Susana Reyes: «Quieren apocar a la gente por medio de un uniforme»

1°/5/2025

La mamá de Cecilia Gisela Basaldúa y su marido Daniel denuncian un nuevo amedrentamiento. Fue al cumplirse cinco años del hallazgo del cuerpo, en los Tribunales de Cruz del Eje, Córdoba. Mientras aguardaban respetuosamente ser recibidos por el fiscal, policías sin identificación aparecieron de improviso para interrogarlos y exigirles los documentos.

«Son ellos los que están faltando a la ley y a la justicia, ellos son los corruptos», explicará Susana Reyes con indignación algunos días después del episodio; «entonces quieren mostrar otra cosa, como que la gente es algo; así sucede, así pasa en todos lados con la Policía; en la Capital Federal, en las provincias, en cualquier lado; y bueno, el ciudadano agacha la cabeza porque les tiene miedo; yo les digo siempre no tengan miedo, porque el que tiene miedo hizo algo malo y la gente común no hace nada; son ellos los que hacen algo malo, ellos tienen que tener miedo; es la justicia al revés o el mundo al revés».

La reflexión atisba el amedrentamiento que ella padeció junto a su esposo Alberto Daniel Basaldúa el 25 de abril en la puerta de los Tribunales de Cruz del Eje, provincia de Córdoba. Mientras los padres de Cecilia, la escritora y mochilera porteña asesinada en 2020 en Capilla del Monte, aguardaban con actitud respetuosa ser recibidos por el fiscal Néstor Oscar Lingua, policías que carecían de identificación aparecieron de improviso para interrogarlos y exigirles los documentos. Primero se acercó un agente varón, luego una mujer y a cierta distancia permaneció un tercero que aparentaba ser el superior.

Los tres policías involucrados en el episodio denunciado por Susana y Daniel Basaldúa.

«Lo hacemos para cuidarlos», aseveró con parquedad la chica antes de alejarse junto al primer muchacho. Los tres iban con atuendo azul, revólver en la cintura y escudo en el hombro. «Cruz del Eje», se leía en caracteres dorados encima del símbolo rojo sobre fondo amarillo de la Policía de Córdoba. «Son cosas que siempre nos pasan, estamos acostumbrados», se resignará Daniel; «simplemente me molestó que me pidan los documentos, yo no estaba haciendo nada; después de que las cosas suceden te quieren cuidar; a Cecilia no la cuidaron para nada; la Policía está involucrada, tapó todo y sigue tapando ahora».

Susana y Daniel en la puerta de los Tribunales junto a las ciudadanas solidarias que los acompañaron.

«Creo que la violencia institucional es muy grande y que esta revictimización que sufrieron se suma a la que vivió Cecilia por parte de la institución policial», considerará Paula Rodríguez, trabajadora social, una de las vecinas de Capilla del Monte que por solidaridad se encontraba con los Basaldúa en el momento; «la Policía sacó a Ceci y otros viajeros del camping en la pandemia», recordará; «tenemos dos jóvenes suicidados en la Comisaría», mencionará más antecedentes del desenfreno uniformado en su tierra; «Mirta Horrach en 1995 y Jorgito Reyna en 2013; son asesinatos impunes; da mucha bronca, mucha impotencia».

La mujer policía permaneció observando hasta que los papás de Cecilia se fueron.

El hostigamiento sobre Susana y Daniel se desarrolló a pasos de la puerta de los Tribunales. «Verdad y justicia», podía divisarse el cartel armado con letras de cartón en el borde superior de la escalinata de seis niveles junto a retratos de Cecilia. El edificio gris queda sobre la calle Olmos, cerca de la intersección con la Avenida Costanera, que ladea el Río Cruz del Eje. Desde el frente del palacio judicial al curso de agua que da nombre a la localidad hay menos de cien metros. Delante de la mole vidriada de tres pisos de alto por una cuadra o más de largo, a un tiro de piedra, hay un puente de hierro del antiguo trazado ferroviario.

Susana y Daniel luego de dialogar con el fiscal Néstor Oscar Lingua.

«Hacer realidad un sueño de amor requiere nunca dejar de soñarlo», citaba un trapo negro en caracteres blancos; es una frase textual de la víctima. «Cecilia Gisela Basaldúa», evocaba una mariposa roja de cartón. «Verdad y justicia», insistía un afiche con una foto emblemática; la escritora porteña mira a cámara agachada al borde de un río; la toma pertenece al viaje que hizo de México hasta Argentina como mochilera; «desaparecida el 5/4/2020», relataba el mismo letrero; «sus restos fueron hallados el 25/4/2020», completaba, con este sello: «Movimiento Plurinacional de Mujeres de Capilla del Monte».

«Hacer realidad un sueño de amor requiere nunca dejar de soñarlo».

«Esto es muy común en Cruz del Eje y Capilla del Monte», continuará Susana; «en esos pueblos quieren apocar a la gente por medio de un uniforme; quieren hacerle creer al ciudadano de a pie que son más que el y la verdad es al revés; la persona humilde agacha la cabeza y no sabe hacer valer sus derechos; por eso digo yo que la gente se tiene que asesorar, pedir ayuda, buscar información para saber cuáles son sus derechos y no permitir estas cosas», invitará con ardor; «en realidad es el espejo», explorará el fondo del asunto, «ellos quieren demostrar que son más poderosos cuando es al revés».

«Ese es un lugar muy lujoso hecho a propósito para que la gente tenga miedo, la gente humilde, que es la que más va ahí», elucubrará Daniel Basaldúa acerca del entorno arquitectónico del diálogo con los policías cruzdelejeños; se trata de un inmueble inaugurado en 2004 con bombos y platillos por el entonces gobernador José Manuel de la Sota; «quieren que tengas miedo, que el lujo que hay ahí te inhiba y no protestes; a mí no me va ni me viene; puede ser el rey de Arabia Saudita que yo lo voy a ir a putear igual, le voy a ir a reclamar», concluirá el padre; «más ahí por lo que le hicieron a Cecilia».