Estás vos (una canción para recordar a las víctimas de Cromañón)
3/1/2026
por Lucio Casarini
Raúl Morales, papá de Sofía, fallecida con 17 años, interpreta en el video de esta nota, junto a otros, una balada cuya letra y melodía compuso en honor de su hija. Es una grabación de estudio reproducida en la Catedral de Buenos Aires durante el cierre de la misa celebrada al cumplirse 21 años de la masacre del barrio de Once.
«Si bien escribí la canción para Sofi, esta versión que hicimos con Silvia [Bignami, mamá de Julián Rozengardt, otra víctima], Richard [Ramírez], un sobreviviente, y dos músicos, Julián y Kalu», enumera, «fue grabada para todos aquellos que perdieron seres queridos», explica con emoción; «o sea que la hice extensiva a todos», incluye a los cientos de muertos y miles de damnificados que provocó la masacre de Cromañón; «la intención es buscar en sitios y hechos cotidianos la frescura, el amor y la alegría de aquellos que perdimos; enfocarnos en la esperanza del reencuentro con felicidad, a pesar del dolor».
Raúl Morales interpreta en el video de esta nota, junto a otros, una balada cuya letra y melodía compuso en honor de su hija Sofía, que tenía 17 años cuando perdió la vida en el boliche fatídico. Es una grabación de estudio reproducida en la Catedral de Buenos Aires durante el cierre de la misa celebrada al cumplirse 21 años de la barbarie. Jorge Ignacio García Cuerva, arzobispo porteño, presidió la ceremonia con la asistencia, entre otros, de Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, que predicó la homilía y durante algunos años coordinó el auxilio espiritual a las víctimas del incendio.
«Después de la jornada de homenaje por los 21 años, nos juntamos en casa para comer algo», cuenta el autor de la canción; «al otro día, temprano, mi hijo Santiago se fue con la familia a lo de una amiga para pasar el Año Nuevo; regresó a su domicilio el jueves 1° de enero; al levantar la cortina que da al patio, un gran globo blanco estaba en el piso; nadie puede asegurar que sea uno de los lanzados el 30», cita la tradicional suelta de cientos de globos que se realiza cada año a la hora del horror en el santuario, «pero para nosotros fue de un significado enorme; sentí presencia, gratitud y acompañamiento, todo junto».
Raúl Morales durante la misa por los 21 años de Cromañón en la Catedral de Buenos Aires (galería de fotos).
Estás vos
(Raúl Morales: letra y música)
En cada rayo de sol estás vos, venís vos.
Si vuela esa paloma blanca, es porque volás vos.
Siempre que ríe ese niño, reís vos, reís vos.
Suelten globos de colores para vos y por vos.
Flores de dulces fragancias endulzan el aire en cada rincón.
Cuando vienen tus recuerdos entran felices en mi corazón.
El olvido pretende sin lograrlo conquistar el hoy.
Vanos intentos de triunfo, esperanzas sin opción.
Pues en esa luna llena estás vos, brillás vos.
En la fuerza de una ola venís vos, saltás vos.
Goza cada gota de mi sangre viendo tu luz al sentirte vibrar.
Esfuerzos incontrolables hace el tiempo para olvidar.
Siempre junto a mí te veré, te sentiré, te abrazaré.
Disfrutando de tu amor, tu ternura y tu candor.
Y cuando vos lo digas escucharé tu voz.
O quizás prefieras estar en mi canción para vos.
En un rojo atardecer siento que estás partiendo y desde allí
un beso dulce a mi alma vos me enviarás para seguir.
Sorprendido por tus gestos dulces de abrazos y presencia permanente
tocarás mi alma libre para que sueñe con volverte a ver.
En cada rayo de sol estás vos, brillás vos.
Si vuela esa paloma blanca, es porque volás vos.
Brillás vos, llegás vos.
Para siempre estás vos.
Sofía Morales, la hija de Raúl, tenía 17 años (galería de fotos).
