Hasta quién sabe dónde (episodio 9)
1°/5/2026
por Lucio Casarini
Ricardo Gabriel Bermejo es boxeador, mago y poeta. Nacido en la ciudad bonaerense de Pergamino, se considera habitante del mundo. Entre infinidad de peripecias, algunas dramáticas, conoció la gloria como héroe olvidado del atletismo y rey del arte de los puños sin corona. Este relato por entregas recoge su testimonio.
Uno de mis sueños es comprar una motorhome y recorrer los caminos regalando magia acompañado por mi esposa. Como primer paso, quisiera andar la Argentina de punta a punta, desde Ushuaia hasta La Quiaca. En el mapa, esas dos ciudades figuran separadas por 3.800 kilómetros en línea recta, pero manejando en el terreno la distancia representa por lo menos el doble. Es un proyecto audaz y quiero encararlo de manera profesional, parando en cada lugar, estableciendo contacto con las autoridades que haya, quizás municipales o provinciales, dialogando con los medios de comunicación y brindando mi show y mis conocimientos en escuelas, clubes, parques, festivales, hospitales o ámbitos turísticos. Lo considero factible y lo voy a cumplir, lo doy por hecho. Pero hay pasos previos, como conseguir el vehículo. Los modelos de motorhome o autocaravana, términos usados en inglés y castellano para la unidad integral con movilidad propia, varían en su diseño y tamaño. Van desde furgonetas hasta autobuses, pasando por modelos capuchinos, que reciben ese nombre debido a una extensión o capucha encima de la cabina del conductor. Hay opciones adecuadas para la pareja y otras para familias, que pueden ser numerosas. Algunas resultan aptas para viajes cortos y otras permiten ser habitadas ilimitadamente, con las comodidades de una vivienda moderna. Las características mecánicas, otra cuestión clave, abren la posibilidad de transitar diferentes suelos. La casa rodante, una alternativa que debe evaluarse, es una cabina separada que requiere su remolque con otro rodado, por lo general una camioneta. Como afirmé, es un anhelo y lo voy a hacer realidad. Los sueños, la naturaleza y los sentimientos son invitaciones a animarse. Mi siguiente poesía, titulada Un amor, explora el nexo entre esas dimensiones.
Tengo mil sueños, / mil canciones y un amor, / una paloma en cada mano / y un jardín en el corazón.
En el pelo cien gritos / y tres noches de desamor, / lunas que pesan en mi espalda, / primaveras, mar y sol.
Rocío fresco de tus mañanas, / de tus labios y mi pasión, / una lágrima de tu última pena / que cuido más que a Dios.
Y si en cada beso que me robaste, / despreocupado y generoso, / te devuelvo dos, / tengo mil sueños encendidos, / mil canciones y un amor.
Diseño promocional de Gabriel el Mágico.
A esta altura llevo dos décadas consagrado al ilusionismo. El primer tiempo, un par de temporadas, requirió concentrarme en el aprendizaje, pero en cuanto me tuve confianza comencé a actuar delante del público. Mi bautismo de fuego fue en Pergamino, donde me abrieron las puertas de colegios, jardines de infantes, entidades deportivas, salones de cumpleaños y demás. Ahí arranqué y nunca paré. «Shows en escuelas», se titula un cuaderno marca Gloria de tapas duras, forrado con papel araña rojo, en el que tengo registrado mi paso por las instituciones pedagógicas del pueblo.
«Pergamino, 19 de agosto de 2008», consigna la primera anotación, hecha con birome, cursiva y mano femenina, como todas las del volumen, que suman casi medio centenar a lo largo de once años. «La Dirección de la E.P.B número 5 José Hernández felicita al señor Gabriel Bermejo DNI 22.771.352 por la presentación de su espectáculo de magia realizado en el establecimiento y lo insta a continuar en ese camino», alienta. «Flora Chavero, secretaria», aclara el sello debajo del garabato de la firma.
«14-8-2008, Escuela N° 502», encabeza la siguiente glosa. «Toda la comunidad de nuestra escuela, especialmente los alumnos, quedaron encantados por la magia, que solo puede hacerse real cuando se combina con la ternura y el afecto con que Gabriel actuó este jueves. Bastaba ver los ojos asombrados de los chicos que participaron para sentirnos seguros de no habernos equivocado al elegirlo… Gracias Gabriel!!! Y felicitaciones de parte de todos los que compartimos ese momento de hermosa fantasía», se entusiasma. «Noemí…(?), prosecretaria», suscribe, medio borroneado, el primero de dos sellos inferiores a los ganchos de las rúbricas. «Marta Varni de Savignano, directora», reza el segundo.
«E.P N°42 Mayor Pedro L. Zanni», se lee en la siguiente página. «Fecha: 5-8-2010. Motivo: Apreciación del espectáculo. La Dirección procede a valorar la actuación de magia que ofreció el señor Gabriel Bermejo para todo el alumnado de la institución. Realmente ha sido un placer que nuestros niños hayan podido disfrutar del show, ya que el mismo atrapa, entretiene y hace gozar a los chicos. Esta Dirección felicita al señor y desea que siga ofreciendo su espectáculo a pequeños y comunidades», comenta con la signatura y el sello correspondientes: «Fernanda Tocalini, directora».
«3-6-2019», data, tras saltar varias decenas de hojas, el encabezado de la página 42. «En el día de la fecha recibimos al Mago Gabriel con mucha alegría, quien asistió a nuestro jardín brindando un show mágico de títeres; nuestros alumnos se sintieron encantados y prestaron mucha atención ¡Excelente! ¡Felicitaciones Mago Gabriel! Jardín Mincé Pewma, plumitas de colores», expresa el manuscrito. «Perroni, Silvia, directora», identifica el sello, sin firma. La siguiente hoja contiene dos fotos pegadas con plasticola en las que aparezco actuando delante de los pibes; en ambas luzco de pie con un gorro negro tipo bombín, jeans, saco y remera; esta es azul y lleva el símbolo de Súperman en el pecho; en la primera imagen estoy interactuando con un niño parado delante de mí, mientras los demás observan atentamente desde sus sillas; en la segunda me encuentro sacando algo de mi valija, puesta sobre una mesa o plataforma, también ante la mirada de los pequeños.
«20-8-2019», inicia el manuscrito que sigue. «Mago Gabriel: Hermosa tu presentación; llenaste el corazón de los niños; un espectáculo maravilloso, súper recomendable. Gracias por venir a nuestra casa ¡Hasta pronto! Escuela N° 184 Manuel Belgrano», concluye, seguido por varios rulos superpuestos de birome. «Marina Carina Lucero…», detalla el sello, cuya inscripción inferior se encuentra un poco desdibujada.
