Mariela Quintanilla: «Tengo mis sospechas de quiénes asesinaron a Iara»

23/1/2026

Su hija de 16 años vivía en el hogar de Aldeas Infantiles en la ciudad de Mar del Plata. Parte de sus restos, ropa y pertenencias fueron descubiertos el 10 de julio de 2023 esparcidos en un descampado con vestigios de sangre, cortes de arma blanca y cocaína. La madre espera que la reapertura de la investigación rompa la impunidad.

«Marta Montero, mamá de Lucía Pérez, es quien me ayudó en la búsqueda de mi hija y durante 14 meses me acompañó en todo este proceso judicial; porque yo, sinceramente, no sabía dónde estaba parada, no sabía hablar con los fiscales, no entendía los términos; era muy difícil; ella me enseñó el camino; ahora estoy con un grupo de Madres Unidas por el Dolor de Mar del Plata; hace un año aproximadamente se organizaron para manifestarse en Tribunales; a todas les han asesinado un hijo; en muchos casos las condenas son de pocos años, en otros los asesinos quedaron libres o recibieron beneficios».

Mariela Beatriz Quintanilla reclama justicia para su hija Iara Maia Nardelli, que tras encontrarse con paradero desconocido durante diez días fue hallada muerta en condiciones espeluznantes en un descampado del barrio Virgen de Luján, un suburbio marplatense. Luego de dos años y medio de impunidad, la causa fue desarchivada por segunda vez el 16 de diciembre. La pesquisa está en manos de la fiscal María Florencia Salas, de la Unidad Funcional de Instrucción 1. La madre reclama como medida básica que la carátula pase de averiguación de causales de muerte a femicidio, acorde el sentido común.

«Mi nombre es Mariela Quintanilla, soy madre de Iara Nardelli, una adolescente desaparecida en la ciudad de Mar del Plata el 30 de junio de 2023», comienza el audio de esta crónica, registrado por WhatsApp; «soy de Miramar; Iara tenía 16 años; estaba en cuarto de la secundaria, era una excelente alumna, amaba la escuela; estaba realizando un curso de peluquería en el área de peinados; estaba muy entusiasmada, con ganas de trabajar ese siguiente verano».

«Mi hija se encontraba institucionalizada en Aldeas Infantiles de Mar del Plata en el momento de la desaparición; estaba en ese lugar porque había tenido un intento de suicidio; María Silvina Lazcano, magistrada del Juzgado de Familia Número 2, decide que mi hija tiene que ir a un hogar para recibir tratamiento psicológico y psiquiátrico; según la jueza, yo no estaba apta para el cuidado de Iara debido al intento de suicidio; es algo que al día de hoy no entiendo».

«Mi abogado, cuando lee los expedientes de Familia, no encuentra fundamento para que Iara fuera sacada de mi casa y llevada a una institución; realmente, es algo que no se entiende; mi abogado dice que cuando una nena está con un problema de depresión, lo primero que necesita es la familia; de hecho, Iara mejoró muchísimo, pero gracias a la familia; ella nos escuchaba mucho; aprendió a sobrellevar ese dolor, ese trauma que tenía».

«Por eso no se entiende la orden de la jueza, que ha tomado muchas malas decisiones; mi caso no es la excepción, muchas madres se han acercado a mí; casos de adolescentes que han sufrido intento de suicidio; lo primero que quiere hacer la magistrada es separarlos de la familia e institucionalizarlos; ha logrado incluso derivar a algunas adolescentes a entidades psiquiátricas».

Mariela Beatriz Quintanilla pide justicia para su hija Iara Maia Nardelli.

«Una vez que la jueza decide que Iara tiene que ser institucionalizada en Aldeas Infantiles, yo tenia derecho a visitarla una vez por semana una hora, siempre con la presencia de personal de Aldeas; nunca podíamos estar solas; como nos resultaba incómodo que alguien estuviera escuchando y observando lo que hablábamos, le sugerí a Iara que ella tenía derecho de ser escuchada por la Defensoría de Niños e Incapaces; ella solicitó poder venir los fines de semana a la ciudad de Miramar y así estar más tiempo con nosotros, con la familia».

