Susana y Daniel Basaldúa: «A cinco años, los asesinos de Ceci siguen sueltos»

9/4/2025

Su hija, porteña de 36 años, fue violada y muerta en Capilla del Monte, Córdoba. El sumario carece de procesados y de fiscal. Sabrina Ardiles, de Cruz del Eje, podría ocupar la vacante. Otro hecho extraño sucedió el 5 de abril, aniversario de la desaparición de la víctima. Alguien colocó un baño químico delante del mural pintado en la Estación Núñez.

«Ahora estamos sin fiscal, esperando que nombren a alguien para que la causa siga su curso y se haga justicia por Cecilia», explica Susana Reyes de Basaldúa parada junto al mural con el rostro gigante de su hija que adorna un tapial próximo a las vías de la Estación Núñez, en el barrio porteño homónimo; «confiamos en que se va a descubrir; si ellos quieren, por supuesto, porque nos están poniendo todas las trabas; siempre nos tiran piedras en el camino; cada vez que lo hacen nos dan más fuerza para seguir y los vamos a descubrir a todos; los asesinos siguen sueltos y la Justicia los está encubriendo».

El sol despliega sus últimos rayos. Es el atardecer del 5 de abril, quinto aniversario de la desaparición de la joven. La madre y su esposo Alberto Daniel, papá de la víctima, comparten un homenaje junto a algunos familiares y amigos. Susana luce dos retratos de la hija, uno en el dorso de su remera gris y otro en una imagen acordonada a su cuello. «Verdad y justicia», se lee en este cartel; «femicidio en Capilla del Monte; Cecilia G. Basaldúa». El marido ostenta otra foto colgante sobre el pecho con una frase que desafía a los desesperanzados: «hacer realidad un sueño de amor requiere nunca dejar de soñarlo».

«Estamos acá recordando a Cecilia», cuenta Daniel; «que sepan que vamos a seguir hasta que nos dé la fuerza», advierte con firmeza; «creemos que tienen que despertar; la Justicia hace lo que quiere; no puede ser que siempre haya encubrimiento; desaparece un niño y está la Policía ahí; el Poder Judicial también; creo que el Poder Judicial es más importante, porque tendría que ocuparse de meter preso al que hace mal las cosas; no agarrar a un pibe y encarcelarlo para cubrir a todo el resto; es todo corrupción; el tema de trata que hay es corrupción, es plata que va al Poder Judicial, al poder político».

«¿Y eso quién lo paga? el pueblo, nosotros, los que siempre sufrimos las consecuencias; por eso nosotros estamos en esta lucha y no vamos a parar», continúa el papá de Cecilia Gisela, escritora y deportista porteña de 36 años que a principios de abril de 2020 llegó a dedo a Capilla del Monte, provincia de Córdoba, en condición de mochilera con la idea de terminar la escritura de un libro sobre su reciente viaje por Latinoamérica. En esa circunstancia la sorprendió la cuarentena por el Coronavirus. Estuvo desaparecida casi tres semanas, hasta el 25, cuando la encontraron en un descampado brutalmente asesinada.

Daniel menciona la trastada de «agarrar a un pibe y encarcelarlo para cubrir a todo el resto» porque es lo que hicieron de manera flagrante los investigadores del femicidio de su hija. «Detuvieron a un chico inocente a tres días del 25 de abril, cuando fue el hallazgo del cuerpo», recuerda Susana; «la fiscal Paula Kelm, de Cosquín, cerró la causa aunque todavía faltaba recoger declaraciones testimoniales muy importantes; llevó a juicio a Lucas Bustos, el chico [un peón de albañil de 23 años al perpetrarse el crimen], que salió libre porque no había ninguna prueba de que haya sido el asesino de Cecilia».

