«El audio de María es muy real, solicitamos que encuentren a esa mujer»

1°/5/2026

Susana y Daniel, los padres de Cecilia Gisela Basaldúa, reclaman justicia a seis años del crimen impune de la mochilera y escritora porteña, perpetrado en la localidad de Capilla del Monte, Córdoba. Aguardan la identificación del cuerpo, al parecer arrojado a una fosa común en el Cementerio San Vicente de la capital provincial.

«Tengo una esperanza de que podamos encontrar a quienes le hicieron esto a Cecilia», comentó Daniela Pavón, la abogada de la familia Basaldúa; «yo hablo en plural porque mi hipótesis, que siempre sostuve, coincide con el audio de María», agregó en diálogo con Quique Pesoa, que conduce El Desconcierto, espacio periodístico virtual, desde San Marcos Sierras; «ese audio que apareció antes del juicio, que fue desestimado, que nunca se investigó», destacó acerca del relato oral grabado, tan enigmático como revelador; «creo que este hecho no fue cometido por uno solo, que fueron varias personas».

La letrada se expresó de esta manera el 30 de abril, tres días después de visitar los Tribunales de Cruz del Eje acompañada por Susana y Daniel, los padres de Cecilia Gisela Basaldúa, la mochilera y escritora porteña asesinada hace seis años en la localidad de Capilla del Monte. Sabrina Luciana Ardiles, fiscal a cargo de la investigación, les abrió las puertas de su despacho. También fueron parte del encuentro de ese 27 de abril Gerardo Batistón, que integra la querella en nombre de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación, y Gabriela Estelle, en el papel de miembro del Polo de la Mujer local.

«Solicitamos a la Justicia que encuentre a María», había reclamado Susana Reyes, la mamá, dos días antes de la cita con Ardiles; «la tendrían que haber buscado desde un primer momento», lamentó durante una conferencia de prensa a la intemperie en la rotonda de entrada del Cementerio San Vicente de la ciudad de Córdoba. «Pero, ¿es verdad que existe la chica, alguien la conoce?», intervino Alberto Daniel Basaldúa ese 25 de abril de pie junto a su esposa. Ellos y los demás congregados, medio centenar de personas, se apiñaban bajo unos cuantos paraguas multicolores que los protegían de la llovizna.

Cecilia Gisela Basaldúa fue hallada sin vida con signos de violencia el 25 de abril de 2020 en Capilla del Monte, Córdoba.

Daniela Pavón, abogada de la familia Basaldúa, entrevistada el 30 de abril por Quique Pesoa.

«Todo lo que relató era muy creíble», contestó sobre el audio una de las ciudadanas solidarias que acompañaban a los papás en el ingreso del campo santo. «Es muy real la forma en que identifica a Cecilia, lo que ella decía», volvió a opinar Susana a continuación; «los voy a denunciar a todos», parafraseó a su hija; «porque ella era valiente, no tenía miedo», definió el carácter de Cecilia; «les hizo frente; les dijo déjenme, quiero hablar con mi familia; quiero contar todo lo que me están haciendo, decía; y ella era de hablar de esa forma», remarcó la madre; «así que son palabras textuales de Cecilia».

La grabación con la voz de la tal María comenzó a circular el 22 de agosto de 2020 de manera anónima en las redes sociales de internet. La precisión y la verosimilitud del testimonio provocaron un efecto conmocionante inmediato en la opinión pública. Aunque la Justicia se niega a incorporarlo como un indicio válido, el relato goza de amplia aceptación entre los conocedores del caso. La segunda mitad de esta crónica presenta una transcripción completa. Adjunto a esta nota hay un video de YouTube con una versión censurada que registra un sonido (un bip) encima de los nombres propios.

Cecilia sumaba 36 años cuando llegó a Capilla del Monte el 21 de marzo de 2020 con la intención de instalar su carpa, inspirarse y terminar de escribir un libro sobre su odisea de cuatro años y medio viajando a dedo por el continente. Había partido de México después de representar a la Argentina con la camiseta 10 de la selección femenina de hockey sobre hielo en el Panamericano 2015, realizado en el país azteca. Además de jugadora talentosa de ese deporte, era artesana, malabarista y luchadora experta: tenía el cinturón negro de taekwondo, había aprendido kungfú y dominaba distintas armas.

