Marisa Sandoval: «La visibilización de los crímenes permite evitar la impunidad»

13/1/2023

«Soy de Buenos Aires, hace ya 17 años que estoy acá en Villa Mercedes, vine con mi familia. En la Capital Federal, la primera movida importante que hicimos con mi familia fue acompañar a la gente que murió por [el incendio del boliche] Cromañón [en 2004]. Creo que fue la primera vez que estuvimos en una multitud acompañando desde una marcha. Eso fue de alguna manera lo que me motivó a actuar así también acá en San Luis. Cuando llegué a Mercedes, mis hijos estaban en la primaria. La primera persona que conocí en un pedido de justicia fue Graciela Cabral, que estaba visibilizando su caso, el de Vanesa, en la puerta de una escuela. Me llamó mucho la atención y me acerqué».

Marisa Sandoval es una activista, feminista y militante popular de la ciudad de Villa Mercedes, provincia de San Luis. Colabora con la Asociación Civil Sí a la Vida fundada por Graciela Cabral, mamá de Vanesa Davi, una víctima vial. Su tarea se concentra en acompañar pedidos de justicia, por ejemplo pintadas de estrellas en honor de damnificados de tragedias en el tránsito vehicular. También está en contacto con Luisa González, mamá de María José Real, entre otros involucrados.

Su estrategia para acompañar en situaciones de injusticia fue evolucionando. Se acercó a los parientes de Abel Ortiz, el joven desaparecido desde hace años. Es amiga de una de las hermanas y su hija es compinche de una sobrina de Abel. Empezó a participar en el armado de una red con varias personas que han perseverado colaborando, apoyando la causa, visibilizándola a través de marchas. Incluso se animó a involucrarse en la lucha en diferentes instancias del Poder Judicial.

Estuvo junto a la familia de Fabricio Barroso, asimismo damnificado vial. También al lado de Paola Guzmán, víctima de violencia de género. Igualmente, de casos de agresiones contra la infancia. En paralelo, se ha solidarizado con hechos emblemáticos como el crimen de Carlos Luna y Fernando Martínez, niños de 10 y 11 años. El femicidio de Florencio Magalí Morales, en particular apoyando a sus hermanas Alejandra y Celeste. La desaparición de Guadalupe Lucero, de seis años.