Mónica Pueblas: «Lety sigue acá, está presente en el amor que le tenemos»
25/3/2026
por Lucio Casarini
Su hija Leticia Allo, una contadora de 29 años, perdió la vida tras ser atropellada por un automovilista borracho más tarde condenado. El horror sucedió en el barrio porteño de Palermo el 29 de mayo de 2016. El audio de esta crónica registra el descubrimiento de un conjunto mural y una placa en la Plazoleta Constancio C. Vigil.
«Quiero contar algo», anuncia enternecida Mónica Pueblas de pie bajo el sol enérgico del verano porteño; «el nombre de Lety lo elegí porque cuando era adolescente vi la película de Alain Delon», evoca el largometraje francés Los aventureros, de 1967. El centenar de personas congregado en la Plazoleta Constancio C. Vigil, entre parientes, amigos, familiares de otras víctimas, vecinos de la zona y funcionarios, la escucha atentamente sin parpadear. «La canción de esa película nombraba a Leticia», menciona el icónico tema musical, que es entonado con nostalgia y silbado por el mismo Delon.
El calor del mediodía del 15 de marzo se hace sentir. El espacio verde queda a un par de kilómetros de Córdoba y Bonpland, donde casi una década atrás, el 29 de mayo de 2016, Leticia Soledad Allo fue atropellada por Iván Prein. Este pasó el semáforo en rojo mientras conducía su Fiat Punto blanco alcoholizado y excedido de velocidad. La fallecida, contadora de 29 años, caminaba sobre la senda peatonal junto a su hermano Matías y otros volviendo de bailar. El homicida, entonces de 24, intentó escapar del escenario. Años después será declarado culpable en juicio oral y público.
«Ahí decidí que el día que tuviera una hija y el papá estuvo de acuerdo…», continúa Mónica. «No le dejaste mucha opción, seguramente», interviene Memo Durán, la amiga inseparable de la agasajada, con picardía. «No le dejé mucha opción, es verdad», se tienta la madre, siguiendo la broma; «su nombre iba a ser Leticia», concluye; «así que, bueno, queríamos poner la canción…». El silencio absoluto de los presentes permite que, como sonido ambiente, se cuelen el canto de los pájaros que vuelan entre los árboles, la voz de los niños que se divierten en las cercanías y el murmullo del tránsito automotor intermitente.
Leticia Soledad Allo tenía 29 años y era contadora.
Mónica Pueblas con algunos de los presentes en la Plazoleta Constancio C. Vigil.
La foto principal de esta crónica es protagonizada por la sonrisa de la oradora, que luce pelo gris suelto y una pequeña insignia redonda colocada sobre el corazón con la cara de su hija. El broche está prendido a su vestido largo floreado, de color carbón, que deja los hombros al aire. Con la mano izquierda abraza a su hijo Matías Ezequiel, el hermano de Leticia. Con la derecha rodea a María Marta Marcos, madrina de Confirmación de la extinta. Junto a esta se ve la placa de acrílico que acaba de ser inaugurada. Más allá se divisa a Memo, que se llama María de los Ángeles y es hija de la anterior.
«Esto es algo que hicimos para mi amiga Mony por Lety», explica Silvia Fredes en el arranque del audio de esta cobertura; «hace mucho que ella viene tratando de ponerla en un mural; en su momento, Memo también me había planteado cómo podemos hacer», continúa la mamá de Martina Miranda, otra damnificada vehicular; «Mony se puso contenta, pero después en varias conversaciones me confesó sentimientos encontrados», revela Silvia; «todos los que perdimos a alguien sabemos que es lindo esto, relindo, pero en realidad este domingo yo lo quisiera estar pasando con mi hija y ella con Lety».
