«Sobreviviente es quien sigue existiendo, siente, recuerda y exige justicia»

22/12/2025

María Karina Lucero, grafóloga de la localidad de La Falda, y Paula Rodríguez, trabajadora social de Capilla del Monte, indagan con valentía en dilemas cruciales desde el Valle de Punilla, provincia de Córdoba. Son autoras del informe: Sobrevivientes de violencia sexual en la niñez y adolescencia – Nombrar lo vivido también es parte de sanar.

«Este informe surge de una encuesta comunitaria realizada por sobrevivientes de violencia sexual en la niñez y la adolescencia con el propósito de visibilizar las experiencias, los impactos y las demandas de quienes atravesaron estas violencias», cuentan María Karina Lucero y Paula Rodríguez en las líneas iniciales de la pesquisa. «El análisis se inscribe en una perspectiva feminista, de derechos humanos y de niñez», explicitan su punto de vista. «Desde esta perspectiva comprendemos que la violencia sexual no es un hecho aislado, sino una forma estructural de dominación basada en relaciones de poder desiguales.»

Sobrevivientes de violencia sexual en la niñez y adolescencia – Nombrar lo vivido también es parte de sanar, se titula el análisis elaborado por ambas investigadoras, decididas a indagar con valentía dilemas cruciales desde el Valle de Punilla, provincia de Córdoba. Pertenecen Lucero al centro de Protección Familiar de La Falda y Rodríguez al Movimiento Popular La Dignidad de Capilla del Monte, entre otras instituciones profesionales, académicas y civiles. Una socia clave es Marisa Cuello, que esbozó las ilustraciones e integra la cooperativa gráfica Lavanda de la última localidad.

«¿Qué es violencia sexual contra bebés, niñeces y adolescentes en la infancia?», plantean las autoras. «Ocurre cuando un niño, niña o adolescente es utilizado para la estimulación sexual de su agresor/a (un adulto/a conocido/a o desconocido/a, un/a pariente u otro/a niño/a o adolescente) o la gratificación de un observador/a», citan Unicef. «Abarca toda interacción sexual en la que el consentimiento no existe o no puede ser dado, independientemente de si el niño/a o adolescente entiende la naturaleza sexual de la actividad e incluso cuando no muestre signos de rechazo, haya o no contacto físico».

María Karina Lucero y Paula Rodríguez.

El lanzamiento del estudio fue el 19 de noviembre, Día Internacional para la Prevención del Abuso Sexual Infantil. Se trata de un desarrollo de 41 páginas realizado en 2024 y 2025 con la participación de 64 personas que atravesaron estos desmanes. Los resultados hablan por sí solos. El 92% de los hechos acaecieron antes de los 18 años, con una concentración particularmente grave en la primera infancia, ya que 7 de cada 10 agresiones ocurrieron antes de los 12 años. Un panorama que desmiente la idea de atropellos aislados, mostrando en cambio una forma de dominación sostenida.

El lector puede acceder al original haciendo click aquí. El enlace lleva además a un documento complementario elaborado por las mismas autoras: Apuntes sobre la formación – Acceso a la Justicia, prevención de la violencia sexual contra la niñez y la adolescencia y sanación a sobrevivientes. Es un texto de 107 páginas con la voz, entre otros, de Brisa de Angulo, Liliana Martín, Daniel Vera, Ruth Ahernsburg, Alejandra Frasatti, María Beatriz Muller, Benjamín Malamud, Alex di Lorenzo, Magdalena Arias Usandivaras, Yanela Barrios, Sara Barni, Daniela Pavón, Laura Sarmiento, Marcela Cano.

El 68% de quienes participaron de la encuesta reportó haber sufrido los ataques de forma crónica o reiterada, dato que refleja un contexto prolongado de sometimiento, en general por una figura de confianza. El 48% de los atropellos fueron perpetrados dentro de la familia. El 89% de los autores fueron varones. En un 11% de los casos hubo participación directa o indirecta de mujeres como agresoras, facilitadoras o figuras que encubrieron el silencio. La mayoría de los agresores eran adultos, con más del 70% por encima de los 25 años, lo que evidencia una clara asimetría de poder generacional.

Marisa Cuello, ilustradora del informe.

