Raquel Domínguez: «Logré concretar algo que consideraba imposible»
6/6/2026
por Lucio Casarini
Desde la ciudad de Salta, busca inversores que apuesten por su portacasco, una creación genuina pensada para motociclistas con acompañante. El modelo original en la actualidad es usado por una persona que trabaja con el sistema Uber de transporte de pasajeros. Sueña con llegar a armar un taller propio de diseño de indumentaria.
«Hice el curso de Diseño de Moda en el Instituto NOA», cuenta Alicia Raquel Domínguez; «ya tenía una base, experiencia como modista, pero me faltaba capacitarme específicamente en moldería para lanzarme a crear y modificar con mayor confianza», explica; «se me ocurrían ideas, pero me costaba plasmarlas en la tela», confiesa la frustración que experimentó durante unos cuantos años; «antes de este paso yo era una costurera elemental que hacía arreglos y resoluciones simples a pedido del cliente», recuerda; «ahora me siento capaz de usar la imaginación sin límites y producir algo extraordinario».
Su vivienda del barrio Libertad, en el margen sureste de la ciudad de Salta, es al mismo tiempo hogar y taller de trabajo. En una época funcionó como espacio para el servicio de comedor comunitario, que la dueña de casa prestaba con la misma calidez que hoy intenta brindar a quienes le hacen encargos de prendas de vestir. La zona se caracteriza por la vulnerabilidad socioeconómica. Como gran parte de los suburbios populares de la capital de la provincia, enfrenta desafíos de pobreza estructural, informalidad laboral y dificultades para que los vecinos puedan cubrir las necesidades primarias.
«Hay diseños básicos en los que puede imprimirse la imaginación para ampliar, reducir o mejorar la prenda; agregar elementos, como por ejemplo apliques; una remera simple puede transformarse en una camisa; además quería familiarizarme con prendas complejas como el saco o el bleizer; mi primera creación surgió de un pantalón básico que convertí en un diseño baggy u holgado; ensanché la bota o sector inferior, coloqué bolsillos y pinzas, ajusté la cintura para que quede en la cadera; se puede usar con o sin cinto; gracias a Dios y a mi perseverancia logré concretar algo que consideraba imposible».
«Ahora me siento capaz de usar la imaginación sin límites y producir algo extraordinario».
«Hay un invento inédito que hice, que al momento está usando alguien en mi ciudad», se entusiasma Raquel; «es un portacasco mochila», define, «elaborado con una tela de microfibra impermeable en el exterior y forrado y acolchado por dentro; la persona trabaja como Uber moto; el objetivo es que el cliente que solicita el servicio reciba un casco limpio, en condiciones; además, diseñé un corset con el que se pueda asegurar la mochila sobre el tanque cuando viaja un pasajero; empecé a difundir ambas piezas en las redes sociales de internet; tal vez alguien quiera invertir para fabricarlas en cierta cantidad».
«La idea del portacasco surgió al ver a mi amigo en sus inicios como Uber moto llevar el casco del pasajero en una bolsa de tela; el desafío era encontrar una solución cómoda y efectiva; el diseño original está tomado de la naturaleza: la casita del caracol; hice un dibujo aproximado, como pude; me falta práctica para plasmar una silueta compleja desplegando trazos a mano; saqué una foto con el celular y se la mandé por WhatsApp a mi amigo, que comprendió la propuesta; le pedí que me trajera el casco para tomar las medidas y elaboré un modelo en tela ecológica, que es de fibra natural orgánica».
«La idea del portacasco surgió al ver a mi amigo en sus inicios como Uber moto»
«Mi amigo me comentó en broma que los demás conductores lo iban a gastar, porque el portacasco parecía un caparazón; entonces decidí cambiar el diseño, llevarlo hacia una mochila bandolera, la de una sola correa que se cruza sobre el pecho o se cuelga de un hombro; alargué la forma, para que sea menos redondeada; además, estampé en el frente un escudo mediante un sistema que se llama DTF (direct to film, directo a la tela) y se adhiere al pasarle la plancha caliente; es fantástico, muy resistente al lavado y la exposición a la intemperie; demoré una semana en aplicar las modificaciones».
«El insumo que requiere es la tela de microfibra, comunmente usada en las camperas térmicas; se parece a la cuerina, es un poco más delicada; el interior lleva el forro acolchado; además, precisa cierres e hilos sintéticos», enumera; «para el corset también hice un diseño primario que fui adaptando; se ajusta desde el asiento hasta la cima del tanque; lleva un abrojo a cada lado y un elástico que cruza debajo del tanque; la mochila, que posee asimismo un par de abrojos, apoya sobre el manubrio», detalla; «estoy buscando inversores para una producción en cierta cantidad y comercializar ambos artículos».
