay en la zona, que utilizan muchos pibes; ellos los llaman soldaditos; son los que venden al menudeo, llevan y traen; al Código de Faltas hoy le cambiaron el nombre por Código de Convivencia [el Código de Convivencia Ciudadana de la Provincia de Córdoba, que rige desde 2016]; sacaron algunas cláusulas, muy pocas; es prácticamente lo mismo; siempre esos chicos como sospechosos y siempre apuntando a las familias de esos pibes, que padecen una vulnerabilidad total y absoluta».
Carta de la pequeña Rocío en el 34 cumpleaños de su papá, 12 de marzo de 2026.
Viviana en el 34 cumpleaños de Facundo, 12 de marzo de 2026 (Galería de fotos).
«Facu fue al baile este de Damián Córdoba [entonces una joven promesa del cuarteto] el 18 de febrero para amanecer el 19 en el Estadio del Centro y desaparece», continúa Viviana; «recuerdo, no me olvidaré jamás, que esa madrugada se larga una tormenta de lluvia que me despierta a eso de las seis menos diez; veo que él no había llegado; muy raro, porque si se demoraba, así no tuviera celular, con el de algún otro, avisaba; pensé ya estará por llegar; pero cuando se hicieron las nueve o nueve y media de la mañana, en que el sol partía la tierra, todavía no había vuelto y ahí empezó la preocupación.»
«Si bien nosotros vivíamos en Barrio Juniors [de atmósfera residencial y tranquila] alquilando, no en las zonas más alejadas, cuando muchas veces él volvía de trabajar…; se empleaba con un arquitecto de pintor y albañil; se había inscripto para empezar Arquitectura; estaba viviendo con su pareja [Micaela] y una hija [Rocío]; cuando desaparece, la pequeña tenía nueve meses y hoy suma 14 años, a un paso de cumplir 15; …muchas veces venía todo manchado de pintura; él usaba arito nomás y lo que tenía era que si bien tenía el pelo castaño, digamos oscuro, lo que hacía era decolorarse, se teñía de diferentes colores».
Facundo, agregará la entrevistada, se estaba iniciando como cantante de Pura K-Ravana, una banda propia. La costumbre de retocarse el cabello será tomada por las crónicas policiales, que lo bautizarán el Rubio del Pasaje. La segunda palabra del apodo hace referencia al hecho de que la casa que habitaban quedaba en un pasaje, una calle de dimensiones menores que el promedio. El seudónimo se volverá popular y en 2020 inspirará La ilusión del Rubio, obra teatral del director independiente Santiago San Paulo. El lanzamiento será nada menos que en la Biblioteca Nacional de la ciudad de Buenos Aires.
Aviso difundido en el 34 cumpleaños de Facundo, 12 de marzo de 2026 (Galería de fotos).
Viviana con Nora Cortiñas, difunta integrante de las Madres de la Plaza de Mayo, y otros.
«Él iba mucho a los bailes de la Mona Giménez que se hacen por la zona; Sargento Cabral se llama un lugar donde toca; los mismos policías del baile muchas veces provocaban a los pibes adentro, los empujaban y los chicos reaccionaban; por allá atacaban a algún amigo y los otros salían a favor; Facu lo ha hecho bastante; entonces, ya los policías lo tenían remarcado; por eso, esa vez no fue al baile de la Mona, sino al de Damián Córdoba; cambió de lugar; los policías de los bailes son hombres en actividad; aparte, el padre de Damián Córdoba, ya fallecido, era personal de inteligencia de la Policía de Catamarca».
«Al no volver, empezamos a averiguar, a preguntar; yo prendo el celular de Facu [que había dejado en la casa]; uno de los chicos que fue con él le decía Rubio dónde andás, te estamos esperando a la salida, por dónde salís; esos mismos chicos se contactan conmigo al otro día y me cuentan: después nos juntamos y caminamos dos o tres cuadras por la avenida de la Central de Policía; llovía; él se cruza de vereda para parar un colectivo que venía para la zona donde nosotros vivíamos; sube y baja; se ve que no le servía para venir; después pasó otro colectivo y no lo vimos más, fue el testimonio de aquellos chicos».