«Ni bien terminó las clases, a fines de noviembre de 2022, ella en la Defensoría había puesto de manifiesto que quería volver a casa y jamás fue escuchada; yo me entero después de que desaparece; jamás hubiera decidido cambiarse de colegio a mitad de año para venir a vivir conmigo; le encantaba ser puntual y derecha con la escuela; creo que si, ni bien terminó la escuela, que siempre era en tiempo y forma, los de Aldeas Infantiles se hubieran dado cuenta de que ella estaba en condiciones de venir a mi casa, todo esto se habría prevenido».

«El día del hallazgo de los restos óseos, la jueza me recibió junto a todo su equipo; lo único que dijo fue que había llevado a cabo la búsqueda lo mejor que había podido, que había estado a la altura; pero realmente sabemos que no fue así; porque si no hubiera sido por la gente que me ayudaba a buscar y difundir en todos lados [el rastreo habría fracasado]; la Policía, Aldeas Infantiles y la jueza no hicieron nada».

«Pienso que actuaron de esa manera, que no hicieron nada, porque es un negocio cada niño que entra a una institución; me lo han dicho muchas personas; una adolescente que estuvo viviendo con Iara era la que más escuchaba de la oficina de Aldeas el dinero que el Estado recibe por cada niño o adolescente institucionalizado; donaciones de Austria, porque el fundador es austríaco; tienen padrinos en España; reciben muchísimo dinero; por eso, creo que jamás hicieron nada; porque es un negocio tener un niño o adolescente en una institución y cuanto más lo tienen, más ganan».

Mariela Beatriz Quintanilla junto a Laura Calampuca, mamá de Natalia Melmann, Marta Montero, mamá de Lucía Pérez, y otros ciudadanos.

«Los últimos días que Iara me vino a visitar, ella mencionó algo que me resultó curioso; que iban a venir unos padrinos de España, personas que iba a apadrinarlos; ella estaba esperando que vinieran sus padrinos, que como regalo se la iban a llevar a pasear a España; algo rarísimo; como toda adolescente, tenía ilusiones, soñaba con viajar y qué más, fuera del país, a Europa; porque Iara era una nena muy soñadora; eso me hizo ruido; pero no le dije nada para no pincharle el globo».

«Aparte, recibía muchos regalos; había un trato especial por parte de Aldeas hacia ella; le compraban ropa y todo lo que quería; Iara era una nena muy linda; tenía 16 años, pero no los aparentaba; parecía de 18; una nena muy, pero muy linda».

«Antes parecía que en las instituciones marchaba todo bien, pero a raíz de la desaparición de Iara empecé a descubrir muchas cosas; no solamente de Aldeas Infantiles, también del hogar Gayone [Casa de Abrigo y Guarda Institucional Gayone] y el hogar Apand [Asociación Pro Ayuda a la Niñez Desamparada]; son instituciones de Mar del Plata; muchas familias comenzaron a acercarse para contarme sus situaciones con esas entidades, los problemas que tenían sus hijos; que no los podían ver, que no los podían sacar, que la jueza les había quitado todos los derechos como padres para pedir que vuelvan a sus casas».

«A raíz de que salió otra vez en las noticias el caso, con el tema del desarchivo, porque siempre estoy moviéndome en Mar del Plata, siempre estoy en la calle, se acercaron dos madres a pedirme asesoramiento; a una le sacaron dos hijos a la otra tres con falsas denuncias; esto ya ha venido pasando; hace un tiempo, otra madre se comunicó conmigo; la misma jueza que institucionalizó a Iara le hizo una restricción porque su hija se negó a ir a un hogar; la madre durante seis meses no se podía acercar a su casa; como siempre hablamos de familias vulnerables, esta mujer estuvo viviendo en situación de calle seis meses, hasta que se levantó la orden y pudo regresar a su hogar».