«En el momento de la aparición del cuerpo la fiscal nos dijo que la atacaron dos o tres personas y que ella se defendió; nuestra hija era cinturón negro de Taekwondo», menciona la madre una de las disciplinas deportivas y artísticas que dominaba la fallecida; Ceci era artesana, malabarista, patinadora y jugadora de hockey sobre hielo, entre otras habilidades; integró la selección argentina de la última especialidad; le quitaron la vida a poco de concluir la mencionada memoria escrita de una odisea continental admirable; «un chico de 23 años [Bustos] nada que ver, obviamente; lo declararon inocente».

«Cecilia fue asesinada y violada», retoma el papá; «hay mucha gente involucrada; por supuesto, la Justicia como siempre está tapando», lamenta; «hubo un juicio; el acusado [Lucas Bustos] fue absuelto y a partir de ahí ordenaron una nueva investigación; la causa permanece sin fiscal; el primero que nombraron [Raymundo Barrera, designado al concluir el proceso oral y público] se jubiló a los seis meses; el segundo [Néstor Oscar Lingua] no aprobó; eso es lo que nos dicen; realmente, uno ignora esas cosas; no lo puede creer, pero [la cuestión es que] Lingua no aprobó y [por ende] no tenemos fiscal».

«Cecilia desapareció de la casa del señor Mario Gabriel Mainardi, si se le puede decir señor, amigo de Viviana Juárez, alias la Vivi Rasta, cómplice, compinche de el; ellos son los culpables de la desaparición y el femicidio», agrega Susana señalando a los principales sospechosos; ambos son citados junto a más personas en un audio difundido por las redes sociales de internet que narra cómo habría sucedido el hecho; los Basaldúa afirman que el relato es verídico; quien habla se presenta como María, testigo presencial; «a cinco años no tenemos respuesta; la causa está parada esperando un nuevo fiscal».

La familia vislumbra una trama judicial, policial y narco. Acusa a Mainardi, supuesto expolicía; Juárez, presunta vendedora de droga; Ramón Ubaldini López, cabo en actividad; Ariel Daniel Zárate, uniformado hoy cesante (recibió una condena por violencia de género); entre otros. La víctima, sin chance de armar su carpa en el camping municipal, clausurado en el contexto de la cuarentena, preguntó a los lugareños si había alguna alternativa disponible. Así dio con Vivi Rasta, que la presentó a Mainardi, que le ofreció acampar en el patio de su domicilio. Apenas unas horas más tarde sucedió el horror.

Un indicio elocuente del marco siniestro en que ocurrió el femicidio de Cecilia es el hecho de que la mayoría de los que iniciaron la pesquisa permanece hoy por hoy privado de su libertad por crímenes gravísimos contra mujeres. Diego Gustavo Concha, exdirector de Defensa Civil, cumple cadena perpetua por la muerte de Luana Ludueña, bombera voluntaria de 22 años, y por agredir a su exesposa. Diego Bracamonte, excomisario departamental, se encuentra en la cárcel por violencia de género. Igual que el aludido Zárate, exsubcomisario. Adrián Lúquez, ídem, amenazó a la pareja con arma de fuego.

«Tuvimos que luchar, luchar, luchar y pedir para que pongan un nuevo fiscal», recuerda Susana sobre el tris posterior al juicio que absolvió al chico Bustos; «el sumario pasó a Cruz del Eje; nombraron a [Raymundo] Barrera, que se estaba por jubilar; creo que estuvo seis meses en la causa, no hizo mucho tampoco; hay una instructora que estaba convencida del expediente de Paula Kelm, que es todo un mamarracho, un sumario armado; no queremos esa instructora; Barrera se jubiló; pedimos otro fiscal, nombraron a [Nelson Oscar] Lingua, nos dijeron el lunes se hará cargo de la causa».

«Tuvimos una entrevista con el fiscal general [Juan Manuel Delgado]; nos prometió que cuando asumiera el nuevo funcionario le iba a pedir que mes a mes le rindiera cuenta de todo lo que se llevara a cabo en el expediente de Cecilia; pasaron cuatro meses; este fiscal [Lingua] avanzó bastante, fue por el lado que nosotros le pedimos, de acuerdo con las sospechas nuestras, porque creo que investigamos más nosotros que los policías y toda la gente encargada de esclarecer el crimen; pero en noviembre o diciembre nos dijeron que Lingua desaprobó un examen y como consecuencia tuvo que salir de la causa».