«Siguen en nosotros»
«Queridas familias, amigos. Nos encontramos hoy, como cada año, en este tiempo donde el calendario y el corazón nos reúnen para recordar, para acompañarnos y, sobre todo, para mirar y dejarnos mirar con ternura. Con muchos nos conocemos desde hace años y sabemos bien cuánto se puede querer, cuánto se puede perder y cuánto es capaz de sostenernos la fe cuando, juntos, ponemos el hombro y el alma.»
Con estas palabras introdujo monseñor Jorge Lozano el sermón de un oficio que convocó a decenas de familiares de víctimas y sobrevivientes que se mostraron con los rostros de los caídos estampados en prendedores, remeras y carteles. Junto al nombrado y Jorge García Cuerva celebraron Pedro Cannavó, en el papel de vicario general de la Arquidiócesis de Buenos Aires, y César Femia, que ocupa el puesto de rector del Santuario de San Ramón Nonato. El acompañamiento musical estuvo a cargo de un grupo de jóvenes que son sus guitarras y voces lograron animar la atmósfera compungida.
«Hoy, 30 de diciembre, conmemoramos los 21 años del incendio de Cromañón. 21 años y la herida sigue ahí, como parte nuestra. Una cicatriz que a veces duele pero que también nos recuerda que estamos vivos y que seguimos juntos. Murieron 194 personas, la mayoría jóvenes, con sueños, proyectos, con toda una vida por delante. Muchos de nosotros conocimos a alguien o sentimos la pérdida como propia. Por eso, Cromañón no es solo una noticia o un recuerdo lejano. No es un hito en la historia dolorosa de la ciudad o la región: es una historia que nos marcó, una herida compartida que nos une y nos fortalece como comunidad.»
Síntesis de la misa en la Catedral porteña por los 21 años de Cromañón (video).
«El Evangelio de hoy nos trae una escena sencilla y, a la vez, profundamente humana. Aparece Ana, una mujer anciana, de fe inquebrantable, que esperó toda su vida para ver al Salvador. Vemos una pareja joven, primeriza y cargada de incertidumbres, trayendo a su bebé al templo de Jerusalén. Y está el Niño, el centro de todo, pequeño, indefenso, portador de esperanza. Cada uno de estos personajes tiene algo para decirnos a nosotros, a nuestra experiencia de vida.»
«La figura de Ana nos recuerda a quienes han recorrido mucho, y a veces pensamos que no tienen nada nuevo por descubrir. Sin embargo, llevan la antorcha de la memoria y la esperanza. Padres, madres, abuelos y abuelas de entre nosotros que han pasado noches largas, que han visto partir seres queridos y, sin embargo, siguen enseñando a esperar en Dios, a confiar, a no perder la fe, aunque todo parezca oscuro.»
Las actividades conmemorativas de un hecho estimado entre las mayores hecatombes de la historia del rock mundial comenzaron el 28 y el 29 de diciembre con distintas intervenciones artísticas en el santuario del barrio de Once. Pintada de murales, creaciones basadas en zapatillas, un símbolo de las víctimas de Cromañón, y música concebida por agrupaciones de géneros y estilos variados. El día 30 arrancó en el mismo sitio con el testimonio de los damnificados, entre sobrevivientes y familiares de fallecidos, y algunas expresiones plásticas; por ejemplo, estampado de remeras con diseños alusivos.
La misa por el 21 aniversario de Cromañón en la Catedral de Buenos Aires (galería de fotos).
«La pareja joven, llena de preguntas, representa a quienes recién se animan a caminar», siguió su alocución Jorge Lozano. «La confianza puesta a prueba en momentos complicados de persecución y pobreza. Cuántos de nosotros, en algún momento, nos sentimos así: inseguros, buscando respuestas, cuidando lo más preciado, a veces atemorizados por el futuro. Y el Niño, el mismo Dios que se hace pequeño, es la señal de que siempre hay algo nuevo que puede nacer incluso en medio del dolor. Dios elige la fragilidad.»