«Muchísimas personas de la ciudad de Mar del Plata se están acercando a contar las barbaridades que viven, pero nadie se anima a denunciar porque tienen miedo; en 2022, un adolescente llamado Fabricio se retiró de Aldeas Infantiles, fue a dar una vuelta con amigos y apareció con un tiro en la cabeza; era un chico con problemas de adicciones; supuestamente iban a contenerlo, iba a estar cuidado; como este chico tenía la costumbre de, cada dos por tres, salir a robar alguna planta de marihuana, se vengaron y le dieron un tiro en la cabeza; son muchísimas las acusaciones contra Aldeas y otras instituciones de Mar del Plata».

El segundo desarchivo del sumario fue emitido el 16 de diciembre de 2025 (foto de TN).

«La última vez que vi con vida a Iara fue el 21 de junio; ese fin de semana largo por el Día de la Bandera vino a Miramar, estuvo conmigo en casa; charlamos un montón, tenía expectativas de trabajar en el verano, tenía muchos sueños; estaba muy contenta, ya no se la notaba tan triste, depresiva ni nada por el estilo; había hecho un cambio importante para bien»

«Desde chiquita le encantaba andar con cuadernos, con libros, con lápices, y jugaba a ser la maestra», contó Mariela en diálogo con Nota al Pie (Notaalpie.com.ar); «a medida que iba creciendo, decía que iba a ser abogada, porque era muy justiciera, y en el último tiempo había cambiado y tenía el deseo de estudiar para perito criminalística; quería esperar a terminar la secundaria y abocarse a la criminalística porque le encantaba mirar esos delitos sin resolver; ella decía que, si ella fuese una buena perito, resolvería todo tipo de crímenes», agregó la madre; «era mi alma gemela; tengo tres hijos más, pero Iara era mi fiel reflejo; lo que me da fuerzas es el grupo de personas que me acompañan y pensar siempre en Iara, que a mi hija jamás le gustaría verme triste, deprimida y bajar los brazos».

«El 22 de junio estaba preparando su bolso», continúa el relato de la presente cobertura; «ya iba a venir el remise a buscarla; siempre se quedaba en la casa de su hermana en Miramar porque estaba más al alcance de toda la familia; mientras preparaba el bolso, estábamos en comunicación; yo sentía que no tenía que irse, me vino un presentimiento raro; pero si le pedía que se quedara, la institución de Aldeas lo iba a utilizar en mi contra y me iban a denunciar por secuestro de mi propia hija, algo que es una locura; recuerdo que tenía un presentimiento raro y no quería que se fuera».

«El 30 de junio, cuando Iara desaparece, a las 16.37, me manda un último audio en el que me dice que me ama, que me quiere, que quiere estar conmigo en el campo y se corta el audio; fue la última comunicación que tuve con ella; salí a hacer el mismo recorrido que hacía Iara desde Aldeas Infantiles a la casa de su mejor amiga; pude descubrir desde qué lugar ella me mandó ese audio; a pocas cuadras de donde se produjo el hallazgo de sus pertenencias y restos óseos».

Aviso difundido en las redes sociales de internet.

«La última persona que vio a Iara con vida es la cuidadora de Aldeas Infantiles; ella ve cuando mi hija se va a tomar el colectivo; después, cuando entra a la habitación, se da cuenta de que Iara había vuelto a cambiarse la ropa para ir, supuestamente, al curso de peluquería, adonde nunca llegó».

«El último audio que Iara me manda me hizo ruido, porque ella nunca era de hablarme así, con la voz un poco quebrada, como si hubiera sido obligada a realizar ese mensaje; yo empiezo a contactarme con Aldeas Infantiles y parece que nadie estaba en la oficina en ese momento; los teléfonos no eran atendidos; empiezo a buscar de forma desesperada cómo comunicarme, presentía que algo malo estaba pasado».