«Ahora creo que hay una fiscal nueva que tendrían que haber nombrado; con la familia no se ha comunicado, así que no sabemos; pienso que estará por lo menos en carpeta», cita Daniel a Sabrina Ardiles, de Cruz del Eje, que según la prensa cordobesa juraría a la brevedad. La familia Basaldúa pide que quien tome las riendas considere válida la inspección judicial del lugar donde fue hallado el cuerpo. La iniciativa fue concretada el 21 de agosto último por Lingua con la asistencia de numerosos policías, el apoyo tecnológico de drones y la presencia de Daniela Pavón y Gerardo Battistón, abogados querellantes.

«Queremos que haya alguien que se ocupe del caso de Cecilia, que es un precedente», insiste el papá de la fallecida; «el hecho fue en pandemia, es violencia institucional y todo el resto; pasó en un lugar turístico, Córdoba, que realmente, por lo que nosotros pensamos, a nivel seguridad deja mucho que desear; tenemos que andar nosotros atrás de ellos, porque si no, no actúan», se indigna el hombre, que se ve obligado a viajar con frecuencia los 800 kilómetros que separan su hogar de los tribunales que llevan el expediente; «nos hemos reunido con todos; todos nos han prometido cosas y todo queda en la nada».

«Vinimos con Daniel, parientes y amigos», sintetiza Susana; «vinimos a acompañar a Cecilia, que está plasmada en el mural en la casa de una amiga nuestra, de la familia; un hijo de la señora fue compañero de Ceci en la escuela primaria; otro hijo fue compañero de un hermano de Ceci; estamos en el barrio de Núñez, el barrio de ella, por donde ella caminó, transitó toda su juventud; por donde andaba en bicicleta; daba clases de patín y de hockey ad honorem en [el Club Atlético] Platense; nosotros la recordamos con mucho cariño y amor, la tenemos presente siempre, todos los días de nuestra vida».

«Hoy nos encontramos con un baño químico puesto delante del mural de Cecilia», protesta Daniel sobre un episodio extraño adicional; «yo creo que no es una casualidad; justo donde está el apellido de nuestra hija habían colocado el artefacto y acá tienen 50 lados para situarlo; este mensaje es para [el alcalde porteño] Jorge Macri, que no puede ser tan mal nacido de hacer eso; [el presidente] Milei lo mismo; así es como respetan a las familias víctima de femicidio; a mí no me van a callar; amigos, déjense de joder y hacer macanas; no puede ser que venga una empresa y tape un mural que recuerda a una víctima».

«Cecilia creo que nos dijo vengan, vengan porque acá están haciendo mal las cosas», palpita Daniel sobre la circunstancia que vivió con Susana; «aparecemos hoy y nos encontramos con esto», relata el momento en que se acercaron junto a los demás allegados para compartir un sencillo tributo; «por eso denunciamos esto y le decimos a la parte política que se haga cargo; que nos den explicaciones de por qué sucedió esto; no fue casualidad, porque el mural es grandísimo y lo pusieron justo delante del apellido Basaldúa; por eso creo que merezco explicaciones, la familia merece explicaciones»

«El mural debe tener diez metros ¿justo lo van a poner delante del apellido?», recalca el papá de Cecilia luego de deslizar el armatoste hacia un costado con ayuda de los circunstantes; «eso es raro; nosotros tenemos autorización de la familia [dueña de la casa aledaña] para realizar el mural donde lo hicimos; no es que lo hicimos en cualquier lado», aclara respecto de la pintura plasmada en 2020 por Carla Minnelly, artista venezolana del grupo Fuerza Mestiza; «voy a seguir sosteniendo lo mismo, que lo hicieron a propósito y si no, merecemos disculpas; si nos las ofrecen, quizás las aceptemos».