La posibilidad de nombrar lo vivido llega, para la mayoría, con enormes dificultades y después de un tiempo considerable. El sondeo muestra que aproximadamente el 90% recién pudo hablar de la violencia sexual en la adultez. Las barreras para la revelación fueron múltiples: el 38% no pudo por miedo o amenazas directas, mientras que un 25% sintió culpa o vergüenza por lo sucedido. Cuando lograron hablar, más de la mitad, un 54%, no recibió apoyo efectivo. Esta desprotección se repite en el ámbito judicial, donde el 70% no denunció porque el delito prescribió o no recibió acompañamiento.

Las consecuencias perduran y se inscriben en el cuerpo y la subjetividad. Entre las secuelas más reportadas se encuentran la ansiedad o los ataques de pánico (60%), episodios de depresión (54%), trastornos alimentarios (41%) y dificultades profundas para establecer vínculos afectivos (37%). El informe cuestiona el término de resiliencia por su posible carga de tinte individualista y opta por el de agencia, que refiere las estrategias colectivas de resistencia, como la terapia, el activismo y el arte, que las sobrevivientes han construido, muchas veces, a falta de respuestas estatales.

Algunas ilustraciones de Marisa Cuello para el informe (galería de fotos).

María Karina Lucero, nacida en la localidad de Villa María, es perito grafóloga forense especializada en grafoanálisis infantil y grafoterapia. Es miembro del Centro de Protección Familiar (CeProFa) de La Falda. Integra la Asociación Civil de Profesionales Grafólogos Argentinos y es socia de la Academia de Ciencias Forenses de la Republica Argentina. Es mediadora familiar, auxiliar en cuidado y atención de niños y niñas en la primera infancia y counseling. Cuenta con incontables formaciones en derechos humanos, protección y atención a la niñez y la adolescencia, perspectiva de género y más.

Paula Rodríguez y María Karina Lucero.

Paula Rodríguez, nacida en el partido bonaerense de Hurlingham, es licenciada en Trabajo Social. Está matriculada en el Colegio de Profesionales en Servicio Social de la provincia de Córdoba. Integra varias iniciativas civiles de Capilla del Monte, donde reside actualmente: el Movimiento Popular La Dignidad, el Movimiento Plurinacional Disidente y Feminista, y MerendArte, un espacio que ofrece alimento material y espiritual con el lema: Niñeces en dignidad. Ostenta diferentes posgrados y especializaciones en derechos humanos, juventud, violencia de género, cuidados integrales, entre otras cuestiones.

Algunos gráficos del informe (galería de fotos).

Marisa Cuello, nacida en Ciudad Evita, partido bonaerense de La Matanza, es ilustradora infantil con especial interés en historias con perspectiva de género. Vive en Capilla del Monte, donde forma parte de la cooperativa gráfica Lavanda, el proyecto El abrazo conjunto, integrado por madres y víctimas, y la Red Viva Punilla. Es docente de artes visuales y educación plástica. Brinda talleres para todas las edades. Una de sus referentes es la psicóloga Sandra Barilari, autora del libro Efecto dominó, con voces de damnificadas. Otra es María Victoria Pereyra Rozas, escritora y miembro de la Librería de Mujeres.

María Karina Lucero y Paula Rodríguez.​

Paula integra además el proyecto Umbral Hacia el Buen Vivir, inspirado en los mismo ideales que los mencionados. «Es un espacio de encuentro, formación y acción para transformar nuestra realidad desde la unidad, la confianza y el compromiso compartido», explica la presentación institucional, que puede contemplarse en el sitio web (Umbral.lat) y la página de Instagram. «En el corazón de Capilla del Monte, confluimos varias organizaciones del Valle de Punilla apostando a una vida más justa, la economía solidaria, la agroecología, el feminismo y la defensa de los derechos humanos.»

Un desafío prioritario de Umbral es poseer el edificio en el que trabajan, para lo que están buscando ayuda dentro y fuera de la Argentina. «Tenemos el sueño de adquirir el inmueble que habitamos para sostener y articular nuestros espacios de encuentro y producción. Desde hace un tiempo alquilamos una casa de encuentros en calle Alem 767, barrio Balumba, que se ha convertido en el corazón de nuestras actividades. Allí se desarrollan talleres, convivencias, hospedaje solidario, jornadas culturales y proyectos productivos que transforman vidas. Hoy tenemos la posibilidad concreta de comprar esa casa.»

