Nilda Gómez: «Esta carta es de la hermana de una víctima de Cromañón»

31/12/2026

El audio de esta nota registra su voz en el santuario del barrio porteño de Once al cumplirse 21 años de la masacre. Se recibió de abogada después de perder a su hijo Mariano Alexis Benítez, que tenía 20 al fallecer como rehén del incendio. Además, es mamá de Carolina, que le dio un nieto tras ser trasplantada de riñón.

«Buenas noches a todos, gracias por acompañarnos durante estos años; es reconfortante saber que están, que no nos quedamos solos y que siempre vamos a tener un hombro para llorar, para apoyarnos, para seguir, como dice la canción Resistiré«, saluda Nilda Gómez en el micrófono, de pie sobre el escenario, en referencia al tema que acaba de entonar un grupo de víctimas; «esta carta fue escrita por una hermana; le pido a cada uno de ustedes que, si se siente identificado, diga el nombre que piensa para adentro; esa persona que lo dejó y le regaló recuerdos imborrables que no se van jamás».

Su hijo Mariano Alexis Benítez tenía 20 años al convertirse en una víctima fatal de la masacre de Cromañón. Ella decidió convertir el dolor en acción y se recibió de abogada con el objetivo de buscar justicia para su pibe y para otros. El audio de esta nota registra su voz en el santuario del barrio porteño de Once al cumplirse el aniversario 21 del horror. Carolina se llama la autora de la carta en cuestión. Es la única hermana del fallecido y es también una luchadora admirable que le dio un nieto a la voz del testimonio tras ser trasplantada de un riñón en medio de enormes complicaciones.

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Nilda Gómez sostiene una foto de su hijo Mariano Benítez.

«Pensando en vos siempre. Porque no podemos ni queremos acostumbrarnos al olvido. El 30 de diciembre no es una fecha en un almanaque: es una herida, una ausencia, una presencia que sigue latiendo en nosotros. Yo hoy extraño a… Cada uno dice a quién. Yo tengo que decir Mariano. En este caso lo dice mi hija Carolina. A mi hermano. A ese pibe que se reía fuerte, que era abrazo y complicidad, que tenía futuro. Te veo en cada gesto, en cada anécdota que contamos mil veces, en cada mirada de mamá, de papá, de nuestros tíos y primos cuando te nombran y se les humedece la voz.»

«Estás en lo que fuimos, en lo que somos y en lo que seguimos intentando construir para honrarte», avanza en la lectura quien además es fundadora de la Asociación Civil Familias por la Vida, con sede a metros del santuario. «No vamos solamente a desgarrar nuestro dolor y a llorar por cada una de las 194 vidas que nos arrebataron la codicia y la corrupción. Vamos a decir que tu vida fue sagrada. Que merecías volver a casa. Que merecían volver todos a casa. Y que la justicia no es un deseo, es algo concreto que no tuvimos. La bronca no la convertimos en odio, sino en compromiso.»

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Durante la lectura de los 194 nombres en el 21 aniversario; santuario de Cromañón.

«Porque la memoria —la verdadera memoria, no la que se construye con mentiras, edulcorando lo que pasó esa noche y romatizando lo que fue una masacre— es una fuerza que compartimos y que nos cuida. Cada historia que perdimos nos habla. Nos pide no bajar los brazos, no naturalizar la negligencia ni la indiferencia. Nos recuerda que nadie está solo cuando se organiza y cuando se abraza a otros y otras. Y obviamente sentimos orgullo por todas esas personas que nos dejaron tantos mensajes, tantas cosas buenas, tantos ejemplos que hoy recordamos con dulzura…»

«…Porque nos cuidaron y también se resistieron a ser olvidados. A todos los que continuamos. Porque esta masacre no la tiene que tapar el silencio. Orgullo por esta familia grande que construimos —hermanos, tíos, primos— que te nombra con amor y te sostiene en cada reunión, en cada brindis, en cada canción. Que esta memoria nos encuentre siempre asi juntos unidos pensando en vos. Que nos empuje a construir un país donde nadie quede afuera, donde nadie tenga miedo, donde nadie se vaya antes por responsabilidad de otros. Porque cuando estamos juntos, duele un poquito menos.»

«Recordar no es quedarnos quietos en el dolor. Es cuidarnos, es luchar, es elegir el futuro. Porque amar nos hace fuertes. Porque vivir, después de todo, también es un acto de de amor», concluye Nilda la lectura de la carta de su hija parada sobre el escenario montado en la entrada del santuario, donde se encuentran las calles Mitre y Ecuador. La escucha una multitud de víctimas, colaboradores, amigos y ciudadanos solidarios. «Gracias por todo lo que nos diste, cada uno dice su nombre yo digo Mariano. Y por seguir estando, de esta forma tan nuestra, tan viva. Te amo. Muchas gracias.»

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Nilda Gómez con su hija Carolina, trasplantada de riñón.

«Este año se hizo la misa por las víctimas de Cromañón a las 18 presidida por monseñor Jorge García Cuerva y monseñor Jorge Eduardo Lozano, me tocó guiarla», contará Nilda luego por teléfono en referencia al oficio realizado en la Catedral de Buenos Aires. «En el mismo momento, en la Plaza de Mayo, se leyó el documento de una agrupación de afectados; luego nos juntamos otros, más los que estábamos en la celebración religiosa, y marchamos hacia el santuario. Allí no se permiten documentos de tinte político, se homenajea a las víctimas solo con cartas de hermanos y padres».

«Luego se da lectura a los nombres, se realiza la suelta de globos y para dar fin se encienden las 194 velitas en la puerta del boliche», explica la rutina de cada 30 de diciembre, que involucra a un gran número de personas. Se trata de un homenaje que evoca una de las mayores hecatombes de la historia del rock en todo el mundo, con cientos de muertos y miles de heridos. «Esto es clave porque el documento no es consensuado, es la voz de un grupo, nada más», aclara. «Solo es consensuado el tiempo y la actividad que se realiza en el santuario, en la que participan todos los grupos.»

Nilda Gómez enciende una vela para Mariano durante la misa en la Catedral porteña, 21 aniversario de Cromañón.

Durante la lectura de los 194 nombres; 21 aniversario; santuario de Cromañón .

«Lo más importante para las familias es la misa, que es pura y exclusivamente para las víctimas de Cromañón, además de la marcha hasta Once y los homenajes en el santuario», acota; «estos incluyen tres momentos simbólicos y consensuados: la lectura de los nombres de las víctimas masacradas, una suelta de globos y el encendido de 194 velitas en la puerta del boliche», continúa. El tramo dedicado a citar uno por uno a las víctimas fatales directas del incendio se realiza de forma colectiva. Este año participó una decena y media de voces, entre ellos la protagonista de esta cobertura.

«Todo lo que pasa en la Plaza de Mayo es muy político y la mayoría no participa; muchos padres se van después de la misa; no marchan ni van al santuario, donde esos tres momentos son los fundamentales, con un significado especial», sintetiza Nilda Gómez una movida que constituye una de las expresiones ciudadanas más impresionantes de la Argentina contemporánea. «Este año se vio una participación mayor de los hermanos y sobrinos de las víctimas masacradas», destaca. «Los sobrevivientes tienen dos días antes del 30 donde hacen festivales, encuentros de música y demases.»