«20-08-2019», comienza el último testimonio del libro, en la página 45. «Docentes del turno tarde agradecemos su presentación; nuestros alumnos se sintieron muy felices por presenciarla ¡Hasta pronto! Escuela N° 172 Misiones». Luego se ve el sello, nuevamente difuso: «Lic. Vanina… (?), directora». Como cierre está el embrollo de la rúbrica.
La interrupción de la serie de comentarios escritos se debe a la cuarentena por el Coronavirus, que comenzará en marzo de 2020 e impedirá el acceso normal a las aulas de la Argentina y el planeta hasta dos años después. Así comenzó mi peripecia frente a la audiencia. Ejerciendo el ilusionismo he vivido incontables situaciones, tengo anécdotas para todos los paladares. He presentado mi arte en escenarios tan diversos que ni siquiera me siento capaz enumerarlos con exhaustividad. Mi método es mover sin cesar la mente y el esqueleto. Hacer, ejercitar, emprender es lo que permite desarrollar un oficio y ponerlo al servicio de la humanidad. Reitero aquello de que cada cosa que uno incorpora o concibe adquiere toda su magnitud y se multiplica cuando es compartida. Si el artista asume o crea un juego es fundamentalmente para ofrecerlo al auditorio.
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Donde me recibí de mago profesional es San Luis, provincia que como he narrado conocí en 2015 durante mi luna de miel y se convirtió en mi sitio en el mundo entre 2016 y 2020, cuando decidí instalarme y para mi sorpresa me topé con una ausencia absoluta de colegas. Era tierra virgen, inexplorada y encima servida en bandeja. Esto me permitió volcar sin competencia ni límites todo el bagaje que había acumulado desde que había descubierto este camino, una década antes. La imitación es un paso necesario para quien se inicia en una labor. Pero con el tiempo puede convertirse en un vicio copiar el estilo o la técnica de los demás. Recuerdo que cuando boxeaba me quería parecer al mexicano Oscar de la Hoya; como él se hacía llamar Golden Boy, yo elegí un apodo similar, Iron Boy; adquirí su pose, sacaba las piñas como él y distintos atibutos. Salvando las diferencias, diría mi suegro; diferencias de títulos, facha, plata y todo lo que uno piense.
Mi mudanza a San Luis me permitió sacarme lo ajeno que había tomado de mis maestros y otros que había visto, sobre todo en la Capital Federal y sus alrededores, donde por lo común se repite una serie bastante reducida de números. Incluso, se escuchan las mismas bromas. Aunque hay unos cuantos intérpretes, en el ambiente nos conocemos todos, porque se hacen reuniones en las que nos juntamos. Cada tanto surgen algunos que se distinguen, pero en proporción son pocos. Al emigrar, me vi obligado a explotar los recursos artísticos que traía e inventar nuevos que cubrieran los imponderables. Una gimnasia suplementaria fue la de captar la idiosincrasia y las costumbres autóctonas. El ritmo de los puntanos es distinto del de los porteños, a pesar de que allá hay una colonia nutrida de población originaria de Buenos Aires. El artista tiene que pescar las sutilezas del habla; si usa un vocablo incorrecto, el local lo hace notar. La zona tiene influencia lingüistica predominante de la vecina Mendoza. Recuerdo que a la carne picada le dicen molida; en vez de chico dicen niño; para expresar admiración dicen manso: en vez de las frases qué lindo o qué bueno, aplican ese término.
Gabriel Bermejo y su esposa Cristina en estilo comic.
El mapa de San Luis posee forma de llave, por eso a los habitantes les gusta decir que los forasteros están invitados a abrir la puerta de la amistad. Algo que de todas maneras requiere un proceso, según mi experiencia; porque el anfitrión de entrada es medio chúcaro y desconfiado. Pero lo considero comprensible y una de mis reglas de oro es mostrarme respetuoso con el público. Por eso, durante mi show jamás gasto a uno solo, nos divertimos todos, y si alguien puede quedar en ridículo, es quien actúa, nunca la gente. He visto a supuestos artistas que necesitan tirarse contra una persona para que los demás observadores se enganchen; se ensañan con alguien; el motivo es que carecen de suficiente sensibilidad y recursos técnicos. Además, mi oficio es distinto del humor propiamente dicho. Es recomendable que el show haga reír, pero hay un equilibrio natural que debe mantenerse. Por otra parte, mi platea es amplia, familiar y distendida. Me manejo en esos parámetros.
La cuestión es que en San Luis tuve trabajo de sobra y me hice conocido. Eso me permitió a aprender, aprender y aprender. Mudarme allá fue la mejor decisión. Me obligó a madurar, porque me encontré solo y dependía únicamente de mí. Inventé juegos propios; por ejemplo, logré crear con pocos elementos una urna de la que sale un conejo. Además, empecé a entender que menos es más; el exceso de facilidades materiales puede jugar en contra; mi arte para, que sirva, tiene que entrar en una valija e incluso un morral. Esa austeridad deja a la vista el talento del ejecutor. Sin este último condimento, de nada sirve un escenario con luces y sonido de otro planeta, un plantel de bailarinas despampanantes o invertir millones en utensilios.
Un ilusionista de veras puede divisar un lugar improvisado, caer de casualidad y que los presentes al descubrirlo digan: miren, llegó el mago, háganle lugar, corran la mesa. Puede abrir la maleta en el medio de la gente, con escaso sitio, sin iluminación ni micrófono ni mantel. Hacé lo que sabés en esa circunstancia, ahí te quiero ver; a capela, con el público distraído, hablando disperso de cualquier tema. Ese es el reto de la actuación. Me han tocado parrillas de mala muerte al costado de una ruta llenas de personas serias o amargadas con música ambiente al mango. Al empezar nadie me daba bola; tenía que rebuscarme para captar la atención de los presentes con resultado impredecible. Conozco el éxito y el fracaso. En ocasiones afortunadas he terminado con todo el salón aplaudiéndome de pie y para colmo ha venido el dueño a pedirme que vuelva. En esos instantes, uno toma conciencia, reflexiona, entiende que es capaz de hacer lo que emprendió. Cristina, mi esposa, es testigo de este crecimiento maravilloso con tantas experiencias inolvidables.
