«Es erróneo decir que el cuerpo de Cecilia fue encontrado en un basural»

11/5/2026

Susana Reyes, mamá de Cecilia Basaldúa, exige junto a su marido Daniel que se esclarezca el crimen de la mochilera porteña, ocurrido hace seis años en Capilla del Monte, provincia de Córdoba. Luego de una reconstrucción liderada por la fiscal Sabrina Ardiles, aguardan la identificación del cuerpo, al parecer arrojado a una fosa común.

«Debe haber algún pez gordo atrás que quieren cubrir, por eso el caso no se resuelve», explora el fondo de la cuestión; «algo están ocultando», especula; «yo creo que investigamos más nosotros como padres que ellos mismos», acusa a los funcionarios que han sido responsables de la pesquisa; «lo que pasa es que hubo participación policial», destaca; «el que la hospedó [Mario Mainardi], que era muy sospechoso, y Viviana Juárez, apodada la Vivi Rasta, que la captó en la plaza y la conectó con este hombre, todo el pueblo sabe que vendían droga; los dos viajaban de Rosario a Capilla del Monte muy seguido».

Susana Reyes, mamá de Cecilia Gisela Basaldúa, se expresa así en el audio de esta cobertura, que registra su diálogo con los periodistas Julián Colombo y Marcelo Ortiz, conductores del programa De una, por LV16, emisora de Río Cuarto, Córdoba. La mujer habla desde su hogar del barrio porteño de Núñez, adonde regresó con su marido Daniel, papá de la víctima, luego de visitar la provincia para recordar los seis años del horror. El periplo incluyó la ciudad capital, donde se encontraría el cuerpo en una tumba colectiva y anónima; Capilla del Monte, sitio de la barbarie; y Cruz del Eje, sede de los Tribunales.

Un relevamiento liderado hace dos días por Sabrina Luciana Ardiles, fiscal de Instrucción Multifuero, a cargo del expediente, abre la entrevista. «Fue algo para corrobar que a Cecilia no la habían matado ahí [el sitio del hallazgo], según decía la gente», contesta la madre; «nosotros nos dimos cuenta de que el cuerpo fue plantado, porque es un lugar al que ella no podría haber llegado sola, por sus propios medios, un sitio inaccesible», explica; «el que arrendaba el campo [Walter Luna] dijo que una semana antes ellos habían pasado por ahí, porque tienen animales y siempre van a buscarlos, y no había nada».

Cecilia Basaldúa viajó a dedo desde México hasta Argentina entre 2015 y 2019.

Los padres de Cecilia Basaldúa y algunas allegadas dialogan con el empleado municipal que los guió hasta la fosa común, 25 de abril, Cementerio San Vicente, ciudad de Córdoba.

«Si hubiese estado ahí el cuerpo de ella, lo habrían comido las alimañas, los pájaros; cualquier despojo que hay en seguida lo atacan y el cuerpo de ella estaba íntegro», continúa Susana, ilusionada con el resultado de la iniciativa del 9 de mayo. El itinerario de Ardiles en Capilla del Monte buscó reconstruir los últimos movimientos de Cecilia y contrastarlos con las 30 declaraciones testimoniales tomadas por la funcionaria. Estuvieron además durante la recorrida Silvia Patricia Rivera, fiscal de Instrucción, y Gerardo Battistón, abogado de la familia Basaldúa por la subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación.

La expedición supuso en algunos tramos como una especie de ejercicio de turismo aventura. El equipo técnico convocó a expertos de la Policía Judicial de Córdoba (áreas de Fotografía Legal, Planimetría Legal y Producción Audiovisual), la Policía Científica de Cruz del Eje, la Patrulla Rural (el cadáver fue descubierto en una zona agropecuaria) y la Polícia de la Provincia (los Bomberos y el Departamento Unidades de Alto Riesgo, una división especializada en emergencias críticas, rescates en terrenos de difícil acceso, desastres naturales, búsqueda de personas y manejo de materiales peligrosos).

Sabrina Luciana Ardiles, fiscal del caso Cecilia Gisela Basaldúa.

Los padres de Cecilia Basaldúa junto a sus allegados el 25 de abril en la entrada del Cementerio San Vicente, ciudad de Córdoba.

La foto principal de esta nota muestra a Susana y Daniel el 25 de abril, sexto aniversario del descubrimiento sin vida de su hija, en la escalinata de la antigua estación ferroviaria de Capilla del Monte, actual Secretaría de Turismo. Ese hito fue el corolario de una marcha y batucada multitudinaria de protesta que empezó en el Jardín de la Memoria de la Plaza San Martín, la central del pueblo, y experimentó su momento de mayor efervecencia frente a la Comisaría, donde los padres denunciaron en voz alta, por enésima vez, la complicidad policial en este y otros crímenes aberrantes cometidos en la localidad.

