Rodrigo Peiretti: «En el crimen de Marina quedan preguntas pendientes»

26/1/2025

Su sobrina Marina Inés Trípodi, de 38 años, fue víctima de femicidio el 24 de febrero de 2023 en la Capital Federal. Jonatan Emmanuel Bin, el prometido, entonces de 37, recibió perpetua. Eran compañeros en el Ministerio de Trabajo de la Nación. Ambos tenían hijos de relaciones previas. El asistía a narcóticos anónimos y ocultaba antecedentes gravísimos.

«Fue dos semanas antes de que se casaran», suspira pasmado; «la sorpresa…; uno dice a mí no me va a pasar; es imposible pensar algo así; después de que este hombre mató a mi sobrina me dije estuve almorzando con un asesino; más de una vez; estuve en un bar tomando algo con mi sobrina y este sujeto que tenía antecedentes de violencia severos; es un punto interesante; en la era de la hiper comunicación, en que todo salta con un simple nombre, un botón que se aprieta; cómo puede ser que estuviera tan oculta la información de una persona que registraba un prontuario tan impresionante como el de este señor».

Rodrigo Peiretti fue extra o actor figurante del Teatro Colón durante 17 temporadas; integró el reparto de obras de la talla de Tosca o Turandot, por nombrar un par; hoy, con 57 años, se desempeña como intérprete y profesor independiente de artes escénicas; tiene su hogar y usina creativa en el barrio porteño de Retiro, ambiente que elige para la entrevista. «Estoy dando este testimonio en mi casa, que es también mi taller o camarín central; hay un piano, ropa, títeres, bolas de telgopor, telas, cajas…», sonríe mientras apoya dos tazas de café sobre la mesa; «estos universos que nos creamos las personas; cada quien con el propio».

«Exmujeres de el habían hecho denuncias; algunas las retiraron por miedo, amenazas; tenían un grupo de WhatsApp entre las ex; hablaban, pero no se atrevían a contarle a mi sobrina; el muchacho posee hijos con dos mujeres distintas, por lo que sabemos; como madres de esos niños estaban inevitablemente en contacto constante con el y eran amedrentadas; esa rueda que se arma…; el y mi sobrina se conocieron como compañeros en el Ministerio de Trabajo diez o doce años antes [eran administrativos del área de Recursos Humanos, ella contadora]; llegando ambos a los 40, les había dado como el romance».

«Claro, con el diario del lunes es fácil ver cosas que pasaron desapercibidas en el momento; qué sucede con este sistema que oculta; si alguien comete actos de violencia extrema debe ser un dato disponible; tomando en cuenta que a el le habían otorgado hacía poquito la planta permanente; se supone que si tenés antecedentes es un impedimento, más en el Ministerio; esa información era de la provincia y tal vez no había trascendido; no sé si no se enteraron, si lo encubrieron, si no les importó o si pensaron bueno, este muchacho está haciendo un esfuerzo por ser mejor; son preguntas pendientes».

«A una de sus mujeres le había roto la cara a trompadas y la había bajado de un auto en movimiento», describe Rodrigo, consciente de que, de todas maneras, el ataque a Marina fue exponencialmente peor. Ocurrió el 24 de febrero de 2023 en la casa de Trípodi, calle Pedro Echagüe, barrio porteño de Constitución. Entre las 21 y las 22. El energúmeno, de 37 años, maniató, torturó, violó y golpeó a su prometida, de 38, que murió como consecuencia de politraumatismo y hemorragia interna y externa; una veintena de embates, entre excoriaciones, equimosis y desgarros; con lesiones vaginales y anales tremendas.

«Propinó una gran cantidad de golpes en todo el cuerpo de la víctima: rostro, cabeza, pecho, abdomen, brazos; le colocó una soga alrededor del cuello y la boca, que enlazó además con sus manos; la ató por detrás de la espalda, reforzó esa atadura con cinta adhesiva alrededor de su boca y cuello y abusó sexualmente de ella», según la fiscalía; «la violencia, por su intensidad inusitada, tuvo la indudable finalidad de la muerte, de un modo dirigido inequívocamente a ocasionar dolor y sufrimiento y, además, a reducir la capacidad de defensa, de modo tal de actuar sobre ella sin ningún tipo de riesgo para sí mismo».

Testigos y cámaras probarán que Bin se fue del domicilio caminando como si nada. Incluso entró a un supermercado cercano a comprar una bebida. El cadáver será hallado por Axel, hermano de la víctima, su pareja y las dos hijas de Marina. Estas, de 13 y 17 años, vivían en el inmueble. Los cuatro habían ido al cine. En la casa también residía la mamá de la extinta, de viaje por vacaciones. El femicida será detenido cuatro días después en su domicilio del partido bonaerense de Hurlingham. Fue rastreado por medio de la señal del teléfono celular, que además confirmó su presencia en las coordenadas del horror.

«En el juicio salió esta impunidad que el tuvo», menciona Peiretti el proceso en el Tribunal Oral y Correccional 26 de la Capital Federal, que terminó el 5 de diciembre con un veredicto de cadena perpetua; «además de jactarse del crimen y decir que ella se lo merecía por unas razones muy absurdas», refiere la serie de mensajes de WhatsApp enviados por el asesino, mientras estaba prófugo, al hermano y una hermana de la víctima; entre otros dislates, escribió que se sentía el odontólogo Barreda y que pensaba suicidarse (Barreda, ya fallecido, fue condenado por fusilar en 1992 en la ciudad de La Plata a su esposa, dos hijas y suegra).