Los padres de Cecilia Basaldúa el 25 de abril durante la conferencia de prensa en la entrada del Cementerio San Vicente; están Claudia Martínez, secretaria de la Mujer de Córdoba, y Daniela Pavón, abogada del matrimonio.

Los padres de Cecilia Basaldúa sostienen un cartel con los sospechosos mencionados por el audio de María; 5 de abril de 2026; mural del barrio porteño de Núñez.

Los Basaldúa vislumbran una trama judicial, policial y narco. Señalan a Mario Gabriel Mainardi, supuesto expolicía y vendedor de droga (lo consideran principal sospechoso); Viviana Juárez, colega del segundo rubro; Ramón Ubaldino López, cabo; Ariel Daniel Zárate, uniformado hoy cesante (condenado por violencia de género); José Meza; Walter Luna,alias Rada; y otros. La escritora, sin chance de acudir al camping, clausurado por la pandemia, quedó a la deriva, al igual que muchos turistas. El 5 de abril de 2020, desaparecerá. Su cadáver será descubierto 20 días después con signos de violencia.

«Hay que ver si realmente existe María, ustedes tendrían que averiguar», insistió Daniel en la conferencia a la intemperie. «Es que no pudimos», le respondió otra de las mujeres comprometidas con la lucha de los Basaldúa. «Yo nunca pude, me dijeron que era una mochilera que andaba, pero nunca fue preciso», agregó el padre; «y que se había ido», acotó. «Había una carta con la misma denuncia», aportó otra circunstante. «Sí, había un escrito con el mismo relato del audio», confirmó Susana mientras vehículos funerarios y particulares transitaban con intermitencia sobre el asfalto mojado de la rotonda.

«Sí, un papel donde denuncian a Luna, el que nos lleva a nosotros al lugar donde apareció el cuerpo de Cecilia», ratificó el papá de la víctima, señalando a uno de los presuntos implicados; «era lo mismo», consideró; «salió el escrito antes y después el audio; Paula Kelm dijo que era falso, pero ahí tenía nombres y apellidos; bueno, traelos; agarralo a Meza, que era el que la llevó a la chica; Meza, cuando nos ve a nosotros, sale rajando; nunca nos enfrentó; que era el novio, supuestamente, de María; creo que fue el que la llevó a la fiesta, en el audio está; en el audio hay nombres y apellidos; nombra a López».

El audio editado o censurado puesto en YouTube por un programa de la TV cordobesa.

Los padres de Cecilia Basaldúa y sus allegadas el 25 de abril en el Memorial de los Desaparecidos, Cementerio San Vicente.

La fiscal Ardiles está a cargo desde 2025. La precedieron Néstor Oscar Lingua (2024-2025), Raymundo Barrera (2023), Sergio Cuello (actuó en el juicio de 2022, considerado un escándalo) y Paula Kelm (2020-2021). La última se ha desempeñado de manera controvertida en distintos expedientes que vinculan a policías con hechos escabrosos. Según los Basaldúa, desvió la investigación hacia Lucas Bustos, perejil del caso, único sentado en el banquillo durante el proceso de 2022. Sin pruebas que lo incriminaran, el muchacho, un peón de albañil de 23 años en el momento del hecho, quedó absuelto.

«En YouTube hasta hace poco estaba», recordó otra de las ciudadanas que piden justicia acerca del audio. «Yo lo tengo», aclaró Daniel; «hay nombres y apellidos; creo que si es falso es fácil descubrirlo», concluyó. «No se hizo ninguna investigación sobre ese audio», afirmó otra de las mujeres solidarias congregadas. «Se hizo una pericia, pero retrucha», estimó María Eugenia Marengo, periodista experta en el caso e integrante del Movimiento Plurinacional de Mujeres de Capilla del Monte. «Porque la mencionan a Paula Kelm en ese audio», explicó Susana; «entonces, qué interés le va a generar, nada».