«Homenaje a Lety», invita un aviso difundido en internet. «Baila en cada recuerdo, vive en cada corazón», anima sobre fondo cielo entre plantas, flores, bicicletas y personajes simpáticos. Una mariposa ostenta sus alas abiertas. Un colibrí vuela junto a esta. Un conejo blanco, un castor gris y un perro salchicha marrón pasean en bici. La silueta de una chica los observa. «Domingo 15 de marzo. De 11 a 13. Plazoleta Constancio C. Vigil», sitúa el acontecimiento. «Acompañanos a descubrir el mural para crear conciencia y promover el respeto en la vía pública. Cada vida importa. Conciencia vial».
Aviso difundido en las redes sociales de internet.
Mónica Pueblas, Memo Durán, Silvia Alaniz y María Marta Marcos junto a un fragmento del conjunto mural.
«No sé cuánto voy a poder decir, la verdad», toma la palabra Julia Figoli Pérez, la artista realizadora de la obra plástica; «gracias», se quiebra quien es además hermana de Martinano, un ciclista atropellado fatalmente; Pía, la mamá de ambos, la mira compungida a poca distancia; «gracias a la Comuna, principalmente, por darnos este espacio», continúa; «gracias a Mon por su amorosidad, por su cuidado, por su palabra», se dirige a la progenitora de Leticia; «a Sil también por el amor, por estar, por gestionar», le habla a la ascendente de Martina; «por supuesto, a todo el equipo de Víctimas del Gobierno de la Ciudad…».
La creación pictórica, igual que la placa de acrílico, adorna el tapial de un metro y medio de altura que divide el área de esparcimiento infantil. En el medio de la pared hay una silueta femenina de color lila encima de superficie verde. Es la misma figura que Mónica, Norma, la abuela materna de la fallecida, y Memo llevan tatuada en un brazo. «Mural en homenaje a Lety, una víctima vial», se lee en otro sector en letras negras sobre fondo ocre. «Aprendamos entre todos las señales de tránsito», propone. «Mirar ambos lados antes de cruzar», indican dos conejos blancos cerca de un semáforo con los colores rojo, amarillo y verde.
Silvia Alaniz, Memo Durán, Norma Pueblas y Mónica Pueblas muestran un tatuaje que comparten, replicado en el mural.
Silvia Fredes, Mónica Pueblas, Nelbi Volders y Pía Pérez.
«Quiero agradecer a todos los que se sumaron para esto», declara Mónica; «a todos los que estuvieron con nosotros desde el primer día, a los que están ahora y a todos los que se sumaron, familia y amigos, desde el día del siniestro», agrega acongojada; «los 45 días que Lety estuvo internada decía Mamá, cuánto amor que nos da la gente, cómo nos quieren; creo que todo esto demuestra, como dijo alguien, creo que San Agustín, que los que mueren se vuelven invisibles, pero no ausentes; Lety está presente sé que en todos nosotros y en todo el amor que le tenemos; sigue, sigue acá, sigue acá».
Entre el crimen de Iván Prein y el deceso de Leticia Allo transcurrieron 45 días durante los cuales la joven alcanzó a brindar un testimonio acerca de lo sucedido que resultará clave para el fallo. La víctima recibió politraumatismos y 14 puntos en la cabeza. Primero fue trasladada al Hospital Tornú y luego al Hospital Los Arcos, donde expiró el 13 de julio de 2016. La causa padecerá misteriosas interferencias. Un ejemplo. Aunque el acta labrada por los policías que intervinieron da cuenta incontrastable del impacto en el vehículo, el informe judicial posterior asentará que el coche «no tenía daños recientes».
Pía Pérez, Felicitas de Lasa, Silvia Fredes, Mariana Rodríguez, Mónica Pueblas y Julia Figoli Pérez.
Placa de acrílico en memoria de Leticia Allo, Plazoleta Constancio C. Vigil.