«Estos pibes después tuvieron que ir a testificar en una salita de dos por tres o tres por dos o tres por tres con tres uniformados tomándoles declaración; nosotros pedimos que aparten a la Policía de Córdoba de la investigación», se indigna con motivo la madre de Facundo; «luego surgió el testimonio de dos chicas que vieron golpiza policial dentro del baile y que sacaban [chicos] en un auto de civil; en la avenida de la Central de Policía, tres cuadras más adelante hay un colegio secundario, el Alejandro Carbó, que tiene cámaras; toda esa zona tiene cámaras; a nosotros nos negaban, nos decían que no funcionaban».
Facundo y su pareja Micaela en el bautismo de Rocío, la hija de ambos.
Viviana con Eugenia Vázquez y otros que apoyan su lucha.
«Esas mismas pibas comentan que en un momento ellas se estaban retirando del baile; ven por equis motivo parar este auto al salir del Estadio del Centro, a la vuelta de ese colegio; que ellas se acercaron y era un pibe con la fisonomía de Facu y la misma ropa; ellas lo vieron como que era Facu; que lo habían golpeado y un montón de cosas», relata Viviana los pormenores de esa madrugada del 19 de febrero de 2012, que, a pesar de que el misterio continúa sin ser resuelto, permiten una reconstrucción verosímil, tomando en cuenta el contexto caótico de la salida de un recital en una noche de lluvia.
«Una vez lo detuvieron a Facu a los 17 años; Infantería lo agarra; tuve que ir a buscarlo, siendo menor; que si [el demorado] no tenía crédito en el celular, no te podían informar; tampoco podía usar el teléfono de la Comisaría para llamar, al menos; entonces, esa vez él me alcanza a avisar; lo voy a buscar; Facundo lloraba de bronca; les decía ¿por qué me venís a buscar? ¿porque me tiño el pelo, porque me han visto de día cuando volvía de trabajar manchado de pintura y con gorrita?; el de Infantería me comenta mire, señora, yo le dije a su hijo que cierre los cotes, textuales palabras, que ya falta poco».
«Yo me acuerdo que me di vuelta y le contesté ¿falta poco para qué?; no me respondió; con el tiempo [Facundo] desaparece, a los 19 años; en ese entonces el ministro de Seguridad de Córdoba era Alejo Paredes; le dije ¿faltaba poco para esto, para que desapareciera?; no me contestó; Alejo Paredes después fue destituido porque tuvo un problema junto con varios del poder político, jueces también y policías también; lo del narcopolicía, que tuvo repercusión a nivel nacional en diferentes programas [periodísticos]; cómo están manejando el narcotráfico y cómo están metidos ellos, avalando toda esta situación».
El trazo verde señala la zona donde podría estar el cuerpo de Facundo, dentro de la ciudad de Córdoba.
Viviana con algunos jóvenes que colaboran con su lucha.
«Empezamos a buscarlo por hospitales; fui a la seccional cerca de mi casa por las dudas, como él estaba sin celular; no sé; hacían razias y levantaban la cantidad de pibes y pibas; me dice mire, señora, averiguamos; le damos el registro delictual de la provincia de Córdoba, así lo llaman ellos; no estaba detenido o demorado en ningún lado; él vivía con su compañera [Micaela] donde yo alquilaba porque se estaban construyendo su propia casita en el terreno de la casa de su suegra; una parcela amplísima y ella es propietaria; le dieron lugar como para que se hiciera allí; en el mientras tanto, convivían conmigo».