«Ponele que el audio sea armado», esgrimió Marengo; «lo armaron en base a datos y tendrían que haber avanzado por ahí», razonó; «entonces, la fiscal, lo que dice…», advirtió; «me acuerdo, apenas sale todo esto, más que nada en la zona de Capilla, los medios y demás, era bueno, pero se investigó», recalcó; «sí se le hizo una pericia con un informático y dice que está armado y que es falso», concedió; «eso está grabado en una entrevista en la Radio Garabato de San Marcos Sierras; fue en 2020, apenas sale el audio, en seguida», precisó; «la fiscal tenía como ese modo de operar, tapar las cosas y frenar».

Los padres de Cecilia Basaldúa el 25 de abril en el Memorial de los Desaparecidos, Cementerio San Vicente, ciudad de Córdoba.

Aviso difundido por el Gobierno de Córdoba.

«Yo no salí a decir el audio es verdad o no», aclaró Daniel; «yo también sostengo: que digan que fueron a la Comisaría y encontraron a los policías, eso se dice en muchos lados; siempre se dice fui a denunciar y estaba el policía; siempre pasa eso; entonces, yo tampoco me la voy a creer así nomás; pero sí hubiese creído si ellos me dicen mirá, lo indagamos a López, el que nombra; a Meza y a todos los que estuvieron ahí; sí hubo una fiesta; que cuando yo le pregunté por el tema de la fiesta a Paula Kelm, me dijo no, pero ahí se portaron bien ese día; así me dijo; yo les puedo asegurar, fue lo que me dijo».

«No puede decir eso», se indignó la mamá de Cecilia al oir las palabras de la fiscal. «Yo le reclamaba, yo no sabía», retoma su marido, parados ambos bajo las cubiertas multicolores que los protegen de la llovizna en la intersección circular; «inocentemente, le decía hubo una fiesta ahí; pero no se preocupe, que ahí se portaron bien ese día, me dijo; así; no me negó la fiesta; eso fue al principio, cuando teníamos diálogo con ella; tuvimos diálogo hasta que apareció el audio; entonces nos llamó repreocupada; la unica vez; nunca más después se comunicó con nosotros; sí, la nombra a ella».

Los papás de Cecilia Basaldúa junto a sus abogados Daniela Pavón y Gerardo Battistón, Tribunales de Cruz del Eje, 27 de abril.

El coloquio en la rotonda fue una de las movidas del sexto aniversario del crimen. Los esposos partieron el 24 de abril del barrio porteño de Núñez, donde viven, en su camioneta particular. Al cabo de 700 kilómetros, arribaron a la ciudad de Córdoba, donde la mañana siguiente visitaron la parcela que alojaría la fosa común con el cuerpo de su hija, en el Cementerio San Vicente (un análisis genético debe confirmar si se trata de los restos de Cecilia). Horas después, viajaron 100 kilómetros hasta Capilla del Monte para liderar una marcha pacífica, con cantos y bombos, por el centro urbano.

Transcripción completa (audio de María)

«Hola, mi nombre es María; sé que al enviar este audio estoy corriendo muchísimo peligro; quizás… no sé que pasará, pero… pero yo ya no aguanto más; les pasó a contar que el 4 de abril del 2020 fui invitada a una fiesta por… por un amigo que tenía, llamado José; y fuimos a esa fiesta; ahí José me presentó a Mario Mainardi, Viviana Rasta, la Vivi, un muchacho llamado Ramón y ahí estaba Cecilia; entonces ese día, esa noche, comimos, tomamos, tomamos mucho, la estábamos pasando bien; tipo tres de la mañana yo me sentía mareada, entonces este señor Mainardi me dice: pasá a mi habitación, descansá; entonces yo pasé, me quedé dormida».

Los padres de Cecilia Basaldúa y sus allegadas el 25 de abril junto a la fosa común; Graciela Olmos, vecina de Capilla del Monte, aparece junto a Daniela Pavón, abogada de la familia.