Me ha tocado actuar a la gorra en la orilla de un dique, donde la gente está en otra; solo quiere tirarse a disfrutar el agua y el paisaje. Con diferentes ardides pude captar la atención de un puñado que se fue agrandando hasta constituir una multitud que, al cabo de dos horas o más, empezó a entregarme tanta plata que ni siquiera sabía dónde meterla. He vivido meses durmiendo en un colchón en la caja de la chata mientras hacía magia en cada oportunidad que aparecía en el horizonte. Todo eso me dio San Luis. Sin contar el aspecto humano o afectivo. Hice excelentes amigos con los que continúo en contacto y a los que he visitado las veces que después volví a la provincia. Desde la ciudad de Buenos Aires hasta la capital provincial hay cerca de 800 kilómetros. Era crucial recorrer esa distancia para probar que realmente lo puedo hacer; para convencerme de que tengo condiciones; para saber que quiero consagrarme a esta labor; para confirmar que la magia es mi destino.
Gabriel el Mágico.
Otro indicio clave es la felicidad que me produce hacer el show que deseo y de la manera que deseo. Hace poco estaba conversando con un colega, uno de los más respetados de la Argentina, y de improviso él metió una mano en el bolsillo, sacó un mazo de cartas y me comentó: yo siempre tengo un juego preparado. Era en simultáneo un golpe de efecto, un acto de docencia y un desafío. Entonces yo, ni lerdo ni perezoso, manoteé mi riñonera y le repliqué: lo mismo digo, acá guardo varios trucos que me acompañan a cualquier lado. Él largó la carcajada y me respondió: ya está, eso es la magia; si tu show entra ahí, entendiste todo. La anécdota ocurrió en el barrio porteño de Almagro, a cuadras de mi domicilio. Yo iba caminando por la Avenida Rivadavia y en el interior de una pizzería famosa, que se llama Tuñín, divisé la pelambrera blanca de otro compañero que me hace acordar a Ernesto, uno de los muñecos con que hago ventriloquía, que tiene el aspecto de un viejo picarón. Paré a saludarlo y me di cuenta de que estaba con el otro.
La moraleja del trance es que, en el arte y en la vida, según he referido, menos es más. Un mago con un arcón inmenso que permite meter a una persona y clavar espadas desde el exterior impresiona, pero un artista capaz de esfumar un objeto pequeño entre sus dedos puede lograr un efecto superior. Además, el armatoste requiere una inversión y empleados para trasladarlo o manipularlo. Cómo hace quien se desempeña a pulmón. Asumiendo que es tan difícil que el arte independiente convoque masas y constituya un producto comercial. Obvio que David Copperfield y los de su jerarquía puede hacerlo. Me refiero al circuito en que me muevo, el ambulante; que, sin embargo, tiene profesionales de primera.
El nivel del ilusionismo argentino es más que respetable. Adrián Guerra alcanzó la gloria con sus cartas en el Campeonato Mundial de Magia y Mentalismo de la FISM (Federación Internacional de Sociedades Mágicas) realizado en 1996 en Yokohama, Japón. Carlos Barragán, experto en espectáculos en escena, como Copperfield, obtuvo el mismo galardón en 1997 en Dresden, Alemania; este colega brilló asimismo durante el casamiento de Máxima Zorreguieta y Guillermo de Holanda, realizado en 2002 en Amsterdam. Juan Ordeix, maestro del mentalismo, igualó a Guerra y Barragán en 2006 en Estocolmo, Suecia. Marcelo Insúa, alias Tango, se impuso con sus monedas en el Mundial de Invención en Magia urdido en 2012 en Blackpool, Inglaterra. Sergio Siepe, del rubro micromagia, se consagró en el Campeonato Mundial de Magia en 2025 en Turín, Italia; este compañero tiene una trayectoria particularmente esforzada, porque se hizo de abajo y recorrió un largo trecho hasta la consagración; lo tildaron de inepto unas cuantas veces; cuando en 2014 compitió en la FISM Europa, uno de los miembros del jurado lo humilló con crueldad delante de las cámaras de televisión: «Sergio, vimos tu camino, no nos decepcionaste, nos trajiste una mierda».
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Cada artista atesora su encanto y su especialidad, como pasa con los boxeadores. Nunca me canso de observar a los pugilistas, cada uno ofrece algo diferente; están los que sacan mejor la izquierda, otros meten con acierto el gancho, algunos saben hacer combinaciones. Hay magos capaces de vincularse con los niños, otros logran el close up o labor de corta distancia, algunos son genios de las pelotitas. Cada disciplina es tan amplia que es imposible destacarse en todo, aunque se alcance un nivel alto parejo. En el atletismo, los keniatas se caracterizan por marcas generales óptimas como fondistas o corredores de distancias largas; tal vez en la categoría más floja están a una fracción mínima del mejor. Su virtud probablemente se debe a que el país combina altitud geográfica, disposición genética, dieta rica en carbohidratos y una cultura enfocada la superación personal. Quizás el atleta keniata más célebre es Eliud Kipchoge, uno de los maratonistas eximios de la historia; obtuvo el oro olímpico en Río de Janeiro 2016 y Tokio 2021. Empezó en la infancia, trotando de forma cotidiana los kilómetros que separaban su casa de la escuela. Ha confesado que uno de los impulsos espirituales que lo motivó proviene de la carencia, pues fue criado por una madre soltera que trabajaba de maestra y solo conocía al padre por fotos.
En la Argentina, además de ilusionistas famosos, hay colegas eminentes que carecen del reconocimiento que les corresponde. Son talentosos, disciplinados y entretenidos. Tienen todo. Por eso, hay que mantener las antenas paradas, observar alrededor, ver a los demás artistas del medio de uno y de cualquier área. Hay quienes saben bailar o hacer música o diseñar indumentaria o expresarse mediante la pintura. Por eso invierto tiempo en recorrer los espectáculos en cartelera. A veces, de casualidad escucho canciones que me inspiran y pienso esto pega con tal cosa. El cine es fantástico, la literatura tiene posibilidades infinitas. Cualquier lenguaje puede despertar la imaginación y encender el proceso creativo. Mi esposa se mueve en el mundo del baile árabe y cuando va a mirar algo, si se dan las circunstancias, la acompaño. Es imprescindible ser receptivo; el problema del que se cierra es que empieza a repetirse. La mente se asemeja a un paraguas, para funcionar necesita abrirse. En el país hay magos anónimos que admiro por su pasión, dedicación y deferencia hacia el oficio; su originalidad; su capacidad de desarrollar aspectos inesperados o presentarlos de manera sorprendente. En cambio, por los que le faltan el respeto al arte o al público siento rechazo.
Gabriel Bermejo en La Causa Humana, 5 de junio de 2018, Canal 13 de San Luis.
El lugar más distante en que hice mi función dentro de la Argentina es Ushuaia, la ciudad del fin del mundo. Fui invitado por Gisella Mollo, una médica pergaminense radicada allá, con la excusa de animar el cumpleaños de su única hija. Gisella entrenó conmigo cuando hacía atletismo en la infancia, fuimos compañeros de equipo. Obviamente, la zona que más he zapateado abarca la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Otras provincias que recuerdo con inmenso cariño, además de San Luis, son Tucumán, Santiago del Estero, Entre Ríos y Mendoza.
