María Cristina Isoba: «Les pidió perdón llorando y ellos se lo dieron»

27/11/2024

Entregó el Premio Luchemos por la Vida de Plata al Grupo JEN, integrado por Cristina y Enrique Schott y Francisca Chávez, que conducía un automóvil bajo los efectos de alcohol y droga cuando provocó la muerte de Juan, el único hijo del matrimonio, y otros dos jóvenes. Después de cumplir la condena se disculpó y lo incorporaron a su campaña.

«Voy a tratar de ser breve, porque se nos ha ido el tiempo; pero creo que es espacio ganado; no sé cómo se sienten ustedes; en lo personal estoy impactada por la emoción que transmitió cada uno de los que vino a tomar en sus manos este premio que comparto; porque es un gran trabajo recibir el lauro; como le decía al periodista que acaba de aceptar el último [Nicolás Brunori], escuché tu programa, sabemos de qué se trata, son muy buenos; esto es lindo, nos alienta y eso es lo que queremos con el galardón también; alentarlos a seguir, a insistir, a perfeccionarse, a no abandonar esta lucha por la vida».

María Cristina Isoba habla en el atril (primeros siete minutos del audio de esta nota) sobre el escenario del Salón Manuel Belgrano del Consejo Profesional de Ciencias Económicas porteño. Es la noche del 26 de noviembre. En el rol de presidenta de la Asociación Civil Luchemos por la Vida, está a punto de cerrar un convite intenso y trascendente que encontrará escaso eco en los medios masivos de comunicación, demasiado distraídos en la primicia, los flashes y los juegos de poder. La velada ha sido larga, conversada y emotiva, con galardonados de diferentes rubros y sitios de la República Argentina.

«Vamos a cerrar con un premio de plata muy especial, que realmente hasta cuesta explicarlo», imprime algo de suspenso la licenciada en Psicología; «lo llamamos el premio por el perdón para la redención; tres personas lo van a recibir; quiénes son: un papá y una mamá que, como otros que hay aquí, un día perdieron a su hijo; sucedió porque estaban de vacaciones en El Bolsón tres adolescentes, Juan, Eugenio y Nehuén; volvían una noche contentos después de un día feliz, de ver un espectáculo circense; volvían caminando por el costado de la Ruta 40 rumbo a su campamento».

La alocución está registrada, además de en el audio inicial, en los últimos 18 minutos del siguiente video. Finalizadas las palabras de la anfitriona, ella entregará el Premio Luchemos por la Vida de Plata, corolario de los 20 galardones que anualmente, desde 1996, reconocen, según el ideario de los organizadores, «a quienes desde sus diferentes ámbitos de tarea o con sus vidas están contribuyendo en forma destacada al cuidado de la vida en el tránsito». El momento más emocionante será compartido por Silvia Beatriz González, mamá de Sacha Viguera y presidenta de la Fundación Estrellas Amarillas.

«Y he aquí que de pronto un vehículo que venía por detrás de ellos se cruza en la ruta y los atropella sobre sus espaldas a toda velocidad; como consecuencia fallecieron los tres; los papás de Juan pidieron justicia; buscaron ayuda, la recibieron de otros familiares de víctimas; porque lamentablemente eso es lo que pasa muchas veces, que los padres tienen que demandar públicamente justicia para que la institución se movilice y haga lo que tiene que hacer; ellos de esta manera consiguieron que se hiciera justicia, lograron que el responsable de la muerte de su hijo y de los amigos fuera preso».

«Francisco Chávez transcurrió dos años encerrado en la institución carcelaria, un año en domiciliaria y un año en libertad condicional; dos papás ejemplo de solidaridad buscaron que el dolor terrible que sienten tenga un sentido; decidieron trabajar para que a otros ciudadanos no les pasara lo que a ellos y a su hijo les había sucedido; el conductor del vehículo circulaba altamente alcoholizado y bajo la influencia de drogas; pero Fran tampoco se llevó gratis semejante irresponsabilidad; también destrozó su vida; en un momento, contado por el, compartido con nosotros, no quería salir de su casa».

El condenado se ha sometido a terapia para desintoxicarse física y psicológicamente. Ha optado por la identidad femenina y cambiado su nombre por Francisca. Según explica, es biológicamente varón y se autopercibe mujer. Pregona con fervor que debería prohibirse la publicidad de bebidas alcohólicas. Uno de sus compromisos con los progenitores de Juan es brindar charlas en escuelas y otras instituciones. Por ejemplo, el movimiento de las Estrellas Amarillas, integrado por el proyecto de Silvia González, que tiene sede en Santa Rosa, la capital pampeana, y socios de distintas provincias argentinas.

«Cuando ya podía hacerlo no tenía ganas, no sabía cuál era el sentido de su vida, había matado a tres jóvenes casi como el, porque el también era muy joven cuando esto sucedió; hasta que alguien se acercó y logró convencerlo de que se uniera a narcóticos anónimos; esto le permitió a Fran salir de ese estado; cuando empezó a trabajar, a normalizar su vida, le manifestó a su padrino que realmente necesitaba hablar con estos papás y pedirles perdón, porque se sentía extremadamente culpable; así se hizo, se gestó un encuentro entre los tres; el les pidió perdón llorando y ellos se lo dieron».

La estatuilla del Premio Luchemos por la Vida representa una mujer alada, creación de la artista plástica Alicia Toscano que evoca las clásicas victorias griegas. Simboliza el triunfo de la vida sobre la muerte, en particular aquella que llega sobre ruedas. Es decir, producto de las tragedias automotores. Esto involucra la meta que motiva la existencia y la tarea de la Asociación Civil Luchemos por la Vida, fundada en 1990 en la Ciudad de Buenos Aires por Alberto Silveira, abogado y fallecido esposo de Cristina Isoba. Ese ideal es que deje de haber argentinos fallecidos en hechos viales que son generalmente evitables.

El Grupo JEN trabajan con el lema cuidando la vida. Colabora con el Estado en todos los niveles: nacional, provincial y municipal. Integra el consejo de familiares de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Participa de forma constante en actividades del Gobierno Porteño. Cada año recuerda el drama que se llevó la vida de los tres jóvenes en la Jornada Sin Alcohol, una iniciativa de la ciudad de El Bolsón que tiene carácter de ordenanza, propone la diversión libre de excesos y cuenta con el apoyo de las autoridades y los comerciantes de esa y otras localidades de la llamada Comarca Andina.

«Hay que ponerse en el lugar de una madre y de un padre cuyo hijo esta persona mató, aunque haya sido sin intención; mató, aunque haya sido por su irresponsabilidad; pues ellos se lo dieron y entonces hoy el premio es para ellos, porque pudieron unirse a pesar de que los juntó una tragedia atroz y tratar de servir a los otros», concluye su introducción Cristina Isoba, que más tarde, tras escuchar a los tres galardonados, agregará: «creo que sobran las palabras, lo dijeron todo; el perdón sana, el odio enferma; pero trabajemos para que lo que ellos sufrieron no le pase a nadie más; a seguir luchando por la vida».