«Gracias», retoma Mónica con un profundo suspiro; «gracias a todos, que fueron los que me dieron la fuerza para seguir adelante con todo lo que había que seguir», se estremece la mamá de la víctima, que está acompañada, además de por su hijo Matías, por otros afectos esenciales: Norma Pueblas (la abuela de Lety), Marcelo Allo (el papá), Laura (hermana de este), Alberto Aguirre (actual marido de Mónica) y varias chicas que, como Memo, se cuentan entre las amigas más frecuentes o próximas de la homenajeada: Silvia Alaniz, Florencia Ciffoni, Lucía Meo Schiavone, Rocío Anzorandia y Candela García.
«Hoy me hubiera gustado muchísimo estar ahí abrazando a mi amiga, la Mony, mamá de la Lety», emerge la palabra de Nelbi Volders de un pequeño bafle negro colocado sobre el tapial; «acompañando en este momento», sigue la progenitora de Sofía Oswald, que perdió la vida atropellada cuando pedaleaba su bicicleta; «la distancia no me lo permite, pero mi corazón está en esa plaza», acota el mensaje grabado desde Brasil, donde quien habla está de vacaciones; «ese mural no es solo una pintura en la pared; es memoria, es amor, es una forma de decir que Lety sigue presente en cada uno de nosotros…».
Majo La Spina, Sandra Salfo, Silvia Fredes, Mónica Pueblas y Pablo La Spina junto a la placa.
Alberto Aguirre, Mónica Pueblas y Silvia Fredes junto a la placa.
«Lo voy a intentar», se empeña María de los Ángeles Durán, visiblemente compungida, en el instante de leer un escrito; «buenos días a todos; muchos no me conocen; para los que no, me presento: soy Memo, la amiga; mejor amiga, puedo decir; la sister de Lety, como ella me decía; me dieron dos minutos para hablar y yo lo único que quisiera es decirte…», se ahoga por la congoja, «…unas palabras a vos, sister; como ya lo sabés y te lo vengo diciendo desde hace casi diez años, todavía sigo sin caer, sin entender nada; creo que la forma que tengo de poder llevarlo es que estés conmigo no físicamente…».
Durante el tributo también hablan Agustín Rodríguez Ponti, titular de la Comuna 15; Felicitas de Lasa, directora de Asistencia a la Víctima; y Pablo La Spina, impulsor de la campaña Soltate, entre otros roles. Están igualmente Sandra Salfo, Majo La Spina y Mariana Rodríguez, de distintas áreas. Juan Monges, del proyecto civil Convivencia Vial. Cristina y Enrique Schott, padres de Juan, un fallecido. Además, varios que, como Silvia Fredes, se brindan en la Asociación Civil Madres del Dolor: Isabel y José Yaconis, Viviam Perrone, Nora y Eduardo Iglesias, Silvia Irigaray y Betty Ledesma.
Leticia Soledad Allo tenía 29 años y era contadora.
Laura Allo, Mónica Pueblas, Marcelo Allo y Matías Ezequiel Allo junto a la placa.
El juicio oral y público realizado en 2022 condenó a Iván Prein a tres años y ocho meses de prisión por homicidio culposo agravado más diez temporadas de inhabilitación para conducir. Durante el proceso, el convicto negó haber atropellado a Leticia. De poco le sirvió, pues el fallo destaca que cometió un hecho «especialmente grave» por su comportamiento antes, durante y después. Luego, en el momento de ser enviado a la cárcel, escribió una carta de pedido de perdón. «Personalmente, no le creí nada», contesta Mónica al autor de esta crónica; «me parece como que se la dictaron; es una sensación».
«De parte de la familia nunca hubo nada», agrega la madre de Lety sobre el entorno del joven, cuyo padre, Guillermo Prein, es un conocido pastor evangelista del barrio de Parque Patricios; «al contrario, ellos en la iglesia negaban el hecho; incluso, la madre salió de testigo en el juicio diciendo que el bollo del auto era porque ella se había caído en un pozo repartiendo comida, como miembro de una ONG, no sé por dónde y que del pozo la sacó un carro con caballos; la familia un desastre; sé que en su momento mucha gente se fue de la iglesia; el papá tuvo bastantes problemas; pero después siguió todo como si nada».