«Ese día cenamos en la casa de mi consuegra con la compañera de él y una vecina de enfrente; la chica se quedaba a dormir en la casa de la mamá», cuenta la progenitora de Facundo; «vivíamos a seis o siete cuadras de diferencia», precisa y luego, entre distintas circunstancias que rodearon las primeras horas de intriga sobre el paradero del joven, destaca algo que fue como un pálpito; «a mi consuegra, cuando la veo, le digo vos sabés que me lo mataron creo a Facu; esa fue la expresión que yo hice; porque no sé qué pudo haber pasado; así fue, allí quedó; es lo que me salió ese día; nunca me lo olvido».
Viviana narra que tendrá que esperar 72 horas para que la Policía tome la denuncia e inicie la búsqueda. Con el apoyo de grupos defensores de los derechos humanos, logrará que el caso se convierta en noticia periodística y adquiera estado público. Mientras tanto, se multiplicarán las amenazas y los aprietes uniformados de variada especie sobre la familia, los amigos y los testigos fundamentales. José Manuel de la Sota, gobernador en aquella época, y sus sucesores Juan Schiaretti (2015-2023) y Martín Llaryora (2023-presente) quedarán comprometidos por la hipótesis de un caso de violencia policial.
Viviana con su nieta Rocío, la hija de Facundo.
Viviana con Adolfo Pérez Esquivel, Nobel de la Paz.
El fiscal Alejandro Moyano será el encargado de la investigación, que según la madre de la víctima está pendiente. En 2015, los Tribunales de Córdoba, sin noticias del paradero de Facundo, condenarán a dos personas por homicidio, en un veredicto que la entrevistada considera nulo, porque el expediente carece de elementos que permitan sostenerlo. Los presuntos perejiles son Kevin Jonathan Lusi, menor, virtual autor de un balazo, y Pablo David Rearte, alias el Negro, cómplice. En la actualidad, Viviana impulsa un segundo expediente que señala a los funcionarios responsables por encubrimiento agravado.
«Yo soy entrerriana, vine a estudiar a Córdoba», se remonta durante su testimonio; «hice hasta tercer año de Medicina; tuve un accidente muy grave en el que murieron tres personas, entre ellos mi única hija mujer; todos mis chicos nacieron en Córdoba; tengo un hijo más grande que vive fuera del país y mejor así, porque cuando fue lo de Facu tuvimos muchas amenazas; tuvimos que cuidar muchísimo a la nena [Rocío, la hija del desaparecido]; hubo una pareja de policías en pasiva, que le llaman ellos, que nos amenazaron; que nos fuéramos del barrio, que les va a pasar lo mismo que al Rubio del Pasaje».
«En el juicio se dijo que Facundo fue cremado [en el Cementerio San Vicente, dentro del improbable plan de los condenados]; nosotros insistíamos en que no, porque teníamos testigos, teníamos datos; que fue tirado en las lagunas; supuestamente, de Bomberos de la provincia fueron; nos avisaron de dos o tres rastrillajes que hicieron; vimos uno que otro bombero meterse; unos lagunones inmensos; pero ya desde De la Sota y Schiaretti querían rellenar es parte y hacer un barrio [el Parque Infinito Open]; para dragar esas lagunas y que quede todo limpio; claro, porque si está Facu ahí va a haber otros pibes más también».
Aviso con el alias virtual para colaborar con la lucha de Viviana.
Aviso de Hasta encontrarte, programa radial de Viviana Alegre.
«Muy cerca está de Campo la Rivera, donde fueron tirados muchos compañeros y compañeras en la dictadura; en esa zona está; en el juicio quedó que de Facundo no se encontró nada», acentúa; «no lo buscaron como debía ser; hicieron todo un circo; en el medio fue electo Moyano fiscal general de la provincia de Córdoba; [el sumario] estuvo un mes sin fiscal hasta que fue electo Gustavo Dalma, otro hombre relacionado con causas de funcionarios provinciales; un hotel en la laguna Mar Chiquita, que hubo desfalco y un montón de cosas; quedó en la nada; con ese fiscal [el expediente] llega a juicio».