«Un amigo de Iara [un compañero de la escuela] me dijo que se iba a acercar hasta Aldeas para averiguar; después de 24 horas me pasan un teléfono alternativo de la directora, que me confirma que Iara estaba desaparecida; en ningún momento me avisaron; si no fuera que pido los teléfonos y yo me comunico, jamás me hubiera enterado; la comunicación era vía Whatsapp; le pregunté si estaba hecha la denuncia, me dice que sí; la veía muy tranquila, en el sentido de que no estaba haciendo la búsqueda correctamente».

Mariela Quintanilla junto a Marta Montero, mamá de Lucía Pérez, y otros ciudadanos.

«Me empecé a contactar con medios de comunicación de mi ciudad y con personas que lamentablemente han pasado por la desaparición de un hijo o hija; inicié la búsqueda con ellos; a los ocho días hicimos una marcha en Miramar; se rumoreaba que estaba por esta zona; salimos en Crónica TV y dos días después, el 10 de julio, se produjo el hallazgo, a 15 cuadras de Aldeas Infantiles, en la calle Brandsen al diez mil y algo; a las dos de la tarde, un baqueano va a atar los caballos a un descampado y se encuentra con un cráneo y pertenencias de mi hija; llama a la Policía; automáticamente vienen a hacer el levantamiento; lo único que se encontró es el cráneo, una tibia y la mandíbula».

«Las pertenencias, la ropa tienen cortes de arma blanca, a la altura de la axila, el corpiño; hay manchas de sangre; las pericias realizadas en La Plata encontraron un porcentaje alto de cocaína en su cabello y su cerebro; Iara no tenía problemas de consumo, como madre puedo dar fe; a Iara la drogaron para doblegar su voluntad; en el último audio Iara sabía que algo malo estaba pasando, por eso decide mandarme ese audio en ese lugar, a pocas cuadras de donde la terminan encontrando».

«Mi hipótesis es que la drogaron, la mataron y la descuartizaron; lo que espero después de dos años y cinco meses es que alguien se quiebre, porque no lo pudo haber hecho solamente una persona; destrozaron su cuerpo, es sumamente doloroso; tengo la esperanza de que alguien se quiebre y poder encontrar el resto de su cuerpo; que confiese y declare qué le hicieron a mi hija».

«Tengo mis sospechas de quiénes podrían ser, pero no lo puedo decir por ahora, porque es materia de investigación; realmente, no quiero entorpecer la pesquisa; el informe que realizó el equipo de peritos que contraté con muy buenas recomendaciones me está ayudando a esclarecer ciertas cosas que en su momento parecían imposibles; esto no lo puedo revelar por ahora».

«Las personas que lo hicieron, porque se habla de más de dos personas, sabían muy bien que Iara había pasado por una depresión; en la escena plantada había blisters de medicación psiquiátrica, botellas de vodka y un escrito que dijeron que era una carta de despedida, pero era un cuaderno, una especie de diario íntimo donde ella acostumbraba volcar cómo se sentía emocionalmente; fue peritado por una experta en caligrafía que descartó indicios de una conducta suicida».

Mariela Quintanilla junto a Marta y Guillermo, papás de Lucía Pérez, Susana y Daniel, papá de Cecilia Basaldúa, y otros ciudadanos en la Plaza de Mayo, CABA.

«Pienso que hay algo de responsabilidad institucional; hubo un jefe departamental [José Luis Segovia] a cargo de la búsqueda; una vez que se produce el hallazgo se encargó de la investigación; hoy día esta detenido; entre los delitos de que se lo acusa, plantaba pistas falsas y ocultaba información a los fiscales; es una persona que hizo mucho ruido en su momento acá en Mar del Plata».

«La data de muerte, según el perito forense, es 7 de julio de 2023; si se comprueba en las nuevas pericias que se van a llevar a cabo que es real, hubo siete días para encontrar a Iara con vida; aldeas infantiles jamás me avisó porque ellos sabían que me iba a presentar personalmente e iniciar la búsqueda; pienso que Aldeas Infantiles sabía muy bien dónde se encontraba Iara; es algo que todavía no puedo decir; ahora que se abrió la causa va a tomar fuerza; Aldeas Infantiles sabía muy bien dónde podía estar mi hija el día que desapareció; llego a esta hipótesis por el último audio de Iara, de dónde lo mandó».

