«La paloma, como si hubiera cumplido su cometido, emprendió su vuelo»
5/1/2025
por Lucio Casarini
Raúl Morales, papá de Sofía Victoria, víctima de Cromañón, recuerda una escena conmovedora. El relato corresponde a un oficio interreligioso desplegado en la Plaza de Mayo al cumplirse 20 años de la masacre del boliche del barrio de Once. Lo preceden en el micrófono representantes del catolicismo, otras iglesias cristianas, el judaísmo y el islamismo.
«El video que filmó Virginia Bonard [periodista de ADN Celam] muestra toda la ceremonia de la oración iterreligiosa; en la última parte, donde hago el cierre, cuento una historia de una paloma que se le aparece en el balcón a un conocido; en realidad, les soy sincero, se lo quiero aclarar, no se trata de un amigo, la persona soy yo; me pasó a mí con la presencia de uno de mis hijos; tengo esa experiencia guardada en mi corazón; quise contarla en el aniversario; no se imaginan lo maravilloso e increíble que fue; tal cual como lo relato; les comparto algunas fotos de cuando se nos apareció aquel ave a los dos».
Raúl Morales considera la expresión verbal y artística un método terapéutico útil al individuo y la humanidad. Es autor de un libro de testimonios y dos de cuentos. También de numerosos poemas, algunos de los cuales se volvieron canciones que entona rasgueando la guitarra. Arquitecto de profesión, desarrolló la veta después de que su hija Sofía Victoria, de 17 años, perdió la vida rehén de la masacre de Cromañón. Con cientos de muertos y miles de heridos, el incendio provocado el 30 de diciembre de 2004 en el barrio porteño de Once es una de las peores hecatombes del rock en todo el mundo.
«Escribí en tercera persona lo que pasó con la paloma, sinceramente, porque no quería quebrarme en el momento de la lectura; decidí contarlo como que fue un conocido, cuando en realidad me ocurrió a mí; estábamos mi hijo menor, Santiago, y yo disfrutando de unos días tranquilos en la costa en abril de 2008; íbamos recorriendo el complejo donde nos alojábamos; en un momento salimos como a una especie de terracita o balcón; además de las palomas que habitualmente se ven, había una blanca en la parte alta de la cumbrera de los techos; cambiaba de posición, volaba y de pronto bajó hasta la baranda».
«Fue algo inusual, nunca me había pasado que un pájaro se acercara tanto; empezamos a disfrutar el instante como algo realmente mágico; fue tal cual lo conté [en el oficio interconfesional], el ave se paró en la baranda, nosotros la mirábamos; estaba como esperando algo, que ocurriera algo; intentamos acercarnos para ver qué actitud tomaba; realmente fue increíble que la paloma se quedara en ese lugar como si estuviera amarrada a la baranda, como si no se pudiera mover; entonces me acerqué tanto que la pude acariciar; me daba picotones; de repente la tomé entre mis manos».
«Se quedó muy tranquila; me picoteaba los anillos; se ve que le atraía el brillo; uno de casamiento, otro plateado regalo de los chicos de Cromañón y el tercero uno que usaba Sofía; a partir de lo que pasó decidí llevarlo para siempre en uno de mis dedos; volví a colocar la paloma en la baranda; se quedó un rato y después tomó vuelo; sentí tranquilidad, paz, que alguien o algo me quería mandar un mensaje; que confiemos en que Sofía se encuentra bien y muy cerca; fue una experiencia inolvidable; la recuerdo como si hubiera pasado ayer; la paz interior da fuerza para enfrentar situaciones complicadas».
Este es el video mencionado. Contiene la cita interreligiosa junto al Olivo de la Paz de la Plaza de Mayo a 20 años del horror. La anécdota de Raúl arranca en el minuto 28 (37 del audio de esta nota) y cierra el convite. Lo preceden en el micrófono Silvina Chemen, rabina (judaísmo), Muhamed Gal-Al, sheij (islamismo) y varios representantes cristianos: el ortodoxo griego Iosif Bosch, arzobispo; el anglicano Marcelo Centurión; el presbiteriano Marcelo Figueroa; el pentecostal Roberto Vilaseca; y los católicos Jorge García Cuerva, arzobispo porteño, y Carlos White, sacerdote encargado de ecumenismo que hizo de moderador.
El primer rostro de este montaje fotográfico, realizado con imágenes tomadas en la Plaza de Mayo, es el padre Carlos White. Lo siguen Iosif Bosch, Marcelo Figueroa, Marcelo Centurión, Jorge Ignacio García Cuerva, la rabina Silvina Chemen, Raúl Morales y el sheik Muhamed Gal-Al. Un retrato inferior de esta cobertura muestra a Sofía sonriente durante su cumpleaños de 15 junto al papá. Detrás de esta instantánea hay una galería. La siguiente toma suma a Adriana, la mamá, en igual circunstancia. Más abajo en el desarrollo de la historia aparecen retratados Sofía, Santiago y Martín, los tres hijos del matrimonio.
