Gabriela Avendaño: «Vivir, después de todo, es un acto de rebeldía y amor»

31/12/2026

Su hermano Sergio Daniel tenía 22 años cuando se convirtió en una víctima fatal de la masacre de Cromañón, perpetrada el 30 de diciembre de 2004. El audio de esta cobertura contiene la voz de ella durante el 21 aniversario del horror, realizado en el santuario del barrio porteño de Once, erigido en el sitio de la iniquidad.

«Hoy estamos acá porque recordar es un deber y un acto de amor», proclama Gabriela Avendaño; «no podemos ni queremos olvidar; no podemos permitir que aquel día 30 de diciembre se transforme en un número, en una fecha vacía, en un olvido cómplice», reclama con firmeza; «vengo hoy recordando a mi hermano, que perdió la vida allí junto a tantos otros; lo recuerdo en su risa, en sus gestos, en cada abrazo que no dimos, en cada sueño que quedó trunco; lo recuerdo con orgullo y con amor, por la vida que tuvo, por lo que nos enseñó, por lo que nos sigue enseñando incluso en su ausencia».

Foto de la Asociación Civil Familias por la Vida.

Gabriela Avendaño y Nilda Gómez, de la Asociación Civil Familias por la Vida.

Sus palabras son nítidas y emotivas. Está parada en el medio del escenario junto a un micrófono de pie mientras lee una hoja de papel que sostiene con ambas manos. Es el aniversario 21 de la masacre de Cromañón, en la que perdió la vida su hermano Sergio Daniel, de 22 años. Una multitud nutrida que reúne víctimas, familiares, amigos y ciudadanos solidarios la escucha en silencio. Ella, igual que muchos de los presentes, acaba de marchar al ritmo de cantos y tambores desde la Plaza de Mayo hasta el santuario del barrio porteño de Once, erigido en el sitio de la iniquidad.

Lectura de los nombres de las 194 víctimas fatales de Cromañón, 21 aniversario; santuario de Once.

Aviso difundido en las redes sociales de internet.

«No vinimos solo a llorar, vinimos a afirmar que la vida es sagrada, que la justicia es un derecho y que la lucha por ella también es un acto de amor», desafía la integrante de la Asociación Civil Familias por la Vida, que preside Nilda Gómez, mamá de Mariano Benítez; «que la indignación no se vuelva rencor, sino compromiso; que la memoria es fuerza compartida y cuidado mutuo», suspira de repente; «perdón, estoy nerviosa», aclara; «cada historia que perdimos nos interpela, nos llama a organizarnos y a exigir», retoma la lectura, «a no dejar que la negligencia vuelva a decidir por nosotros».

Foto de la Asociación Civil Familias por la Vida.

Foto de la Asociación Civil Familias por la Vida.

«Ninguno de nosotros esta solo en esta lucha», continúa Gabriela Avendaño con convicción; «hoy sentimos orgullo también de quienes resistieron, de quienes cuidaron, de quienes no dejaron que la masacre se transforme en silencio; que esta memoria nos encuentre juntos y nos inspire a construir un país donde nadie quede afuera, donde nadie quede silenciado, donde nadie quede solo; porque juntos duele menos; recordar no es solo dolor inmóvil, es acción, es compromiso, es cuidado y futuro; porque amar nos hace fuertes, porque vivir, después de todo, es un acto de rebeldía y de amor; gracias».

Foto de la Asociación Civil Familias por la Vida.

Foto de la Asociación Civil Familias por la Vida.