Susana Reyes: «Claudia Martínez siempre nos escucha y está presente»

1°/5/2025

La mamá de Cecilia Gisela Basaldúa, la escritora y mochilera porteña asesinada en 2020 en Capilla del Monte, Córdoba, lideró junto a Alberto Daniel, el papá de la víctima, una agenda de movidas para denunciar los cinco años de impunidad. La secretaria provincial de la Mujer los recibió y renovó el apoyo para su lucha por memoria, verdad y justicia.

«Cecilia Basaldúa…», incoa Susana Reyes en el micrófono; «¡presente!», replica la multitud congregada en el Jardín de la Memoria de la Plaza San Martín; «ahora…», invita la oradora; «¡y siempre!», le contestan; «ahora…», porfía; «¡y siempre!», reitera el coro sumando potencia y la última frase, con el grito que va y el eco que vuelve, se repite una y otra vez; «por ella y todas las víctimas de femicidio; lo que le pasó a Cecilia, cuando se haga justicia, que sirva para otros casos; para que la gente no se quede, para que se mueva, para que busque respuestas, busque información, busque que alguien la oriente».

La mamá de la joven asesinada (su voz se extiende entre los minutos tres y ocho del audio de esta nota) está de pie junto a Alberto Daniel, el papá, en este foro de Capilla del Monte, en el Valle de Punilla. Es el ocaso del 25 de abril y el sol acaba de esconderse. «Hay gente que no sabe lo que tiene que hacer», continúa, «cómo tiene que actuar, cómo tiene que reclamar sus derechos; que no haya más Cecilias y que se aclaren los casos impunes», proclama con esperanza; «sabemos que este año salieron varias perpetuas, gracias a Dios y gracias al acompañamiento de la gente, de la familia y de toda la comunidad».

Cecilia Gisela Basaldúa, escritora, deportista y mochilera porteña, tenía 36 años cuando el 5 de abril de 2020 desapareció en la urbe aledaña al cerro Uritorco, adonde había llegado con la intención de pasar en limpio un libro sobre su reciente viaje a dedo por Latinoamérica. El cuerpo apareció el 25 de abril y Lucas Adrián Bustos, un peón de albañil de 23 años, hasta hoy único detenido, fue acusado de violarla y asesinarla. Pero un juicio realizado en 2022 en los Tribunales del Cruz del Eje absolvió al muchacho después de quedar demostrado que nunca hubo, ni remotamente, pruebas que lo incriminaran.

Aviso vigente del Gobierno de la Provincia de Córdoba.

«Otra cosa que les quiero decir es que desde que estamos con la causa de Cecilia hay una persona en Córdoba que nos acompañó siempre, Claudia Martínez, que era ministra de la Mujer y ahora es secretaria de la Mujer, porque sacaron el ministerio», agrega Susana bajo el toldo improvisado en medio de la arboleda; «quiero agradecerle porque ella siempre nos ha escuchado, está siempre presente; ella hizo que pudieran venir los amigos que no pueden viajar», menciona el colectivo o combi que ha sido dispuesto de forma gratuita, «porque sale caro trasladarse de la ciudad de Córdoba y otros lugares hasta acá».

El matrimonio Basaldúa partió de su barrio de Núñez al amanecer del 24 de abril, víspera del quinto aniversario del hallazgo del cuerpo de su hija. El marido al manubrio de su camioneta y la esposa de acompañante. Hasta Capilla harán 800 kilómetros, que completarán entrado el crepúsculo. Unos 100 antes, se detuvieron en la capital cordobesa, donde los recibió la funcionaria. La foto principal de esta cobertura registra esa circunstancia. Los padres de Cecilia sonríen a cámara sentados en un sillón mientras la anfitriona lo hace desde una silla y un busto dorado en miniatura de Eva Perón preside la mesa ratona.

Susana al micrófono y Daniel junto a ella en el Jardín de la Memoria, Plaza San Martín, Capilla del Monte.

«Igual es lo que corresponde, que nos ayuden», toma la palabra Daniel en el Jardín de la Memoria; «en realidad no tendríamos que agradecer nada, pero estamos agradeciendo porque mucho, mucho no nos ayudan; es todo a pulmón; acá veo muchos rostros que siempre estuvieron con nosotros; las chicas del Pluri», cita el Movimiento Plurinacional Disidente y Feminista de Capilla del Monte, el grupo civil que apoya con mayor convicción y presencia la lucha de la familia; «serían cosas normales con las que nos tendrían que ayudar», plantea, «porque nosotros sufrimos violencia institucional».