«Este año sucedieron muchas cosas entre nosotros. Celebramos nacimientos, dimos la bienvenida a nuevos miembros de la familia; también despedimos a seres queridos, lloramos partidas, hicimos memoria de quienes ya no están y que, sabemos, nos cuidan desde el cielo. Algunos lograron cosas importantes, otros sintieron el peso de los fracasos. En la Iglesia enfrentamos la muerte del Papa Francisco y estamos conociendo a León XIV, comenzamos a vivir el Año Santo. Cada uno de estos cambios nos invitó a mirar hacia adentro y a preguntarnos para qué estamos aquí, qué sentido tiene todo lo que vivimos.»
La agenda del 30 de diciembre también tuvo como escenario el centro de la ciudad. A las 18 arrancó la cita en la Catedral mientras en paralelo, a metros de allí, en la Plaza de Mayo, actuaron peñas de baile y percusión, fue desplegado un árbol de la vida sobre un estandarte, con la invitación de pegarle mensajes escritos, y dos sobrevivientes, Diego Rozengardt, hermano de Julián, y Eduardo Salinas leyeron un documento consensuado por las víctimas. A las 19.30, la multitud partió hacia el santuario del barrio de Once, donde las actividades se prolongaron hasta la suelta de globos de las 22.50.
La masacre de Cromañón ocurrió el 30 de diciembre de 2004 (galería de fotos).
«Esta misa, en particular, tiene un peso y una ternura distinta», agregó el arzobispo de San Juan de Cuyo. «Porque Cromañón nos duele a todos. Es una herida que compartimos y que, lejos de aislarnos, nos invita a abrazarnos, a cuidarnos, a ponerle nombre y rostro a la ausencia. Por cada una de esas 194 vidas hoy encendemos una velita. Las 194 velitas que ponemos en el altar no son solo para recordar, sino para decir: No están solos. No los olvidamos. Su vida, sus sueños, su esperanza siguen entre nosotros.»
«En medio de esta memoria, en medio de las preguntas, necesitamos amor. Nos necesitamos unos a otros y necesitamos a Dios. Porque quien ha vivido el dolor sabe muy bien que las palabras no alcanzan, pero el abrazo y la fe pueden sostenernos. Mirar desde la eternidad es mirar con esperanza: saber que el dolor no es la última palabra, que hay un sentido, un más allá, que nos espera y nos sostiene.»
Uno de los momentos más conmovedores en la Catedral de Buenos Aires fue el encendido de las candelas en recuerdo de las víctimas fatales. Al menos las que integran la lista oficial, pues la cifra de fallecidos es una de las diversas polémicas de la masacre. Hay quienes la elevan a más de 200 e incluso de 300. Los familiares se acercaron a una mesa donde tomaron una lumbre que prendieron para honrar al ser querido. Por otra parte, al pie del altar fueron colocados un cuadro y una bandera con los rostros de los que perdieron la vida durante el incendio perpetrado el 30 de diciembre de 2004.
Raúl Morales, Silvia Bignami y otros estrenando el tema en el 20 aniversario de Cromañón (video).
«Hoy, como Ana, contemplamos al Niño», continuó su homilía Jorge Lozano. «Nos detenemos, en silencio, frente a la cuna y le presentamos nuestra vida entera. El dolor nos iguala, nos pone de rodillas, nos hermana. Pero la esperanza es la que nos levanta, nos ilumina y nos ayuda a seguir adelante. Una canción expresa con belleza:»
«Por qué caerse y entregar las alas,
por qué rendirse y manotear las ruinas,
si es el dolor, al fin, quien nos iguala
y la esperanza quien nos ilumina,
si algún golpe de suerte a contrapelo,
a contraluz, a contraflor, a contravida;
abrí los brazos y tragate el cielo;
sentite fuerte y empujá hacia arriba.
(Levántate y canta, de Cesar Isella)»
«Nos llevamos en el corazón un tesoro invalorable: el recuerdo de Cromañón, el abrazo de la comunidad y la luz de la esperanza que no se apaga. Que esas 194 velitas sigan brillando, que el Niño nos enseñe a amar cada día más, y que, juntos, podamos transformar el dolor en memoria viva y la memoria en esperanza compartida. Amén.»