Los jueces Maximiliano Dialeva Balmaceda, presidente, Carlos Rengel Mirat y Julio Pablo Quiñones consideraron a Bin autor de «homicidio agravado por haber mediado una relación de pareja, por haber sido cometido con alevosía, ensañamiento y contra una mujer por un hombre mediando violencia de género (femicidio), en concurso ideal con el delito de abuso sexual con acceso carnal»; le dieron la pena máxima que existe; «se traduce en 35 años de cárcel, en la Argentina la perpetua no es para toda la vida», aclara Peiretti, «porque el sistema tiene la idea de que la persona es encerrada para que se reforme».

«Tu hermana me trató siempre como una basura», escribió el condenado en esos mensajes de WhatsApp; «me trataba como un trapo de piso y se reía en mi cara», agregó; «alguien tiene que hacer justicia, eso es lo que le pasa a las minas como tu hermana», se justificó; «no sé si tu hermana esta viva, si vos supieras lo basura que es», reiteró; «bien merecido se tiene lo que le hice», continuó; «¿sabés qué me siento? el odontólogo Barreda, tal cual!», comparó, explicitando su conciencia de que había cometido deliberadamente una ignominia inenarrable; «tengo decidido quitarme la vida, a la cárcel no pienso ir».

«Fue un juicio sencillo justamente porque este señor se sintió tan impune que después del crimen se jactó, con mensajes a la familia de la víctima en los que dijo que ella se lo merecía y demás; encima acosó a las hijas de mi sobrina sexualmente a través de mensajes, también luego del hecho», continúa el entrevistado; «como se sintió tan impune, lo agarraron a los cuatro días en su casa», se asombra; «la Argentina votó contra las políticas referidas a la violencia de género en la ONU», destaca una noticia de entonces; «en ese marco sucedió el juicio, eso por supuesto me preocupaba; ignorábamos que efecto podía tener en el proceso».

«Me gusta considerarme artivista; la militancia es político partidaria; se me dio por el lado de la defensa de ideas, más allá de los partidos; una lucha te va llevando a la otra; empecé a tomar conciencia social con las marchas del orgullo LGBT u orgullo gay hace 30 años; años después me sumé a otros reclamos: gatillo fácil, aborto, femicidios; con una hermana que también tiene mucho activismo (no la mamá de Marina, la otra), nos preguntamos ¿cómo no pudimos ver las señales? había alguna cosa; ella estaba aislándose un poco, más ausente de las reuniones familiares; pero parecía una cuestión momentánea».

«Hablábamos de por qué casarse tan rápido; tuvieron un noviazgo de seis o siete meses; pero eran personas de casi 40 años que se conocían desde hacía diez; no hubo historias de golpizas anteriores; por el carácter de mi sobrina, si el le hubiera levantado la mano una sola vez, ella lo hubiera dejado; esa oportunidad en que lo hizo fue a full, con toda la…; no conozco tanto la historia de Bin como para entender su proceso; esgrimía una excusa ante determinadas actitudes: que era una persona recuperándose de las drogas, sobre todo la cocaína; decía que iba a narcóticos anónimos y ponía toda su voluntad».

«Recuerdo una película de Lita Stantic, Un Muro de Silencio«, evoca el film de 1993 coproducido por Argentina, el Reino Unido y México; con Vanessa Redgrave, Ofelia Medina, Lautaro Murúa, Julio Chávez, Lorenzo Quinteros y Soledad Villamil; Redgrave interpreta a una cineasta inglesa que quiere filmar el drama de una desaparecida argentina; «una madre le cuenta a la hija lo que pasó en la dictadura; los secuestros, las torturas y demás; la hija, que es adolescente, le pregunta pero y la gente qué…; bueno, un muro de silencio; y la gente qué…; ojalá podamos romper esos muros de silencio…».

«Durante muchos años hice un personaje [llamado René] mitad varón y mitad mujer que hablaba de cuestiones de sexualidad y género; me han invitado a colegios secundarios, era una experiencia muy interactiva; un nene como de 14 me preguntó una vez pero entonces lo de la pedofilia qué; se creó como un clima…; una docente dijo esos temas no nos interesan ahora; le respondí al chico yo te puedo contestar; se armó más tensión…; le dije el tema es que una persona en formación, como un adolescente, es más fácil de manipular para un adulto, que ya está formado; el alumno quedó contento con la respuesta y los adultos respiraron».

«A fines de 2024 fuimos familiares de víctimas más activistas que vinieron a colaborar a hacer una visibilización de que solo el año pasado en Argentina hubo más de 320 femicidios», resalta una movida del 30 de diciembre que compartió con los padres de Lucía Pérez, Cecilia Basaldúa y Luna Ortiz, entre otros; «extendimos una bandera a lo largo de la Casa Rosada, en la reja, con los nombres de todas las asesinadas», describe el trapo negro de 50 metros de largo repleto de hojas blancas con las identidades; «además hablamos un poco del tema como para difundir la problemática y la necesidad de justicia».

«Como decía Albert Einstein, todas las personas somos ignorantes, solo que ignoramos cosas distintas; ante el hecho horroroso de esos seres que se sienten con…; no me gusta usar la palabra derecho; con el permiso…; no sé qué palabra usar; que tienen esta cuestión de pensarse capaces de tomar la vida de otro y que lo hacen; sea que lo hayan desarrollado gradualmente y un día…; cómo saberlo ¿no? hay seres depredadores entre quienes no lo somos; hay que abrir los ojos; lucha, lucha, lucha; lucha y presencia; la presencia hace la diferencia; mirá la frase que salió de golpe; rima y todo».