«La carátula de la causa siempre fue averiguación de causales de muerte; el expediente está a cargo de Florencia Salas, de la Fiscalía 1; desde un primer momento me pusieron todas las trabas habidas y por haber, pero a partir de este segundo desarchivo soy optimista; tengo mucha esperanza de que la fiscal realmente va a tener empatía, humanidad y va a estar a la altura de la causa de mi hija; desde un primer momento, antes de desarchivar la causa, presentó un oficio a la morgue para que no se destruyan los restos óseos de mi hija; eso es importante ya que es materia de investigación; quiero creer que esta vez va a estar comprometida, va a estar del lado de la víctima».

Mariela Beatriz Quintanilla y su hija Iara Maia Nardelli.

«Si bien la causa es muy compleja, yo lo que veo es una deficiente investigación forense», afirmó Juan Pasquini, el abogado de la familia de la víctima, consultado por Infobae (Infobae.com). «Se hallaron restos de un cuerpo, cráneo con restos de cocaína que le podrían haber suministrado, mandíbula con piezas dentarias, algunos mechones de pelo, dos fragmentos de tibia y objetos personales en un descampado. Y no se tomaron recaudos en lo que respecta a la custodia. Por eso pedí el desarchivo y solicité doce medidas probatorias, la mayoría referidas a técnicas forenses de pruebas de genética, para saber la causal de deceso y si la muerte de Iara fue autoinfligida o si intervino un tercero.»

«También una pericia en las manchas hemáticas del buzo y el corpiño de Iara para obtener perfil genético, fundamental para confirmar que la sangre es efectivamente de la víctima y explorar la posibilidad de que pertenezca alguna de las muestras a un tercero. Hay una tarjeta SUBE que le pertenecía y no se rastreó su trazabilidad. Tampoco se aplicó el protocolo para la investigación obligatorio cuando ocurren muertes violentas de mujeres o femicidios. Para mí la muerte no fue autoinflingida, creo que hay una participación de terceros. Y que los restos hayan aparecido en un descampado, es típico de alguien o algunos que lo descartaron allí porque no hay cámaras. Confiamos en la resolución del caso, porque la fiscal Salas está haciendo un buen trabajo.»

«Al principio, como a uno lo ven vulnerable, roto, destrozado», revela Mariela en el testimonio de la presente crónica sobre los funcionarios judiciales; «ellos creen que nosotros somos ignorantes y estamos ajenos a la investigación; cuando, realmente, nosotros no seremos jueces fiscales o abogados, pero usamos el sentido común; eso marca la diferencia; espero que el trato que recibamos mi abogado y yo de ahora en adelante sea bueno, es lo que más deseo».

«Mi abogado es de Mar del Plata, se llama Juan Pasquini; veo en el una calidad humana indescriptible; los peritos que estuvieron trabajando en la causa son [Marcelo] Ebber y [Daniel] Delfín, licenciados en criminalística de Salta; con psiquiatras y psicólogos fui, pero no me sentí cómoda; pienso que eso no me ayuda para nada».

«La carátula siempre debió ser femicidio; la fiscal [Romina Díaz, funcionaria inicial, luego reemplazada por Salas] en un primer momento me dijo que al estar en perfectas condiciones el cráneo, según ella, mi hija no sufrió una muerte traumática o violenta; por eso se tiraba para la hipótesis de suicidio, cuando sabemos que eso es una locura».

Mariela Beatriz Quintanilla encadenada por su hija Iara Maia Nardelli, 16 de septiembre de 2024, Tribunales de Mar del Plata.

«Nunca se logró determinar la causa de muerte, más allá de descartar traumatismos externos», alegó Pasquini en su pedido de reapertura del expediente. «No se investigó si la ingesta de cocaína fue voluntaria o forzada. No se profundizó la investigación sobre el entorno de la adolescente ni sobre personas que podrían haber tenido contacto con ella antes de su desaparición. El archivo de la causa fue prematuro y vulnera el principio de debida diligencia forzada. La investigación realizada dista de encontrarse completa y subsisten diligencias esenciales pendientes, tanto en el plano pericial como en el investigativo, cuya omisión impide arribar a cualquier conclusión seria respecto de la etiología del deceso de Iara Nardelli.»