En Tucumán me pasó algo peculiar. Viajé invitado por un colega titiritero. Como habitación para dormir me preparó su taller, que tiene lleno de muñecos, los que usa para actuar; había de tela, de plástico y de distintos materiales; de diferentes tamaños; personajes conocidos y otros que yo ignoro. Por momentos sentí que estaban vivos, me miraban y saludaban. Después de que me instalé, mi amigo me dijo: te reservé una fecha en el teatro para que despliegues tu talento. Me sorprendió; yo había ido solamente con los elementos básicos para actuar en contextos improvisados. Pero fingí que tenía la situación controlada y me limité a darle las gracias.
Ante la ausencia de mi esposa, decidí contratar a una piba como ayudante. Lanzamos publicidad en internet, fuimos a la televisión, me entrevistaron en la radio e hicimos promoción en la vía pública. Al llegar el día, surgieron algunos imponderables; por ejemplo, la señorita nunca apareció. Cansado de esperarla, entré al teatro. Me guiaron por un costado y, como el telón estaba bajo, yo ignoraba si había público. De repente, me dijeron mago, es tu turno; se elevó el cortinado y quedé ante una multitud que abarrotaba la sala. Era la primera vez que actuaba en un coliseo lleno de gente; éramos yo, mi valijita y nada más. El show duró una hora y media; durante todo ese tiempo me prestaron escrupulosa atención, se rieron de mis chistes y aplaudieron cada juego. Cuando terminé, los espectadores se acercaron a hacerse fotos conmigo y después me reportearon para la televisión. Una cosa de locos. Además, como el complejo era municipal me correspondió un porcentaje inesperadamente generoso de la recaudación.
En las termas de Río Hondo, Santiago del Estero, instalé mi carpa en el camping municipal y arranqué dentro del circuito callejero, donde me alié con varios artistas que hacían humor, especialmente un chileno con el que nos entendíamos fenomenal y entrábamos juntos a las peñas. El público era excepcionalmente receptivo. Me fue tan, pero tan bien que al cabo de solamente una semana levanté la carpa y alquilé un departamento. Situaciones por el estilo otorgan confianza en uno mismo. A esta altura de mi carrera, creo que puedo actuar ante cualquier clase de auditorio. A veces, captar la atención cuesta, pero tengo mis recursos y al final, de una manera u otra, logro que el observador se enfoque en el show.
El poema Recorrí, de puño y letra de Gabriel Bermejo.
Los medios de comunicación están dentro del plan. En primera instancia, la TV, que tiene dos caminos. Uno es pagar el espacio, para lo cual un agente negocia el monto con los productores. Tener más presencia exige poner más guita; un potentado puede convertirse en la estrella del canal. A veces, los artistas fanfarronean con que los contrataron en tal o cual programa, como si el medio les abonara, pero la realidad es diferente; salvo el caso de figuras destacadas. La otra opción en la tele es que el intérprete sea invitado, como me pasó varias veces en San Luis en las dos vertientes provinciales; la estatal abierta (Canal 13, hoy San Luis +, y Canal 9) y la privada de cable (TVC Puntana). Me han convocado para fechas puntuales, como el Día del Niño, con media hora de aire para mí solo. En mi canal de YouTube, que se llama Gabriel el Mágico, se pueden localizar esas apariciones; hay que escribir en el buscador Gabriel en San Luis.
Mi presencia más destacada en televisión es el retrato que me hizo La Causa Humana, programa documental de culto que salía en Canal 13 de San Luis mientras yo vivía allá. Mi testimonio dura cerca de media hora; es un ida y vuelta palpitante de preguntas y respuestas con el conductor, José Luis Rosas, tomando mate en el patio de la vivienda que habitábamos con Cristina en Potrero de los Funes. Arranco hablando de boxeo y termino haciendo magia y ventriloquía. Ese coloquio me volvió relativamente célebre y generó como una especie de ola periodística, porque me empezaron a llamar referentes de otros medios locales, tanto de tele como de radio y gráfica. Fue impresionante. En otros lugares me pasó algo similar, pero en escala menor. Un caso es San Miguel de Tucumán. Otro Ushuaia, donde logré una recorrida por diferentes emisiones de radio.
Vuelvo a aclarar que todo lo que cuento, de registro audiovisual, está en mi canal de YouTube, un espacio que creé un día, sin pensarlo demasiado, para conservar mis peleas de boxeo. De a poco fui cargando más, más, más y en la actualidad hay como 1300 videos, una cifra que personalmente considero un auténtico disparate. Nunca imaginé que pudiera crear y almacenar películas propias y menos en semejante cantidad. Además de magia y trompadas, hay atletismo; a pesar de que nunca me filmaron corriendo, armé algunos clips con colecciones de fotos. En esa época, cuando yo era adolescente, mediados de la década de 1980, el teléfono celular era algo que ni siquiera estaba en la imaginación de la gente común; mucho menos la posibilidad de que el mismo aparato que sirve para llamar pueda sacar fotos, grabar videos y navegar en internet. Lo que estamos viviendo en el plano tecnológico supera las previsiones más optimistas. Algunos de mis films de boxeo tienen miles de vistas. Otro de cierta popularidad es uno que armé con el contraste entre un momento en que yo estaba recontra gordo y el posterior en que logré adelgazar; muestra mi transformación física. La mayoría de los contenidos de mi canal son imágenes tomadas con el celular por mí mismo, por gente de mi entorno o por el público. Yo con mis propias manos me encargo de editarlas y subirlas, con frecuencia de forma cotidiana.
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Otro de mis sueños es llevar la magia más allá de las fronteras del país. Cuando uno se abre, surgen oportunidades; tomando en cuenta que cada cosa llega en el momento adecuado; hay que saber esperar, me parece un pifie quemar etapas. Supongo que, como mínimo, puedo actuar en cualquier lugar del mundo en el que entiendan mi idioma. Insisto en que me siento preparado para enfrentar el público que sea en el escenario que sea; aunque se trate, como he descripto, de contextos indiferentes e incluso hostiles; aunque tenga delante edades heterogéneas: niños, jóvenes, adultos o ancianos. El instinto de viajar está dentro de mí y, me animo a afirmar, de la naturaleza humana; nadie debería morirse sin ver otros cielos, otros paisajes, otras culturas, otra gente, otros senderos. Mi patria es todo el planeta tierra y el universo entero me pertenece. Cuando en el pasado, hablando del continente americano, me preguntaban adónde iría, primero nombraba México y sus alrededores; el Caribe, con sus playas, sus palmeras y sus islas; la República Dominicana, Haití, Venezuela o, un poco más lejos, Ecuador. Puede parecer extraño; aunque nací en la llanura pampeana, me hipnotizan el calor y el mar.
