María Eugenia Marengo: «En Capilla del Monte hay asesinos libres»

1°/5/2025

Es periodista investigadora, integrante del movimiento feminista y experta en el crimen de Cecilia Basaldúa, la mochilera porteña muerta en 2020. Al cumplirse cinco años de impunidad, sintetizó el caso durante un homenaje que compartió entre otros con Susana y Daniel, los padres de la víctima, en la Plaza San Martín, la neurálgica de la ciudad cordobesa.

«Invitamos a dejar una ofrenda en memoria de Cecilia; a que se vayan acercando a este altar a ofrendar lo que sientan, lo que trajeron; una palabra, el silencio; a conjurar entre todas y todos este momento, esta memoria, este día de recuerdo; porque nunca más en Capilla del Monte el 25 de abril va a ser un día más; en medio de este caldero caliente el humo abre el cielo y una memoria se desprende, una vida que cambia de idioma y brota debajo de la piel», intenta descifrar; «Cecilia Gisela Basaldúa…», proclama; «¡presente!», le contestan; «ahora…», propone; «¡y siempre!», escucha; «ahora…», reitera; «¡y siempre!»

María Eugenia Marengo lee una hoja de papel (primeros tres minutos del audio de esta nota) de pie en el micrófono debajo del toldo improvisado en un lateral del Jardín de la Memoria, mientras la fragancia a sahumerio que proviene del altar alusivo impregna la atmósfera. Es el atardecer del 25 de abril. Sus palabras abren el tributo en ese espacio de la Plaza San Martín, la neurálgica de Capilla del Monte, para denunciar un lustro de impunidad. A su lado se encuentra Susana Reyes, mamá de la escritora, deportista y mochilera porteña; después de esta hablará el padre, Alberto Daniel Basaldúa.

María Eugenia Marengo lee acompañada por Susana, la mamá de Cecilia Basaldúa.

«Nos encontramos a cinco años del femicidio de Cecilia», recuerda en el inicio del exordio; «en nuestra localidad, Capilla del Monte, como decimos siempre, hay asesinos libres y el sistema judicial se empecina en dilatar los tiempos con burocracias y nombramientos de fiscales que no terminan de emprender una investigación seria y con compromiso; como cada año, abrazamos a su familia, que tiene un corazón tan enorme que se convirtió en la nuestra; desde Buenos Aires hasta Cruz del Eje, el pedido de justicia que recorren se hizo un camino recurrente de 868 kilómetros para llegar a la verdad».

El altar dedicado a Cecilia Basaldúa, con retratos de ella y sahumerios.

La disertante, que es periodista investigadora, se desempeña en dos proyectos informativos locales, CDM Noticias y Una Radio (FM 98.1). Es la cronista que más ha indagado en el crimen de Cecilia, sus pormenores e implicancias. Conoce a cada afectado y antagonista, cada funcionario, cada episodio de la historia, cada aspecto, indicio, vínculo, escenario, silencio, voz, intriga, imponderable. En forma paralela es miembro del Movimiento Plurinacional Disidente y Feminista de Capilla del Monte, el grupo civil que apoya con mayor convicción y presencia la lucha de la familia Basaldúa.

María Eugenia Marengo (izquierda) luego de su alocución escucha a los padres de Cecilia.

«Cada año insistimos en las mismas palabras; como un tajo abierto en el cemento, una cicatriz que cruza en medio de la incertidumbre ¿qué pasó con Cecilia? tal es el encubrimiento que las responsabilidades se hacen evidentes; hoy te nombramos, Cecilia Gisela Basaldúa; porque te hiciste huella y nos hiciste nido; salimos pájaras de vuelo libre para encontrarte; hicimos de la calle el lugar de la justicia, de nuestras voces el clamor de la verdad; estás en la palabra compañera, en las manos que son rebeldía, en el andar de los pueblos del mundo, en todos los fuegos del tiempo, que son nuestro fuego».

Un conjunto musical de cantos y bombos se presenta alrededor del altar de Cecilia.

«Por eso esta ronda abierta es una sede de la justicia que nos falta», continúa Eugenia su proemio en la Plaza San Martín, que fue antecedido por la tradicional marcha multitudionaria por las calles de la ciudad, al ritmo de los cantos y los bombos. Los dos centenares de ciudadanos que oyen ahora en silencio caminaron un kilómetro detrás del matrimonio Basaldúa, aferrado a una bandera blanca con el rostro de su hija. El momento más intenso del periplo fue la parada en la vereda de la Comisaría, donde hablaron los padres de la víctima, Daniela Pavón, abogada querellante, y algunas voces adicionales.

Daniel y Susana en el micrófono en la Plaza San Martín.

«Los invitamos a acercarse a pensar desde este hermoso altar tan colorido, lleno de ofrendas maravillosas, de aromas», propondrá la periodista un rato más tarde, retomando el micrófono después de las alocuciones de Susana y Daniel, que han llegado el día anterior de la Capital Federal; «agradecemos a las compañeras que también estuvieron ahí manteniendo ese fueguito desde temprano y, como les comentábamos, vamos a seguir compartiendo la palabra de quien quiera hablar y las voces de algunos artistas que hoy van a estar con nosotros como parte de esta memoria de Cecilia que mantenemos viva».

Lolita Chávez en una imagen de la prensa (Página 12).

«Ahora, para dar inicio a este ritual, esta ofrenda, vamos a compartir unas palabras de Lolita Chávez, referente indígena que nos trae también su voz a estos territorios», presenta por último María Eugenia Marengo una grabación de sonido que va a difundirse por los parlantes. Aura Lolita Chávez Ixcaquic es una guatemalteca maya quiché activista de los derechos de las mujeres, la identidad de los pueblos originarios y la lucha por preservar los recursos naturales. Es conocida en todo el mundo. Como se encuentra amenazada de muerte en su tierra, reside desde 2017 en carácter de refugiada en el País Vasco, España.

«Con nuestros corazones de fuerza, de aliento y de exigencia de justicia», arranca Lolita con ímpetu (su voz se extiende entre los minutos 32 y 37 del audio de esta nota), «levantamos nuestra energía, levantamos nuestra fuerza sagrada y levantamos nuestro poder popular feminista reconociendo la memoria, la historia, el vientre y la sangre de Cecilia Basaldúa; hace cinco años fue asesinada; hoy exigimos justicia porque ese femicidio no debe quedar en la impunidad; retejemos nuestra palabra sagrada; tejemos nuestra expresión de transparencia; tejemos nuestra colectividad en armonía y en el equilibrio…».