Los Basaldúa vislumbran una trama judicial, policial y narco. Señalan a Mario Mainardi, supuesto expolicía y vendedor de droga (lo consideran el principal sospechoso); Viviana Juárez, presunta colega del segundo rubro; Ramón Ubaldino López, cabo; Ariel Daniel Zárate, uniformado hoy cesante (recibió una condena por violencia de género); entre otros. La mochilera, sin chance de armar su carpa en el camping municipal, clausurado por la pandemia, preguntó a los lugareños. Así dio con Juárez, que le presentó a Mainardi, que le ofreció el patio de su domicilio. Apenas unas horas más tarde sucederá el horror.

Daniel y Susana encabezan la marcha por las calles de Capilla del Monte.

«Esperamos que se sume más gente del pueblo, que la gente se comprometa y acompañe», inquiere Susana en el micrófono; al costado hay un altar con retratos de su hija que emana sahumerios; «porque esto que la pasó a Cecilia le puede pasar a cualquiera; a Cecilia la quisieron captar para trata, para algo que ella no quiso, para algo que ella no era y por eso la mataron; la mataron por ser valiente; igualmente, no tengan miedo; denuncien; ella luchó por todo, luchó por toda la pobreza que vio en Centroamérica; vino acá para escribir su libro porque dijo que era un pueblo tranquilo y acá encontró la muerte».

«Porque hay mucha gente oscura, mucha gente que vende droga, que se dedica a eso y la Policía los encubre», dilucida la madre, consciente de los hechos y su contexto; «tenemos un intendente que tampoco se hizo presente y queremos pedirle la palabra, que diga qué es lo que piensa y qué es lo que hace por su gente; para eso pagan los impuestos; hagan valer sus derechos, no se dejen amedrentar por esto; ellos tienen la obligación de cumplir por toda la plata que recibe el Municipio; que estén en condiciones las escuelas, que las mujeres se sientan protegidas, que haya un centro para la mujer que sea serio…».

«Cecilia vino a un lugar turístico y cómo terminó», se indigna Daniel, que junto a su mujer acaba de encabezar una marcha de un kilómetro por la ciudad; el trance más intenso del periplo fue la parada en la vereda de la comisaría, donde también se hicieron escuchar; «sabemos que hay policías involucrados, siempre se supo; pero bueno, la parte policial siempre está tapando; para nosotros, obviamente, es muy difícil porque vemos que no avanza la cosa; tuvimos que pelear para que no metan preso a Lucas Bustos, porque de lo contrario se terminaba todo y encarcelaban a alguien que no tiene nada que ver».

Un indicio elocuente del marco siniestro de la intriga es que varios de los que lideraron la pesquisa permanecen hoy privados de su libertad por crímenes gravísimos contra mujeres. Diego Gustavo Concha, exdirector de Defensa Civil de la provincia, cumple la pena máxima como responsable de la muerte de Luana Ludueña, bombera voluntaria de 26 años, y por agredir a su exesposa. Diego Bracamonte, excomisario departamental, se encuentra en la cárcel también por violencia de género. Igual que el aludido Zárate, exsubcomisario. Adrián Lúquez, ídem, amenazó a la pareja con arma de fuego.

«Que la Policía se aparte, porque la Policía encubre, la Policía es violenta», denuncia la madre de la escritora, cuya hija integra la larga lista de rehenes del desenfreno uniformado en esta localidad y el resto de la geografía cordobesa; hay numerosos turistas asesinados, mujeres y hombres; hay jóvenes que se suicidan de manera extraña mientras se encuentran privados de su libertad, como pasó con Mirta Horrach y Jorge Reyna; «Cecilia padeció la violencia de la Policía, que la tenía que cuidar y darle alojamiento o mandarla de nuevo a su provincia, pero lo único que hizo fue atacarla; eso no queremos que pase más».

«A cinco años del femicidio, estuvimos reunidos con el fiscal que está en la causa hasta que nombren una nueva funcionaria», recuerda Susana Reyes la visita que hizo horas antes a los Tribunales de Cruz del Eje, localidad situada 40 kilómetros al noroeste, con Daniel y un grupo de ciudadanas solidarias; «Néstor Lingua va por donde nosotros le indicamos, nosotros sabemos lo que pasó con Cecilia; eso se tiene que saber, ellos tienen que investigar; la verdad tiene que salir y los asesinos tienen que estar presos; vamos a seguir luchando, no les tenemos miedo, vamos a meter presos a todos los asesinos».