Los Bermejo, al menos los de mi rama familiar, llegaron a la Argentina provenientes de México y descendían de un español originario de la localidad de Alaraz, provincia de Salamanca, un pueblo en vías de extinción que hoy posee aproximadamente medio millar de pobladores. El apellido es castellano y bastante común, de acuerdo con un pariente que fue a la península y pudo establecer contacto con los Bermejo ibéricos. Miles de kilómetros de mar y tierra es la herencia que corre por mis venas o está impresa en mis genes. En esta rima, rotulada Yo existo, tú existes, hablo, justamente, de ese instinto o esa propensión.
He de andar por los caminos / como siempre anduve; / tú existes, yo existo / y mi prisa no me deja parar.
Pero quizás algún día / nos hemos de hallar, / tú limpia de corteza, / yo rompiendo el disfraz.
Conocerás mis movimientos lentos, / mi modo de andar; / pero cuando esto ocurra, / ¿Sabrás tú de amores? / ¿Sabré yo parar?
Imagen estilo comic creada por Gabriel Bermejo.
Mi lanzamiento internacional empezó a mediados de 2025 en la República Dominicana. Entre otros sitios en los que desplegué mi show, mi esposa y yo visitamos La Romana, ciudad en la que estuvimos más tiempo y donde me entrevistaron en la televisión local, que tiene varias señales. Una de las estaciones me propuso, de forma espontánea, un segmento. Aceptamos y nos fue mejor de lo previsto. El proyecto Mágicamente – Gabriel el Mago fue puesto al aire por Ysma Visión entre el 5 de julio y el 30 de agosto. Al regresar a la Argentina cambiaré mi seudónimo por Gabriel el Mágico, pero hasta entonces mi rótulo artístico fue el citado. Hicimos nueve emisiones de una hora cada una que, además de cuestiones vinculadas con mi oficio, ofrecen un panorama de la tierra fantástica en que nos encontrábamos de visita. El contenido es original, entretenido y sorprendente.
La producción y la conducción fueron compartidas con mi esposa. Logramos un nivel inusitado de audiencia, a pesar de que éramos novatos y nuestros teléfonos celulares constituían el único equipo técnico. Desde el primer momento nos esforzamos por hablarle al que desconoce, explicar qué es la magia, tomando en cuenta, especialmente, que allá hay un enfrentamiento sañudo entre el cristianismo y cultos alternativos, incluida la magia negra, acusada de ejercer ritos diabólicos. El público encontrará desarrollos sobre el ilusionismo, su historia, sus referentes, anécdotas curiosas y fragmentos de mis actuaciones en la calle, las plazas, la playa, locales gastronómicos y hoteles. El programa nueve, como cierre, incluye una entrevista a mí mismo con preguntas de Cristina. A continuación, un traslado más o menos completo de esa última entrega.
—Hola, hola, buenas tardes, contentos de estar una vez más en este programa —saludo luego de la apertura, que me muestra caminando por el paisaje local, a la intemperie, con mi valija de juegos en la mano derecha al ritmo de música tropical editada.
—Mágicamente… —presenta Cristina.
—…Gabriel el Mago —completo.
Ambos estamos sentados en una mesa estilo noticiero, frente a las cámaras, en el estudio de Ysma Visión. Cristina lleva un vestido negro sin mangas y el pelo rubio atado en una colita. Yo luzco una chomba verde lima y un chaleco de igual tono. Detrás se ve el nombre del espacio en letras coloradas.
—Buenas tardes a todo el público de La Romana —sigue ella—, a todos los que nos siguen por el Facebook de Ysma Visión y por el canal de YouTube de Gabriel el Mago, en este primer ciclo, que hoy llega a su fin; programa número nueve y último.
—Fueron dos meses, algo increíble —agrego—, vimos de todo: magia, magos, humor, juegos y lugares.
—Una experiencia maravillosa —retoma mi mujer—; es la primera vez que visitamos República Dominicana; hemos conocido gente hermosa, lugares muy bellos; la verdad es que nos trataron súper bien; les cuento que hoy como cierre vamos a tener imágenes de nuestra visita a Bayahíbe la semana pasada.
—Fue tu cumpleaños—, recuerdo el aniversario de mi compañera.
—Vamos a tener un informe sorpresa —suma ella—; recuerden que les estuvimos mostrando a algunos de los magos más destacados, conocidos y que nos gustan a nosotros; hoy traeremos un artista muy especial; les dejamos la inquietud para dentro de un ratito; vamos a empezar por nuestro viaje a Bayahíbe; les mostramos imágenes de cuando íbamos yendo para allá.
De inmediato, durante varios minutos se desarrolla una colección de filmaciones musicalizadas de ambos en ese paraíso turístico.
Mágicamente – Gabriel el Mago (programa 9), 30 de agosto de 2025, Ysma Visión de La Romana, República Dominicana.
—Estábamos compartiendo imágenes de nuestro viaje a Bayahíbe —relata Cristina al cabo—; nos alojamos en el Hotel Alma de Bayahíbe; le mandamos un saludo a todo el personal, que la verdad nos trató fantástico; el hotel no tiene salida a la playa, pero posee unas piscinas que en la próxima entrega les vamos a mostrar en detalle; además, uno puede ir al mar.
—El hotel no tiene playa, pero se puede hacer buceo en esas piletas, que son de agua salada —acoto—; la vista es hermosa; las piscinas están metidas en el mar, es una cosa extraordinaria y la gente que nos atendió fue increíble.
—Vamos a ver imágenes del Hotel Alma de Bayahíbe.
—Vamos.
Durante los siguientes minutos se repite la estructura de films sucesivos en los que aparecemos nosotros.
—Lindas imágenes y lindo paisaje —retomo la palabra—; les recomiendo que vayan a conocerlo, es realmente hermoso; bueno, pero no solo fuimos y conocimos ese hotel maravilloso, sino que fuimos por algo, festejar el cumpleaños de Cris.
—La verdad, una sorpresa tremenda —se emociona ella—; justo coincidía nuestra visita a Bayahíbe con la fecha; fue un festejo sorpresa; agradecemos a Yoreidi y todas las chicas que prepararon el lugar; fue maravilloso.
—Vamos a ver las imágenes del cumpleaños.
—Las compartimos con los televidentes.
—Ahí va.
Esta vez, el segmento de videos presenta la atmósfera romántica nocturna de la cena que compartimos ambos junto a la playa.
