Carolina Jaramillo: «Hay que repensarse y ser creativos para salvar vidas»
1°/2/2024
por Lucio Casarini
Su nombre completo es Carolina Jaramillo Calderón y aparece a la derecha de la foto. Es psicóloga por la Universidad Católica de Pereira, situada en la ciudad homónima, capital de Risaralda, departamento andino y cafetero de Colombia. Tiene experiencia en situaciones traumáticas como el conflicto histórico de su país. La Fundación Estrellas Amarillas, con sede en Santa Rosa, La Pampa, la convocó para un desafío más letal que las armas de fuego, las tragedias viales. Su hábitat cotidiano es el Hospital Lucio Molas, donde asiste a las víctimas. Esta nota reproduce la charla que mantuvo con una tocaya pampeana, Carolina Moldes, periodista de Radio Power (FM 103.7).
«En la Fundación tenemos varios ejes desde los que nos involucramos con la seguridad vial y los siniestros viales», cuenta Carolina Jaramillo Calderón con su cálido acento colombiano; «trabajamos bastante con la intervención propiamente dicha, ya cuando el hecho ocurre, atendiendo la situación; pero también se apunta a las charlas en escuelas primarias, en colegios secundarios; la idea es cooperar con otras instituciones; asimismo con el Ministerio de Seguridad, temas de difusión y de articulación en cuanto a la prevención; las leyes también, la regulación de no tomar y manejar; todas esas cuestiones».
«Lamentablemente, se tiene que intervenir [en el instante]», sigue su relato, desarrollado en diálogo con una tocaya pampeana, Carolina Moldes, periodista de Radio Power (FM 103.7); «mientras la prevención sigue creciendo, se nota un cambio cultural en cuestiones que ayudan a garantizar mayor seguridad vial; pero hay que intervenir [en el momento], ese es el ámbito en el que más participa la atención psicológica de la Fundación; actualmente trabajamos, estamos ubicados en el Hospital Molas, donde tenemos nuestra sede; desde ahí articulamos con la guardia, el servicio de terapia intensiva, el servicio de desarrollo social con el fin de lograr una atención integral, para tomar conocimiento y actuar lo más pronto posible».
«Intentamos, ni bien los afectados llegan al hospital, ni bien pasan, tener contacto con ellos», continúa la explicación de la psicóloga por la Universidad Católica de Pereira, situada en la ciudad homónima, capital del departamento de Risaralda, una zona andina y cafetera de la República de Colombia; «para nosotros es revalioso contar con esa coordinación y de esa manera involucrarnos en el mismo momento de la situación de la emergencia, hacer acompañamiento, crear un espacio de primera escucha y dar luego continuidad a la asistencia a las personas y las familias que son víctima de los siniestros».
«Nosotros [de entrada] hablamos directamente con las familias o con el entorno cercano, son momentos renecesarios; que ellos sepan que hay alguien que está ahí, que puede escuchar, que puede orientar; es muy frecuente una desorganización general, no saber nada, no entender nada; entonces, es prioritario ordenar un poco lo que está pasando; es una circunstancia de mucho caos para las personas; por ejemplo, a nosotros nos pasa con enorme frecuencia, especialmente en esta época, que es de vacaciones, recibir a personas que tienen siniestros en la ruta y no son de la provincia, no conocen a nadie acá».
«Más allá del impacto y la situación en sí que vivieron, tienen que ocuparse eso: dónde estamos; quizás un familiar fue a un hospital y otro a un sitio diferente; cómo estoy, qué me pasó, a quién acudo, adónde llamo; son situaciones que complejizan la situación; nuestra idea es poder llegar ahí, ayudar a resolver esos inconvenientes y brindar acompañamiento, un momento de escucha, para detenerse en qué pasó y qué hacer con eso; con frecuencia son internaciones prolongadas, que requieren gestionar esa estadía, ubicar un lugar en el que estar, acomodarse mientras tanto; a veces vienen familiares».
Jaramillo publicó en 2014 una investigación titulada: Representaciones sociales de un grupo de concejales del Municipio de Pereira sobre el conflicto político en Colombia. Es su monografía de grado de la universidad; la realizó con sus colegas Jhon Libar Brand Tapias y Cristian Castaño Pineda. El marco de la pesquisa continúa evolucionando. El gobierno local cuenta desde 2023 con una Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (en razón del conflicto armado). Cada UBPDP es una entidad del Estado nacional de carácter humanitario y extrajudicial dentro del Sistema Integral para la Paz.
«Hablamos de la salud mental en función de ese momento de escucha, de atención individual para una situación impactante, traumática, que es abierta, porque engloba lo social, cómo te organizas, qué pasa; más allá del siniestro y los días de hospitalización, la atención puramente hospitalaria, está el tema del proyecto [de vida], cómo sigue el sujeto en relación a eso que pasó; muchas veces hay secuelas, hay pérdida de familiares; hay que ver cómo se rearma, cómo se organiza, sobre todo en las situaciones en que la víctima queda con una discapacidad; acompañar el armado de ese otro proyecto, esa otra cotidianeidad».
«Eso otro que viene es algo que nosotros enfocamos mucho; intentamos brindar el espacio de escucha individual, pero en simultáneo acompañar la cotidianeidad de eso que viene después del siniestro, que suele ser prolongado; están los temas judiciales; también hay que acompañar al afectado mientras transita esos asuntos, sostenerlo; ahí aparece toda la familia, a veces algunos parientes quieren realizar algo y otros no; termina siendo mucho; más allá de la persona que sufre el hecho, hay un grupo humano que igualmente necesita ese espacio de contención para reacomodarse, encontrarse alrededor de eso…».
La conversación entre las dos Carolinas es un poco más extensa. El lector puede acceder al contenido completo haciendo click en el audio. Desde las plantaciones de café en los andes colombianos hasta Santa Rosa hay más de 6000 kilómetros. La entrevistada conoce el contexto de una guerra interna que se traduce en cientos de miles de muertos y desplazados a lo largo de seis décadas, además de una diáspora que suma varios millones. La Fundación Estrellas Amarillas lucha con un flagelo que cada hora provoca un extinto y diez heridos en la Argentina, y 150 bajas y 6000 lesionados en todo el mundo.