«Tipo cinco de la mañana me despierto, me despierta una discusión que había; despacito me asomo por la puerta, a ver qué estaba ocurriendo; entonces, veo que esta chica Cecilia estaba discutiendo con Mario; Cecilia le decía a Mario que ella no pensaba hacer lo que él quería, que no era su forma de ser; yo no entendía qué sucedía en ese momento; seguí escuchando; entonces, Mainardi le dice: dale, Flaca, dice, pasá una noche, que te cuesta; entonces, Cecilia le decía que no, que no, que no era su forma de ser, que eso le parecía aberrante, que ella no estaba con una persona por gusto y ganas, que no era su forma de ser, insistía ella».

«Entonces la Vivi le dice: Negra, dale, que te cuesta; entonces, Cecilia le dice a Viviana que le agradecía por haberla ayudado en todo, pero que no iba a hacer lo que ellos le estaban pidiendo; entonces, Mainardi la agarra de atrás de prepo; Cecilia se da vuelta y le mete una bofetada y Cecilia decía que se quería ir de ahí, Cecilia decía que iba a agarrar sus cosas y se iba; entonces, Mario la agarra de los pelos y la estampa contra un mueble; entonces, entre Ramón y Mainardi la agarran de un brazo cada uno y le piden a la Vivi que buscara algo para atarla; entonces José la agarraba de las piernas, mientras Viviana la ataba».

Los padres de Cecilia Basaldúa y sus allegadas el 25 de abril junto a la fosa común, Cementerio San Vicente, ciudad de Córdoba.

«Después le ataron los brazos y la sentaron en una silla, le taparon la boca; entonces estuvieron un rato así; Ramón le dice a Mario: qué hacemos ahora, dice; Mario le decía: no sé, fijate vos si nos pueden ayudar; entonces agarra Ramón y llama por teléfono a una persona y le dice: ¿Zárate, te podés venir a la casa de Mario, que tenemos un problemita?; entonces, a los pocos minutos aparece un muchacho bajito, ojos tipo achinados, les dice a Mario y Ramón: qué ha sucedido; tenemos un problema, le dice Mainardi; le saca la mordaza a Cecilia que tenía en la boca y le dice: ¿qué vas a hacer, te vas a ir, qué vas a hacer?»

«Y Cecilia le dice que ella iba a contar todo lo que estaban haciendo, que los iba a denunciar; entonces Ramón le dice: andá, denuncialo, te va a ir remal; entonces, Cecilia les dice que iba a llamar a su familia y le iba a contar todo lo sucedido, y pedía, gritaba, que la soltaran, que la soltaran, que se quería ir; entonces le volvieron a poner la mordaza esa en la boca y entre Zárate, Ramón y Mainardi decían que qué hacían; entonces, Ramón volvió a llamar por teléfono y dice: hola Rada, como estás, ¿la llave sigue en el mismo lugar que sabe estar?, porque tenemos un problemita, le dice, después te digo qué es».

«La vamos a llevar al campo, les dice entonces Ramón a Mainardi y a Zárate; entonces, Ramón y Mainardi agarraron a Cecilia; Viviana y José la llevaban de las piernas y la metieron en un auto blanco; salieron todos para afuera, la subieron en un auto blanco; subieron Mario, Zárate y Ramón; y salieron para abajo, calle contraria; entonces, en ese momento aproveché que estaban afuera Viviana y José, y fui y me escondí en un árbol que había ahí, tipo aguaribay, así, como le dicen; entonces, me escondí hasta que Viviana y José entraron a la casa; entraron y salieron rápidamente, calle arriba, lo contrario que Mainardi en el auto; entonces, aproveché que se fueron, salí del escondite del árbol».

Los padres de Cecilia Basaldúa el 25 de abril en la antigua estación ferroviaria de Capilla del Monte, actual Secretaría de Turismo.

Sabrina Luciana Ardiles, fical del caso Cecilia Gisela Basaldúa.

«Me fui a casa; en ese momento José me llamaba, me llamaba; yo apagué el teléfono y no le contesté; el día lunes por la mañana me llego hasta la Comisaría a contar todo lo sucedido, a decir todo lo que yo había visto; entonces, adelante mío había dos personas; esperé sentada en unos bancos larguitos que había ahí; cuando yo miro después veo a estas personas llamadas Ramón y Zárate, que estaban en una oficina y se fueron hacia la otra oficina; yo le pregunto a la señora, una señora morocha ahí que estaba ahí atendiendo, le pregunto quiénes eran esas personas y me dice: Zárate de investigaciones y Ramón es policía».