«El diseño original está tomado de la naturaleza: la casita del caracol».
El Instituto NOA es un proyecto educativo privado nacido en 2002 que cuenta con sedes en las ciudades de Salta, San Miguel de Tucumán, San Salvador de Jujuy, Santiago del Estero y Córdoba. Ofrece certificación de validez nacional. Para personas del resto de la Argentina o que quieran capacitarse desde la comodidad de sus domicilios dispone de una Plataforma de Formación a Distancia. El programa de Diseño de Moda y Alta Costura, del que es egresada la voz de esta crónica, combina teoría y práctica acerca de habilidades como moldería, corte y confección; desde cero y también técnicas avanzadas.
«Hice el curso de Diseño de Moda en el Instituto NOA».
Las fotos de esta cobertura fueron efectuadas por la nieta de la protagonista, que luego modificó la vestimenta de los retratados (el motociclista es el amigo de Raquel) y el fondo de la imagen ingeniosamente con ayuda de la inteligencia artificial. Las tomas originales, registradas en un edificio en construcción, son interesantes: el detrás de escena está contituído por paredes de ladrillos huecos color naranja a las que falta el revoque. Pero podían resultar demasiado rústicas, tomando el cuenta el estilo particular de la historia, que busca captar el interés del público con un sentido profesional o emprendedor.
«Antes de este paso yo era una costurera elemental que hacía arreglos y resoluciones simples a pedido del cliente»
«Hace aproximadamente un año, mi hija decidió llevarse a mis nietas», introduce Raquel una cuestión de índole familiar; «yo las crié; la mayor de 12 (autora de las fotos) y la menor de siete años; como estaba imposibilitada de verlas, la mayor empezó a escaparse para venir a visitarme; la última vez que se escapó hasta mi casa fue el 8 de octubre del año pasado; el 16 me citaron para una audiencia en los Tribunales y el juez, después de escuchar mis argumentos, decidió que la niña se quedara definitivamente conmigo; en el transcurso de ese año en que mis nietas estaban lejos terminé el curso de diseño de moda».
«Mi casa está en litigio desde hace más de once años con usurpadores que se metieron y ocupan la mitad del terreno», denuncia la voz del testimonio un dilema adicional, que afecta con frecuencia a quienes se encuentran en circustancias precarias; «hace dos años inicié un juicio de desalojo, tomando en cuenta que todos los expedientes habían salido a mi favor; primero la posesión, que los invasores apelaron sin éxito; después una reivindicación», rememora; «como los abogados pocas veces les dicen a los clientes qué hacer, me di cuenta sola de que el siguiente paso es el desalojo de esa gente».
Su vivienda del barrio Libertad, en el margen sureste de la ciudad de Salta, es al mismo tiempo hogar y taller de trabajo.
«Ante el paso del tiempo y la ausencia de novedades, había bajado los brazos; me resigné a que todo quedara así, con esas personas ocupando la mitad de mi propiedad; iba a alquilar el sector que conservo y tomar rumbo a Las Toninas, Partido de la Costa, provincia de Buenos Aires, donde vive una hermana que me propuso hacer la temporada y cambiar de aire; tenía arreglado cómo enviar mis máquinas para poder trabajar allá; pero de pronto me convocaron para audiencias en los Tribunales vinculadas al juicio de desalojo y la abogada me aconsejó esperar hasta que la situación se resuelva».
En el Salón de Usos Múltiples (SUM) del barrio Libertad, la Municipalidad de Salta posee un Centro de Formación Profesional que dicta de forma gratuita capacitaciones y cursos con el objetivo de potenciar la inserción laboral. Se destacan la Escuela de Oficios, la Escuela de Mecánica de motos y autos, y la Escuela de Emprendedores. El programa La Escuela en los Barrios desarrolla además programas de construcción en seco, reparación de celulares, plomería, electricidad y carpintería. De forma simultánea, el SUM es un punto neurálgico donde donde el ciudadano puede completar los estudios secundarios.
«En paralelo con todo lo que estoy contando, participé de clases de carpitería y ahora estoy haciendo un curso de electricidad», sorprende Raquel Domínguez sobre su presencia regular en las instalaciones del SUM; «es gratuito, dura un año; salimos con certificado; me permitirá mejorar el cableado de mi hogar», proyecta con ánimo optimista y audaz; «sé que no soy la única persona con dificultades en su vida», se niega a una mirada escéptica; «todos nos mantenemos de pie con ganas de seguir, con la esperanza de que las cosas mejoren, que podamos cubrir el sustento diario y venga lo mejor».