«La resolución no agotó las medidas mínimas e indispensables que exigen estos casos de muertes dudosas de mujeres. Las pericias practicadas presentan un grado significativo de insuficiencia técnica, ya sea por falta de profundidad, por ausencia de ampliaciones imprescindibles, o porque no se efectuaron bajo metodologías periciales actualizadas aplicables a restos óseos dispersos, dinámica de hallazgo, análisis toxicológicos cuantitativos, estudio de fluidos biológicos, utilización de luces forenses, criminalística reconstructiva y análisis genético de rastros secundarios. En otras palabras, la investigación forense está inconclusa e incompleta.»

«Eso se tendría que haber investigado antes y no lo hicieron, no sabemos por qué», respondió Mariela interrogada por TN (Tn.com.ar) respecto de una cadenita de Iara que podría presentar restos biológicos. «No tenía signos de violencia», se limitó a argumentar la fiscal Romina Díaz para referirse al cúmulo de restos de la víctima, sabiendo que estaban diseminados por todo el campo, que solo constituían partes de ella y que todavía no habían sido analizadas por los médicos forenses.

Mariela Beatriz Quintanilla reclamando junto a otros ciudadanos.

«Nunca se investigó a las autoridades de la institución que debía cuidar a Iara», denunció Mariela en charla con Nota al Pie (Notaalpie.com.ar); «como así tampoco a un mayor de edad que se vinculaba con ella; mi hija había tenido una relación amorosa, nos enteramos después; una persona de veintinueve años; este tipo, desde el primer momento, se le insinúa de una manera alevosa, insistente, acosadora; el día que mi hija desaparece, le mandó un mensaje a esta persona, pero jamás se lo investigó».

«El teléfono de Iara apareció cinco meses después; lo compra una persona que dice que no sabe quién se lo vendió, no se acuerda, se le rompe y lo termina vendiendo como repuesto; si se suicidó debería haber aparecido ahí con sus cosas y a esa persona que compró el teléfono y que lo usó, habría que haberlo investigado».

Mariela Beatriz Quintanilla pide justicia para su hija Iara Maia Nardelli, Tribunales de Mar del Plata.

Desde el principio, el Juzgado de Familia 2 sostuvo que Iara se había suicidado y que posteriormente su cuerpo fue atacado por una jauría de perros. La fiscal Romina Díaz barajó esa única hipótesis aún cuando los resultados de las pericias estaban pendientes. «Las roturas de la ropa no fueron causadas por un animal, sino por una acción humana», responderá la Policía Científica.

«Iara era una adolescente muy inocente sobre todas las cosas, muy compañera, siempre dispuesta a ayudar al otro», contó Mariela entrevistada por la Revista Cítrica (Revistacritrica.com). «Yo pienso que confió demasiado en ciertas personas y fueron ellas quienes la engañaron y la entregaron a manos de gente que está metida en el tema de la trata de personas».

«Es fuerte el concepto trata de personas», señala la mamá de Iara en el audio de la presente cobertura; «tuve que dejar de hablar en esos términos porque la mayoría de los medios de comunicación no me hacían la nota, pero todo encuadra perfectamente; mi hija desaparece; hay cocaína en su cabello y en su cerebro, cuando mi hija no tenía problemas de consumo; acá no hablamos de un cuerpo descuartizado, sino de un cráneo en estado cadavérico; esas personas realmente son siniestras, perversas; haberme devuelto solamente el cráneo, una tibia y la mandíbula…; me dejaron sin evidencia, es muy poco lo que se puede trabajar y las pericias que se pueden llevar a cabo con esos restos encontrados».

Aviso difundido en las redes sociales de internet.