«Entonces, yo no sabía qué hacer, salí de ese lugar, estaba desesperada, no sabía qué hace, porque la Policía estaba involucrada; yo había visto que ellos se habían llevado a Cecilia juntamente con Mainardi, que no sabía qué habían hecho con esta chica, Cecilia; decidí irme de Capilla, porque tenía mucho miedo; me fui a un lugar cercano, San Esteban; después, a las pocas semanas, vi las noticias, Cecilia había aparecido muerta; yo no sabía qué hacer, porque yo había visto que ellos se la habían llevado; lo llamo a José, le digo que yo había visto que ellos se la habían llevado; me dice que me callara la boca, que no dijera nada, porque me iba a meter en graves problemas».

«Entonces, yo quería escaparme, no sabía qué hacer, porque tenía muchísimo miedo; entonces, días después, no sé cómo, creo que José le dio mi número, me llama este tal Mario Mainardi, diciéndome que ni se me ocurriera abrir la boca, porque iba a terminar muy mal; yo le dije que yo había visto lo que habían hecho con Cecilia, que ellos se la habían llevado en ese auto blanco juntamente con policías de Capilla; y me dijo: vos abrís la boca y terminás como esta mujer; yo le dije que yo me iba a ir a la Fiscalía, iba a contar todo lo sucedido; entonces, Mainardi me dice: andá, total la fiscal está a favor nuestro».

Los padres de Cecilia Basaldúa el 25 de abril frente a la Comisaría de Capilla del Monte.

Los padres de Cecilia Basaldúa el 25 de abril marchando por Capilla del Monte.

«Después me dice: dale, Negra, dice, lo único que tenés que hacer es callarte la boca, dice, ya la Policía ha agarrado a un pibito para que se haga cargo; y yo le decía que yo no podía dejar de decir lo que había visto; me dice: ya sabemos que tenés una hija, podés terminar en un basural como terminó ella; entonces, me dice andá a la Fiscalía si querés, dice, total de ahí no vas a salir, porque la fiscal nos está haciendo la pata para ayudarnos en todo esto y va a hacer cualquier cosa para ayudarnos, dice; yo no sabía qué hacer; me preguntaban dónde estaba, les dije que seguía en Capilla; yo no les dije que estaba en otro lugar; entonces, todos los días recibía amenazas de ellos diciéndome que si yo hablaba iba a terminar como Cecilia; yo tengo muchísimo miedo, tengo muchísimo miedo, porque no sé qué hacer».

«A la familia de Cecilia le digo que no le erraron en nada; que fueron ellos los que se llevaron a Cecilia: Mainardi y esa gente que estaba con él, policías; porque yo pregunté y me dijeron que eran Zárate de investigaciones y Ramón, que era policía; y la fiscal los estaba ayudando, porque Mainardi me lo dijo; le dije que iba a ir a la Justicia y me dice que fuera, que fuera tranquila a la Justicia, total ellos estaban tranquilos porque la fiscal los estaba ayudando; no sé si son amigos, no sé qué relación tienen entre ellos, pero ella los estaba ayudando».

«Y a la familia del muchacho quiero decirle que creo en ellos, que su hijo es inocente, pero la fiscal está ayudando a Mainardi y lo van a condenar; porque la fiscal ya tiene decidido condenar al muchacho, sabiendo que es inocente y que los asesinos son Mainardi y esos dos policías; la Vivi Rasta sabe bien lo sucedido, José también; José pensaba que era mi amigo y no, me traicionó; yo hacía un mes que lo había conocido y parecía buena gente, pero no quiero saber más nada de esa persona; y yo me fui del lugar donde estaba, estoy en diferentes lugares; tengo miedo, tengo una nena y tengo miedo de que me hagan mucho daño, tengo miedo de terminar muerta como Cecilia; por favor, necesito ayuda porque no sé qué hacer; yo tengo mucho miedo, muchísimo miedo».