—Es la segunda vez de mi vida que paso un cumpleaños fuera de mi país —revela mi esposa transcurrido el resumen de la celebración—; uno de muy chica en Estados Unidos y este en República Dominicana; hermoso; agradezco no solo a los que armaron este festejo, Gabriel incluido, fue el motor de esto, sino también a todo el personal y la gente maravillosa que hemos conocido; nos llevamos un recuerdo imborrable; seguramente, el próximo año vamos a estar acá nuevamente con ustedes para una nueva temporada de este programa de magia con recorridos e informes.
—Turístico —aporto otra característica.
—Haciendo lo que nos gusta y compartiendo con ustedes todo lo que vamos viviendo en esta hermosa experiencia —adhiere Cristina—; yo les había anunciado al principio del programa que teníamos un informe muy singular —señala—; recuerden que estuvimos mostrándoles magos destacados de la actualidad y de la magia moderna; hoy quiero presentarles una sorpresa; aquí va la primera parte.
En la ocasión, el que continúa es un audiovisual filmado en el departamento en que nos alojábamos con ambos sentados en sillones opuestos. Nuestro aspecto y el cartel con el nombre del programa son los mismos.
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—Estamos aquí con Gabriel Bermejo, Gabriel el Mago —anuncia Cristina sonriente para iniciar el diálogo—; una vida entre el deporte y la magia; dos etapas grandes, importantes de su vida, que hoy nos va a compartir en esta charla; Gabriel, un placer entrevistarte.
—Raro —le respondo.
—Es una sensación rara reportear a mi compañero de vida —plantea—, pero nos pareció interesante que nuestro público pudiera conocerte un poco más en profundidad; esa es la idea de este intercambio, espero que te sientas cómodo; me interesa, en principio, que le cuentes a la gente cómo fue tu infancia.
—Yo nací en Pergamino, provincia de Buenos Aires —arranco—, a 220 kilómetros de la Capital.
—En Argentina.
—En los primeros años estuve viviendo en el campo; campo, campo; o sea, en el medio del campo, en una estancia; incluso, fui a primer grado en una escuela de campo; a los seis años me mudé a Pergamino, la ciudad; ahí hice la primaria y parte de la secundaria; fue una infancia linda, porque pude disfrutar de la naturaleza; me crié como antes la gente en el campo: cazando, pescando; me crié más salvaje.
—En toda esa etapa de la niñez y la adolescencia el deporte fue central.
—Claro; yo de muy chico empecé a jugar al fútbol en Pergamino, en el club Argentino; hay varios equipos; me inicié en las inferiores a los siete u ocho años y competí hasta los 13; entonces, empecé a entrenar en atletismo; las categorías infantiles; fui campeón provincial y argentino, batí un récord nacional; corrí hasta los 18 o 20 años, más o menos.
—Después vino la idea de convertirte en boxeador, que implicó un desarraigo, irte de tu pueblo, tu ciudad natal, para trasladarte a Buenos Aires.
—Claro, el boxeo siempre estuvo en mí; a los 21 años hice una pelea amateur que gané, pero no seguí; me voy a Buenos Aires con un bolsito en 1996 [con 24 años].
—Hace mucho tiempo.
—Decidido; quería ser boxeador profesional.
Luego se escucha una grabación de audio; es la voz de un locutor profesional: «Gabriel Iron Boy Bermejo nació el 28 de marzo de 1972; peleó desde 1996 a 2006; realizó 43 combates como aficionado; fue medalla de bronce en la FAB [Federación Argentina de Boxeo], año 1999, y fue medalla de plata en 2000; integró la selección argentina hasta su debut profesional en 2001; allí realizó 12 peleas; llegó a estar número uno en el ranking de los supermedianos; en 2005 ganó la eliminatoria por el título argentino; varios combates fueron televisados por TyC Sports y otros canales; se retira en 2006 para realizar su gran pasión, ser artista de la magia, la ilusión y la ventriloquía».
Portada de Como he querido (2025), libro de poemas de Gabriel Bermejo.
—El desarraigo despertó en vos —retoma Cristina— algo diferente que no conocías, que es la poesía.
—Claro, siempre tuve facilidad para escribir historias, narraciones, todo eso —le respondo—; pero no sabía que podía hacer versos; no había leído mucha poesía tampoco, no soy un lector voraz; empecé a sentir cosas dentro mío y la única forma que encontré de sacarlas fue escribiendo.
—Era una forma de expresión de los sentimientos.
—Después me di cuenta de que eran poesías, rimas.
—Era casi terapéutico ponerte a escribir y ¿cuántas poesías tenés plasmadas?
—Mirá, en borrador debe haber más de mil.
—Una primera selección fue publicada este año —cita mi libro Como he querido—, presentada a fines de mayo en Buenos Aires; la hemos traído a República Dominicana; y ¿en qué momento aparece la magia en tu vida y por qué?
—Cuando vi un mago callejero que ni mago era, solo un hombre que vendía trucos en la calle —rememoro—; me quedé muy sorprendido; dije qué lindo esto, quiero meterme; le pregunté y me comentó que había libros, que había escuelas, que había de todo para aprender; ya al otro día empecé a investigar; me anoté en una academia que había en Avellaneda, Buenos Aires, y bueno, ahí empecé a estudiar; estuve tres o cuatro meses; después ese ateneo cerró por las vacaciones de verano; seguí con un mago de forma particular; tuve la suerte de acompañarlo en un momento del show que él estaba brindando; ahí me di cuenta de que yo quería hacer lo que él estaba haciendo; decidí darle para adelante y conocer a fondo esto.
—Ahí descubriste que tu lugar después del ring era el escenario; y ¿qué representa la magia en tu vida?
—Es una forma de vida; digo, yo estoy siempre pensando juegos; cómo combinar una cosa u otra; me mantengo atento a eso, concentrado en hacer un mejor truco o quizás el ideal o el mejor de todos; entonces, estoy mirando, viendo, elaborando ideas; a veces estoy disfrutando una película o cualquier obra de arte y se me viene una ocurrencia que me dispara para mejorar lo que tengo o algo nuevo.
—¿Cómo definirías tu estilo dentro del mundo de la magia?
—A veces me preguntan qué clase de boxeador eras; y es muy difícil el veredicto de uno, es complicado mirarse; puedo definirme, pero no estoy seguro, como un mago de salón, con humor y mucha personalidad.
—¿Qué es lo que más disfrutás al hacer magia?
—Lo que más gozo es que a las personas les llegue mi arte, se admiren, se sientan como chicos; personas grandes; porque aparece una pelotita dentro de la mano o pasa algo; ahí desnudan el niño interior; sea una mujer o un hombre; el niño está; que se haya dormido por el paso de los años es otra cosa; lo que yo disfruto es eso, la emoción que ellos sienten al ver el juego.