Este segundo video, igualmente publicado en YouTube por la reportera Virginia Bonard, registra la homilía predicada por Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo, durante la misa realizada en la Catedral de Buenos Aires después del encuentro interreligioso. Lozano es el presidente de la Comisión de Comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina. Fue el máximo responsable de la asistencia a las víctimas del boliche de Once (la llamada Pastoral de Cromañón) en la arquidiócesis desde el momento infernal hasta abril de 2005, período en que se desempeñaba como obispo auxiliar.
«En los primeros momentos», agrega el papá de Sofía sobre el tris posterior a la masacre, «los que se nos acercaron para darnos palabras de alivio, además de monseñor Lozano, fueron el arzobispo Bergoglio, que recorrió los hospitales brindando su palabra contenedora, y luego monseñor Eduardo García; más un equipo de sacerdotes jóvenes con quienes participamos de encuentros y retiros espirituales; entre ellos se contaba el padre César Femia, que participó de la misa del 20 aniversario; desde 2005 también se acercó el padre Jordi Sabaté, asimismo presente en la última celebración en la Catedral».
Texto leído por Raúl Morales
Hola a todos. Gracias por estar aquí y compartir este momento de oración y reflexión, que tanto necesitamos, sobre todo, cuando transitamos momentos difíciles.
Si me permiten, quería compartir con todos ustedes un hecho real, que le sucedió a una persona conocida mía.
Esta persona estaba contemplando el mar, desde un balcón y de pronto, observa que se posa una hermosa paloma blanca sobre la baranda.
Todos sabemos de lo desconfiadas y temerosas que son las aves.
La paloma se quedó un rato allí, como esperando algo. Esta persona decidió acercarse a ella, considerando la posibilidad de que ante al primer amague, la paloma se echaría a volar.
Sin embargo, ante su asombro, la paloma no se movió. Aceptó su cercanía, aceptó que la acariciara. En un momento decidió tomarla con ambas manos y así pudo hacerlo, aunque observó que la paloma le picoteaba con vehemencia los anillos que llevaba en su mano izquierda.
Eran tres: uno era la alianza de casamiento, el segundo era el que le habían regalado sus hijos. El tercero, era el que usaba su hija que había fallecido hacía poco tiempo. Después de un rato, la volvió a ubicar en la baranda. La paloma, como si hubiera cumplido su cometido, se dio media vuelta y emprendió su vuelo.
Esta persona sintió inmediatamente que era un mensaje y que ese acercamiento y contacto le produjo un sentimiento de paz interior que es el día de hoy que se conmueve cuando lo cuenta.
Sabemos todos que la paloma blanca es un símbolo de paz, de esperanza, de amor, de libertad, de pureza. Tiene connotaciones positivas.
Al igual que los ángeles, se cree que las palomas son los canales de conexión espiritual con Dios, que nos permiten alcanzar el bienestar.
En el relato bíblico del Génesis sobre el diluvio universal, Noé liberó una paloma cuando las lluvias finalizaron para ver si había tierra firme.
En ese momento, cuando la paloma regresó al arca con una rama de olivo en su pico se entendió que era un mensaje divino de paz y reconciliación con la humanidad.
Para el cristianismo, se dice que el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en forma de paloma durante su bautismo en el río Jordán. La paloma representa la pureza e inocencia del Espíritu Santo.
Mucho más cerca de nuestros días, en 1949 más precisamente, Pablo Picasso diseñó una litografía para un cartel del Congreso Mundial por la Paz en la que representó a una paloma con una rama de olivo. De esta manera, se potenció aún más la fuerza de su simbología.
Desde lo espiritual, la presencia de una paloma blanca se considera una señal de que nos guían y protegen fuerzas superiores. Es un mensaje del Universo que quiere manifestarnos su apoyo y contención. Transmitirnos paz, tranquilidad y armonía frente a una situación difícil.
La aparición de una paloma blanca también se asocia con un amor muy profundo.
En esta línea, al considerárselas como seres que nos conectan con el cielo, se cree que a través de ellas podemos recibir mensajes de consuelo y de intervención divina.
Finalmente, las palomas blancas podrían aumentar nuestra empatía y capacidad de compasión.
Ruego a Dios para que, ante todas las injusticias que está viviendo nuestro mundo en estos momentos, podamos encontrar nuestra paloma blanca a fin de que, desde nuestra paz interior individual, se produzca un contagio positivo para todos los que amamos y necesitamos:
PAZ, EMPATIA Y CAPACIDAD DE COMPASIÓN.
A modo de cierre y para sellar esos deseos, les pido que nos demos un ABRAZO DE PAZ, entre todos los presentes.
Muchas gracias.