«Mi hermano Marco Alegre y su mujer, Natalia, eran maestros rurales en Misiones; ella era de esa provincia, él entrerriano; vivían en un paraje rural y eran maestros allí; decidieron ir a La Plata para estudiar él profesor de Historia y ella para ser psicóloga; él desaparece en el Pozo de Banfield y ella en la exEsma; estaba embarazada de seis meses; mi papá y un hermano dejaron muestras de sangre porque, bueno, tenemos un sobrino o sobrina que está dentro de los nietos a encontrar y que no sabemos; mi viejo murió hace muchos años; yo no dejé muestra de sangre porque soy hija adoptiva de la última pareja de mi viejo».
«Ellos fueron militantes de Montoneros y después del ERP; nos encontramos con algún compañero que estuvo preso, salió y tuvo la posibilidad de irse del país, exiliarse; compartió celda con mi hermano; después nos comentó que alguna madrugada, en esas redadas que hacían, fue uno de los que sacaron», vislumbra lo que pudo ser el final de la vida de Marco; una de las prácticas de rutina conocidas de los encargados del exterminio era llevar grupos de detenidos a lugares alejados, donde montaban un simulacro de combate o enfrentamiento; «hasta el día de la fecha están desaparecidos los dos».
Afiche de la obra teatral La Ilusión del Rubio, dedicada a Facundo Rivera Alegre.
Estreno de la obra La ilusión del Rubio, Biblioteca Nacional, CABA, 2021.
«En el año 2020, que fue la pandemia, un director, escritor y actor de teatro independiente, Santiago San Paulo se llama, participó en un concurso del Cervantes; escribió una obra que recomiendo, está en YouTube, La ilusión del Rubio; se la filmó en ese momento porque era tiempo de pandemia, no la podían actuar; fue una de las ganadoras; el Cervantes compró los derechos de autor y la montó; es un monólogo; el actor es Martín Slipak; como director Gastón Marioni; es hermosa, tiene ficción y realidad; participó en un festival internacional; hay ciertos directores que van a poner su impronta».
«La obra se estrenó en 2021 en la Biblioteca Nacional; viajé; nos reuníamos vía Zoom; el actor me preguntaba cómo era Facu, lo interpreta tal cual; como mi hijo escribía canciones, usaron una letra suya, que se llama Te buscaré; mirá vos; en Córdoba capital, una directora le dio forma callejera para que se siga visibilizando y Facu todavía desaparecido», lamenta; «estoy en Instagram como Viviana María Alegre y en una página de los chicos, Sin Facundo No Hay Justicia; en Facebook tengo dos; una es Aparición de Facu Rivera Ya, que hackearon; por eso armé otra, Viviana María Alegre; ahora están bien ambas».
«Pensábamos para este 19…», menciona el 14 aniversario de la desaparición; «hay un mural de mosaiquismo en Córdoba capital, de hace muchos años; lo hizo una organización; siempre estoy acompañada por ellos; hay un grupo que se llama Familiares y Amigos de Facundo Rivera Alegre; hay un par que él conoció y otros chicos que se acercaron y transpiran la camiseta reclamando; a veces delego en ellos algunas actividades; no lo conocieron y es ampliamente valorable cómo luchan; en ese mural tienen pensados cuadritos de otros chicos, distintas víctimas de gatillo fácil».
«Tengo vínculo con la hermana de Luciano Arruga [Vanesa Orieta], con familiares de Cromañón [como Silvia Bignami], con Alberto Santillán, con familiares de la Marcha Nacional contra el Gatillo Fácil; supe hacer una cadena radial en Córdoba capital que se llamaba Hasta encontrarte; incluyó muchos testimonios, dialogaba con diferentes familias de muchos hechos; despariciones forzadas; mantengo contacto con la familia [de Sergio] Ávalos; con la de Daniel Solano; con Cristina Castro, mamá de Facundo Astudillo Castro; con familiares de México, de los 43 estudiantes de Ayotzinapa; y tantos otros».