En la pantalla vuelve de repente la toma en vivo de ambos, mi esposa y yo, sentados en el estudio de Ysma Visión frente a las cámaras.
—Estamos compartiendo la primera parte de este informe sobre un mago que está visitando República Dominicana —cuenta Cristina—; que tiene una hermosa experiencia, que quería contarnos su historia, que es Gabriel el Mago.
—Para que me conozcan y conozcan la historia de mi vida, que es atípica —me engancho—; de chico uno ejercita deportes; siempre competí, tengo espíritu competitivo; jugué al fútbol desde muy pequeño, hice atletismo y boxeo, que es lo último que practiqué a nivel de elite; es lindo poder compartirlo; no todos los boxeadores quedan presos o con adicciones —aclaro—; hay muchísimos que terminan bien, se integran a la sociedad; obviamente, son noticia los que hacen algún desarreglo, violan la ley —deploro—; quería aportar también eso de mi paso por esta vida; a mis 53 años; que lo conozcan, compartirlo.
—Tenemos más en esta segunda parte del informe sobre Gabriel el Mago —anticipa mi mujer.
En la pantalla reaparece Cristina en su sillón, conmigo enfrentado.
Marcel, uno de los maestros de Gabriel Bermejo.
—Gabriel, además de tu tarea como artista, en la actualidad producís tus espectáculos y ciclos en la Argentina; por qué no le contás a nuestro público de Dominicana cómo llegamos a esto y qué generás en Argentina.
—No lo hago solo, lo hago con mi compañera, que es quien me está entrevistando; hace muchos años empezamos una idea que teníamos: por qué no hacemos nuestros propios espectáculos; empiezo a buscar un teatro y artistas; así nació un ciclo que ya tiene una trayectoria y un nombre; desde 2012; se llama Saher al Raks; el nombre fue elegido por Cristina; quiere decir magia y danza.
—Claro, Saher al Raks significa en árabe la magia y la danza o la magia de la danza —precisa mi mujer—; esa era la idea que teníamos; de fusionar, de armar un show que no fuera solo de bailarinas de danza árabe o solo de magia, sino que de alguna manera ligara nuestros dos mundos.
—Que hoy continúa con un éxito terrible —comento—; después nos quedó chico; queríamos incorporar otro tipo de artistas y nació Fusión Mágica; ahora, cuando lleguemos a Argentina, a los diez o quince días tengo una presentación.
—Esos shows son estilo varieté —esclarece Cristina.
—Fusión Mágica tiene distintas propuestas —revelo—; el otro ciclo está abocado a la danza árabe, con bailarinas y músicos; además, nació una orquesta que armó Cristina.
—Tarab orquesta —explicita ella—; posee intérpretes jóvenes argentinos muy talentosos; dirigida por Edu Shadrawy y codirigida por Kevin Álvarez; hay otros; desde que la formamos, hace casi dos años, se presentan en nuestros espectáculos de Saher al Raks y Fusión Mágica; como bien decía Gabriel, es una propuesta estilo varieté donde se desempeñan humoristas, cantantes, bailarines y magos de diferentes géneros —detalla—; tus propios espectáculos los armás y producís vos.
—Claro, yo siempre fui una persona muy inquieta —establezco—; si quería algo, no esperaba que viniera, lo iba a buscar; así fue mi vida; de hecho, cuando quise ser boxeador, agarré un bolso y me fui para Buenos Aires, porque en Pergamino no había gimnasio, habían cerrado todo; así me codeé con los mejores pugilistas de Argentina; llegue a estar en la elite; siempre, para todo fui así; la magia no es la excepción.
—Hay un periodista de Argentina —puntualiza Cristina— que quedó tan atrapado por cómo narraste la memoria de tu propia vida que decidió que eso, más que una nota para publicar en su sitio de internet, debía convertirse en un libro.
—Sí, Lucio Casarini —identifico—; la idea de hacer el proyecto nació en la pandemia después de un reportaje que me hizo; este será un libro no escrito por mí, como las poesías, pero sí contado por mí en primera persona; Lucio dice que es un testimonio.
—Testimonios.ar —menciona ella la dirección del sitio web.
—Ahí están el primero y el segundo capítulo; los pueden ver, están publicados.
—Es un libro que se va publicando mes a mes —agrega ella—; los relatos salen siempre el primer día de cada mes; en julio salió el primero, en agosto el segundo, ahora en septiembre va a estar saliendo el episodio tres.
—La historia se llama Hasta quién sabe dónde —promociono—, es un relato en el que voy contando todo lo vivido desde que nací; las penas y las victorias; todo lo que puedo narrar; es interesante.
—Testimonios.ar/hastaquiensabedonde.
—Ahí pueden ver el libro, que después va a salir en papel; a mí me gusta el papel.
La denominación del volumen está tomada de la copla que continúa, titulada Recorrí, que improvisé con fervor en uno de mis arrebatos de inspiración poética:
Recorrí mil caminos / desde hasta / quién sabe dónde / y anduve / por puentes, praderas y llanos.
Recorrí mil puertos / desde el Río de la Plata, / hasta quién sabe dónde; / sufre sin haber vivido / ni la mitad de la vida.
Callé lo callado / sin ni siquiera haber hablado; / por puentes, praderas y llanos, / desde hasta / quién sabe dónde.
Tobías Leendert Bamberg, alias Okito.
—Recuerdo una nota, de las tantas que te hicieron en medios de Argentina —sigue Cristina—; el título era Hasta donde mi magia me lleve; ¿cómo fue que decidimos venir a visitar República Dominicana?
—Encontré este destino navegando en internet —despejo—; primero vi videos y fotos; me interesó.
—Y tu mujer quería conocer el Caribe.
—Es verdad, a eso iba; llegamos a la conclusión de que era por acá.
—Era el mejor lugar; la idea fue combinar en principio unos días de vacaciones, conociendo, disfrutando este país maravilloso, y también hacer una aventura mágica.
—Sí, además para que me conozcan, ver si se podía abrir puertas, como siempre —me entusiasmo—; el artista para mí tiene que viajar; experimentar cosas, lugares, culturas nuevas; para enriquecer su arte; porque todo es magia.
—¿Cómo surgió la propuesta de este objetivo, Mágicamente – Gabriel el Mago?
—Llegué y me empezaron a hacer notas de muchos canales de televisión; un productor me contacta y me pregunta si no quería hacer un programa.
—¿Habías pensado en algún momento realizar un segmento propio?
—Para nada, fue inesperado; me lo proponen, vine para acá, vos me dijiste podría ser; no teníamos experiencia; me habían hecho notas, nada más; había estado en programas donde había actuado.