María Karina Lucero y Paula Rodríguez.

«La Educación Sexual Integral (ESI), establecida por la Ley Nacional 26.150/2006, no es un contenido optativo, sino un derecho y una obligación del Estado y de todas las instituciones educativas», sostiene el análisis que constituye el tema central de esta nota. «Es hoy la herramienta más efectiva para la prevención, detección temprana y acompañamiento frente a las violencias sexuales hacia bebés, niñeces y adolescentes. Su carácter preventivo se sostiene en los cinco ejes que la organizan: Cuidar el cuerpo y la salud. Valorar la afectividad. Ejercer nuestros derechos. Reconocer la perspectiva de género. Respetar la diversidad.»

«La ESI permite que niñas, niños y adolescentes puedan: nombrar lo que sienten y les pasa, reconocer situaciones de violencia, saber que tienen derecho a decir no, buscar ayuda y confiar en adultos/as protectores», agrega la indagación. «Un estudio del Ministerio Público Tutelar de CABA (2020) mostró que entre el 70% y el 80% de quienes declararon en entrevistas judiciales pudieron comprender que habían sido abusados después de recibir clases de ESI. Es decir, fue la escuela (y no la familia, la justicia o la salud) el primer espacio donde pudieron entender, poner en palabras y animarse a contar.»

«En la Argentina de hoy, mientras se recortan presupuestos en salud mental, educación, niñez y políticas de género, crece el riesgo de que estas violencias sigan ocurriendo sin ser vistas, sin ser escuchadas y sin respuestas del Estado», advierten María Karina Lucero y Paula Rodríguez en la conclusión de la pesquisa. «Queremos plasmar en este informe una forma de enunciar esta resistencia frente a esa indiferencia institucional», proponen. «Decidimos hablar de sobrevivientes y no de víctimas porque seguimos de pie. Porque no somos solo lo que nos hicieron, sino lo que pudimos construir a pesar de eso.»

María Karina Lucero y Paula Rodríguez.

«Sobreviviente no es quien superó el trauma, sino quien sigue existiendo, siente, recuerda, exige justicia y, aun con dolor, muchas eligen la vida colectiva por encima del silencio», definen el término neurálgico de una indagación ambiciosa y desafiante. «Nombramos para dejar de cargar en soledad lo que fue fruto de una estructura social, de familias que no protegieron, instituciones que callaron, Estado que no llegó», denuncian. «Como promotoras territoriales sabemos que los grupos y comunidades organizadas han sido muchas veces el único refugio para quienes vivieron violencias sexuales en la infancia.»

«Este informe es una construcción militante y colectiva», aclaran las autoras, «con personas reales detrás de las organizaciones, que sostienen día a día el trabajo territorial en Punilla, Córdoba», establecen. «Reafirmamos nuestro compromiso a: Seguir visibilizando lo que tantos años se intentó callar. Exigir políticas públicas integrales, presupuesto y equipos reales en salud mental, justicia, educación y acompañamiento a sobrevivientes. Exigir que la ESI llegue a todas las escuelas, sin censuras ni retrocesos. Solicitar estadísticas oficiales en Córdoba, porque lo que no se nombra, no existe para el Estado.»

«Agradecemos profundamente a quienes respondieron esta encuesta, consultaron, compartieron su historia», puede leerse en las últimas frases de un documento trascendente que invita a la reflexión, la responsabilidad, el compromiso y la iniciativa. «Sabemos que escribir, recordar y compartir muchas veces duele. Cuando una se atreve a hablar, ya no habla sola. Habla una historia, una generación, una comunidad para salir de la impunidad. Es nuestro anhelo que nunca más ningún bebé, niñez ni adolescente padezca violencias en silencio. Estamos acá, sobrevivimos y no vamos a callarnos más.»

Uno de los testimonio del informe.

Otro de los testimonio del informe.

Otro de los testimonio del informe.

Otro de los testimonio del informe.

Otro de los testimonio del informe.