Cromañón es una de las mayores hecatombes del rock mundial (galería de fotos).
«Es nuestra hora»
Monseñor Jorge García Cuerva, por su lado, difundió un poema de Pedro Casaldáliga, sacerdote y escritor catalán que trabajó en Brasil al servicio de los menos favorecidos hasta su muerte muy anciano, en 2020. Se trata de un misionero que integró la evangelización claretiana en el estado del Mato Grosso, en la Amazonia, donde se convirtió en obispo de São Félix do Araguaia. Casaldáliga publicó más de cincuenta obras de prosa y verso que evidencian su compromiso pastoral valiente, por el que fue perseguido y amenazado en numerosas oportunidades. Es tarde, se titula la copla evocada por el arzobispo porteño:
«Es tarde, pero es nuestra hora.
Es tarde, pero es todo el tiempo que tenemos a mano para hacer futuro.
Es tarde, pero somos nosotros esta hora tardía.
Es tarde, pero es madrugada si insistimos un poco.»
«Para finalizar, quisiera compartir una oración que hicieron algunos familiares de las víctimas de la tragedia de Cromañón y que leyeron emocionados en la Plaza de Mayo cuando se rezó una oración interreligiosa junto al Olivo de la Paz el año pasado», anunció García Cuerva haciendo memoria de una circunstancia que convocó, entre otros, a la rabina Silvina Chemen, por el Judaísmo; el sheij Muhamed Gal-Al, por el Islam; y varios representantes de iglesias cristianas: el ortodoxo griego Iosif Bosch, arzobispo; el anglicano Marcelo Centurión; el presbiteriano Marcelo Figueroa y el pentecostal Roberto Vilaseca.
Oración interreligiosa en el 20 aniversario de Cromañón (video).
«Indudablemente, la vida de la ciudad de Buenos Aires y me animo a decir la de toda la Argentina cambió para siempre luego de aquel trágico 30 de diciembre de 2004», continuó el titular de la Arquidiócesis de Buenos Aires durante la misa por los 21 años de la barbarie, cuyos damnificados continúan reclamando justicia. «Esta oración es fruto de muchas lágrimas, de mucho dolor, de mucha bronca, de mucha impotencia, de mucha lucha. Pero también, de mucha confianza en Dios y en María, que, a pesar de todo, nunca nos abandonan… Un sufrimiento gigante, que dio lugar a una esperanza aún mayor.»
Oración por la esperanza
«Te pedimos, Jesús amigo,
que nos ayudes a mantener siempre encendida
la luz de la esperanza.
Luz que fortalece.
Luz que guía nuestras vidas.
Aunque soplen vientos fuertes
que nos hagan dudar…, debilitar.
Esa llama no se apagará,
iluminando siempre nuestros corazones.
Virgencita María,
que fuiste eterna compañera
en momentos difíciles de nuestras vidas,
nunca nos abandonaste.
La masacre de Cromañón provocó cientos de muertos y miles de heridos (galería de fotos).
Envía tus gracias para que podamos dar ayuda:
A los hambrientos de fe,
A los niños necesitados de amor y comprensión,
A aquellos que sufren injusticias,
A las mentes y cuerpos enfermos,
A los que están confundidos por la avaricia y el poder.
Que la Esperanza sea nuestro escudo
Para dispersar nuestros temores y angustias.
Y así disfrutar de paz en nuestras almas.
Fortalécenos y enséñanos a lograrlo
Para poder ser testigos de
La grandeza espiritual que da la esperanza,
de la mano con la Fe.
María, Jesús, Ángeles del cielo
Sabemos que están a nuestro lado
Indicándonos el camino correcto del amor,
el perdón y la solidaridad.
Sentimos esa mano amiga
Tan solo les pedimos poder tomarla.
Para no soltarla jamás.
Amén.»