«Estoy en comunicación constante con Mónica, mamá de Vanesa Nahir Garay, una mujer de 39 años que desapareció el 26 de octubre de 2023 y cuatro meses después tiran el cuerpo, es plantado, en estado cadavérico [en el partido de Cañuelas]; un caso similar al de mi hija; hoy día estamos trabajando codo a codo, tenemos los mismos peritos criminalistas».

«Me siento acompañada con este grupo de madres; la mayoría es de Mar del Plata y una de Balcarce; hay muchos casos que no se dan a conocer; pero gracias a que todos los meses estamos ahí, firmes, manifestándonos en Tribunales, los medios de comunicación se nos han acercado y podemos lograr visualización; juntas hemos logrado audiencias y condenas firmes; estoy muy contenta junto a este grupo».

«De [la prensa de] Mar del Plata, [destaco] El Marplatense y Bruno Perrone, de Canal 8; realmente, estuvieron desde el momento uno; les agradezco infinitamente; de Buenos Aires, las revistas Sudestada y Cítrica, la página Nota al Pie, de Atravesados por el Femicidio [red de familiares de víctimas], ellos me han acompañado muchísimo».

«Iara tiene tres hermanos mucho más grandes y una menor, mi hija de 15 años, que es la más chiquita; Iara fue criada por mi esposo, que viene a ser su padrastro; la familia materna es la que siempre estuvo presente en la vida de mi hija; mi mamá, mis hermanas, que incondicionalmente estuvieron siempre acompañado a Iara y después de su desaparición aún más; esa es toda nuestra familia».

«Del padre de Iara prefiero directamente no hablar, siempre fue una figura ausente; no la veía desde 2021; se acordó de Iara en 2023, todavía reclamándome cuando yo estaba haciendo todo lo posible por encontrarla con vida».

«Hasta el momento no hay sospechosos porque siempre se habló de la hipótesis de suicidio; creo que a raíz de este desarchivo, cuando se realicen nuevas pericias, va a cambiar cien por cien la carátula; pero sí, hay sospechosos con nombre y apellido».

Mariela Beatriz Quintanilla pide justicia para su hija Iara Maia Nardelli.

«Al público le pediría que sea más empático, que cuando vea ciertas irregularidades en estas instituciones lo de a conocer; porque cuando pasó lo de mi hija un montón de personas empezaron a denunciar anónimamente, siempre por redes sociales; es muy triste que no se haya prevenido una muerte de esta dimensión, es muy doloroso».

«A los funcionarios les pediría que investiguen este tipo de instituciones, cómo se manejan; porque hay muchos niños que tienen familia y las autoridades, el servicio local de Niñez, la Defensoría de Niños e Incapaces, los Juzgados de Familia, no hacen nada; hay niños que tienen familias aptas».

«A los otros familiares de víctimas les diría que no se rindan nunca; no importa que en cada manifestación sean cinco o seis personas; en muchas oportunidades, para contar a las personas que me acompañaban, me sobraban los dedos de una mano; es triste, desesperante, angustiante que la gente no te acompañe; pero todo dio su fruto, porque cuando a uno lo ven perseverante y firme en la lucha, la gente se anima y te empieza a acompañar; sobre todo cuando hay familiares de víctimas que no tienen el coraje, el valor o están cansados; pero cuando lo ven a uno firme, contra viento y marea, eso anima y ayuda un montón; porque hoy estamos con más de 20 madres; cada vez que nos juntamos somos muchísimas personas; esto nos anima y fortalece, las unas a las otras, y vamos aprendiendo».

«Voy a estar acompañando a Laura y Gustavo», agrega Mariela Quintanilla después de la entrevista, también por WhatsApp, respecto del 25 aniversario del crimen de Natalia Melmann, que será el 4 de febrero en Miramar, con la presencia de los padres de la víctima; «yo fui a la escuela con Naty y es muy importante estar ahí; cuando tenía trece años, en octavo, compartíamos el mismo horario de educación física; ella era muy buena haciendo voley y era muy buena compañera, te animaba mucho; es muy lindo recordar su risa; siempre estaba alegre, una persona muy feliz».