—Pero tenías una mujer periodista —sonríe mi esposa.
—Psicóloga y periodista; ahí nomás dijimos vamos para adelante; creo que la propuesta fue un martes y el sábado teníamos que presentar el producto; fue algo así, rápido; lo armamos; tenemos mucho material; hemos aprendido un montón en estos dos meses; la verdad, una experiencia increíble; pero no, nunca había imaginado que podía hacer esto.
—¿Qué sueña Gabriel el Mago hoy?
—Un mundo mejor para todos.
—¿Y en lo personal?
—Seguir haciendo magia, tener salud para poder realizar lo que quiero, transmitir mi arte en diferentes países; esto me abrió; mi sueño es visitar muchos lugares; primero Argentina de punta a punta; me encantaría tener una motorhome, ir manejando y ofreciendo fantasía; también en el continente americano, en distintos entornos.
—Serías como un caminante mágico.
—Exactamente.
—Sería una idea para un próximo programa de Gabriel el Mago —fantasea Cristina—; ¿querés dejarle algún mensaje a nuestro público de Dominicana? Ya nos estamos despidiendo de ellos, en estos días, con la idea de volver el próximo año y hacer una nueva temporada; algo que quieras decirles también a todos los que nos siguen desde otros países; este programa sale a través del canal de Facebook de Ysma Visión y el canal de Youtube de Gabriel el Mago.
—Para quien quiera aprender magia, es un arte maravilloso —respondo—; los invito; hay mucho material ahora para aprender; si quieren contactarme, no tengo problema en guiarlos en esta travesía infinita que es el ilusionismo —ofrezco—; quiero, más que nada, agradecer los casi tres meses que estuvimos acá, lo lindo que lo pasamos; agradecerles a todos y decirles que en Argentina tienen unos amigos, que somos nosotros.
—Bueno, Gabriel, gracias por tu magia —concluye ella—, por haberla traído a este hermoso país, por generar este proyecto maravilloso que compartimos a través de la televisión de República Dominicana y de aquí hacia el mundo; que vengan muchos éxitos más.
De pronto vuelve a la pantalla la cámara en vivo, Cristina, y yo sentados en la mesa de Ysma Visión.
Gabriel el Mágico.
—Compartíamos la segunda parte de este informe sobre la vida de Gabriel Bermejo —sintetiza ella—; han visto un gran recorrido sobre su vida; como cuando llegamos a Dominicana lo llamaron a Gabriel de programas de televisión, muchos querían saber su historia; quién es, el camino que ha recorrido hasta llegar acá; dijimos por qué en el último programa de esta primera temporada no le acercamos a nuestro público la posibilidad de conocerte más en profundidad.
—Gracias a Dios, tengo la suerte de poseer mucho contenido en internet, en mi canal [de YouTube] Gabriel el Mago —intervengo—; en internet pueden buscar peleas mías: Gabriel Iron Boy Bermejo, historia deportiva; tuve la suerte de ir guardando recortes de diarios y videos; antes no era muy común; esto fue antes de toda la revolución del celular; yo peleé hasta el año 2006; era muy difícil archivar películas, los casetes eran grandes así.
—Hoy grabamos todo con los celulares, que tienen unas cámaras buenísimas —acota ella—; mucho del material que ustedes están viendo en esta propuesta fue registrado con un teléfono de última generación; realmente, es mucho más fácil y más accesible tomar imágenes, videos y fotos; en aquel momento eran las cámaras de foto grandes con rollo; había que mandarlas a revelar; los videos eran VHS; había que contratar un camarógrafo especialmente.
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Hasta aquí llega nuestro debut caribeño y televisivo. Pocos días más tarde, avión de por medio, estábamos de regreso en la Argentina pensando en la posibilidad de emprender un viaje a México al año siguiente. Mientras tanto, me integré a un grupo de magos de Haedo, al oeste del Gran Buenos Aires, y empecé a practicar juegos con monedas guiado por Marcel, el ilusionista experto en close up, shows de corta distancia; es uno de los grandes maestros de esa veta en el país. Mi primera experiencia con él fue en la pandemia, la cuarentena por el Coronavirus, cuando me enseñó técnicas con monedas. Son juegos que pueden hacer verdaderos milagros. Me inicié con la Caja Okito, accesorio de fama mundial; es un recipiente cilíndrico, generalmente de bronce, diseñado para hacer que las monedas se esfumen, se materialicen o atraviesen elementos, como la propia caja o una mesa; se utiliza principalmente con medio dólar. El autor, Okito, a quien he mencionado, padre de Fu Manchú, también diseñó un vaso homónimo para efectos con pañuelos, anillos, bombillas, líquidos y otros componentes.
Tobías Leendert Bamberg, apodado Okito, nacido en 1875 en Ámsterdam, representa, según he contado, la sexta generación de una dinastía. Fue hijo de David Tobías Bamberg, mago de la corte de los Países Bajos, y padre de quien importó la máxima expresión de este arte a la Argentina. De niño, Tobías quedó parcialmente sordo debido a un accidente patinando sobre hielo y, por su dificultad posterior para escuchar y hablar, en los inicios se especializó en la pantomima. Su primer seudónimo fue Theo, abreviación de Theodore, como lo llamaba la esposa, pero artísticamente decidió presentarse con el apodo que lo hará famoso, variante invertida de Tokio. Eligió el mote mientras ejecutaba números de estilo oriental, que estaban de moda. Uno de sus dones característicos fue el uso de las manos; otro la invención de accesorios para la práctica del ilusionismo, que son profusos y codiciados por los coleccionistas. Creó la Caja Okito a partir de un recipiente de pastillas. Se radicó en Nueva York. Anciano, volvió a su tierra natal, pero la irrupción del nazismo, como era judío, lo obligó a regresar a Estados Unidos, donde expiró, en la ciudad de Chicago, en 1963.
Hay colegas que le han dado su toque a la caja; eso generó diferentes versiones entre las que uno puede elegir. Ensayando, se me ocurrió una algo mayor en tamaño a la que bauticé Súper Okito Box. Para fabricarla acudí a un taller que concibe objetos de plástico; encargué dos tamaños, de un dólar y de medio dólar. Pintadas de color áureo, a simple vista parece que fueran de bronce. El próximo paso es elaborarlas de ese metal. Son de manejo simple; permiten una notable economía de movimientos; sin un dominio minucioso de la técnica logran efectos brillantes. Quiero que esta y creaciones futuras estén al alcance de cualquiera. La idea es hacer un aporte a la disciplina ampliando juegos que crearon otros e inventando herramientas novedosas que sean útiles al mayor número posible de profesionales y aficionados.