Florencia Ciffoni, Lucía Meo Schiavone, Rocío Anzorandia, Candela García y Mónica Pueblas junto a un fragmento del mural.
Imán repartido a los presentes en la Plazoleta Constancio C. Vigil.
Las voces estridentes de niños que se perciben detrás de escena provienen de los juegos infantiles del predio y del área para aprender a andar en bicicleta instalada con motivo de la inauguración. Los juegos son hamacas, una cápsula giratoria y un tobogán de tubo, entre otros. La propuesta educativa está desplegada a la vera de la plazoleta, sobre la Avenida Honorio Pueyrredón, gracias a una gestión de Pablo La Spina, impulsor del programa Soltate: dejá tus rueditas; esta idea se dirige a chicos de entre dos y 12 años; incluye instructores, bicicletas, cascos y circuitos seguros para que puedan ejercitarse.
Mónica acaba de contar la anécdota entrañable de cómo eligió el nombre su hija. El silencio absoluto de los congregados permite que, como sonido ambiente, se cuelen el canto de los pájaros que vuelan entre los árboles, la voz de los niños que se divierten en las cercanías y el murmullo del tránsito automotor incesante. Del pequeño bafle negro colocado sobre el tapial de la Plazoleta Constancio C. Vigil surge de repente el silbido de Alain Delon, que al cabo entona con su voz inconfundible: Laetitia je ne savais pas – Que tu étais tout pour moi – Mais je ne l’entendais pas – Et tu vivais innocente, éphémère…
Juan Monges, Mónica Pueblas, Cristina Hernanz, Silvia Fedes y Enrique Schott junto a la placa.
Nora Iglesias, Silvia Irigaray, Silvia Fredes, Isabel Yaconis y Mónica Pueblas.
«Arrímense para descubrir la placa», invita Silvia Fredes a Agustín Rodríguez Ponti y Pablo La Spina, que salen del rol de observadores y se acercan. Un trapo cubre el sector de la pared donde está fijado el cartel transparente. En cuanto la tela es retirada por Mónica, brota un aplauso cerrado que tapa la canción. «Queríamos repartir flores», se ilumina la mamá de la extinta luego de abrazarse con varias personas. «Son los colores que más le gustaban a Lety», destaca mientras ella y Silvia extraen los ramos de claveles celestes y rosados que luego entregan a una decena de las mujeres presentes.
«Baila en cada recuerdo, vive en cada corazón», titula en caracteres blancos el rectángulo vertical de acrílico fijado al muro de pigmento celeste. «Leticia Soledad Allo; 18/3/1987 – 13/7/2016», presenta sobre tres siluetas aladas: una mariposa entre dos colibríes. «Obra mural: donación de la artista Julia Figoli Pérez», identifica y agrega la dirección de Instagram de la pintora. «Gracias a quienes hicieron posible su realización», anticipa los nombres de diferentes autoridades porteñas. Por último, después de una serie de logos institucionales, el pie del letrero desafía: «Baila todo. Jamás dejes de bailar».
En un resquicio fluye el silbido de Alain Delon, seguido por el fraseo: Laetitia je ne savais pas – Que la vie n’est rien sans toi… «Un minuto, por favor, un aplauso enorme para Lety», proclama Memo y las palmas unánimes llenan el aire, que huele a tipa, la especie arbórea predominante. «Bailen, chicas, bailen», exclama alguien. De pronto, explotan un ritmo de cumbia pop y una voz femenina: Baila, que no se acabe la noche más – Baila, quédate conmigo – Baila, mira que pasan las horas – Más baila y me quedo contigo – ¡Esto es Agapornis! – Yo te veo tan sensual – Y te invito a bailar – De la noche a la mañana…