Los esposos partieron el 24 de abril de la Capital Federal en su camioneta particular. Al cabo de 700 kilómetros de travesía, arribaron a la ciudad de Córdoba, donde la mañana siguiente protagonizaron un homenaje grupal en la parcela donde se encontraría la fosa común con el cuerpo de su hija, en el Cementerio San Vicente. Allí mismo, visitaron el Memorial de los Desaparecidos, que guarda restos de víctimas de la última dictadura. Horas después, viajaron 100 kilómetros hasta Capilla del Monte. El 27 de abril, 40 kilómetros más lejos, fueron recibidos por Ardiles en los Tribunales de Cruz del Eje.

Los padres de Cecilia Basaldúa y sus allegadas el 25 de abril en el Memorial de los Desaparecidos, Cementerio San Vicente, ciudad de Córdoba.

Los padres de Cecilia Basaldúa durante la conferencia de prensa en la entrada del Cementerio San Vicente; están Claudia Martínez, secretaria de la Mujer de Córdoba, y Daniela Pavón, abogada del matrimonio.

«Quería aclarar algo que veo con frecuencia en las notas periodísticas que escriben sobre el caso», comenta Susana en diálogo con el autor de esta crónica; «repiten que a Cecilia la hallaron en un basural y eso es erróneo», aclara; «el cuerpo apareció a la vera del río, más o menos a 300 metros del basural». La madre se refiere al Río Calabalumba, uno de los cursos fluviales que riegan la geografía aledaña al mítico Cerro Uritorco, y un vertedero de desperdicios municipal. Cerca de un codo de ese caudal, en un área agreste, fue encontrado lo que quedaba de la mochilera el 25 de abril de 2020.

Aviso difundido por el Gobierno de Córdoba.

Los papás de Cecilia Basaldúa junto a sus abogados Daniela Pavón y Gerardo Battistón, Tribunales de Cruz del Eje, 27 de abril.

Cecilia Gisela Basaldúa sumaba 36 años cuando llegó a Capilla del Monte el 21 de marzo de 2020 con la intención de instalar su carpa, inspirarse y terminar de escribir un libro sobre su odisea de cuatro años y medio viajando a dedo por el continente. Había partido de México después de representar a la Argentina con la camiseta 10 de la selección femenina de hockey sobre hielo en el Panamericano 2015, realizado en el país azteca. Además de jugadora de ese deporte, era artesana, malabarista y luchadora experta: tenía el cinturón negro de taekwondo, había aprendido kungfú y dominaba distintas armas.

Los Basaldúa vislumbran una trama judicial, policial y narco. Señalan a Mario Gabriel Mainardi, supuesto expolicía y vendedor de droga (lo consideran principal sospechoso); Viviana Juárez, colega del segundo rubro; Ramón Ubaldino López, cabo; Ariel Daniel Zárate, uniformado hoy cesante (condenado por violencia de género); y otros. La mochilera, sin chance de ir al camping, clausurado por la pandemia, quedó a la deriva, al igual que muchos otros turistas. Al cabo de dos semanas y pico de cuarentena, el 5 de abril de 2020, desaparecerá. Su cadáver será descubierto 20 días después con signos de violencia.

Los padres de Cecilia Basaldúa y sus allegadas el 25 de abril junto a la fosa común; Graciela Olmos, vecina de Capilla del Monte, aparece junto a Daniela Pavón, abogada de la familia.

Los padres de Cecilia Basaldúa y sus allegadas el 25 de abril junto a la fosa común, Cementerio San Vicente, ciudad de Córdoba.

«Eso fue terrible», contesta la madre a LV16 acerca de la manipulacion de los restos de Cecilia a espaldas de la familia; «ahora está en proceso», responde sobre la denuncia respectiva; «se va a pedir todo, los escritos; si hay algo oficial de cómo se retiró el cuerpo», se remonta a 2021, cuando el cadáver fue trasladado de incógnito de la morgue judicial al Cementerio San Vicente; algo que Susana y Daniel ignoraban hasta que en 2025 plantearon la posibilidad de una nueva autopsia; «la verdad que eso causó mucha indignación de parte nuestra, de los abogados y de la misma fiscal [Ardiles], que dice que nunca vio algo así».

Esta se encuentra en el cargo desde 2025. La precedieron Néstor Oscar Lingua (2024-2025), Raymundo Barrera (2023), Sergio Cuello (actuó en el juicio de 2022, considerado un escándalo) y Paula Kelm (2020-2021). La última se ha desempeñado de manera controvertida en distintos expedientes que vinculan a policías con hechos escabrosos. Según los Basaldúa, desvió la investigación hacia Lucas Bustos, perejil del caso, único sentado en el banquillo durante el proceso de 2022. Sin pruebas que lo incriminaran, el muchacho, un peón de albañil de 23 años en el momento del hecho, quedó absuelto.

Sabrina Luciana Ardiles, fiscal del caso Cecilia Gisela Basaldúa.

Cecilia Gisela Basaldúa fue encontrada sin vida con signos de violencia el 25 de abril de 2020.

«Ellos fueron al sector donde dicen que apareció el cuerpo de Cecilia», cuenta Susana sobre la reconstrucción del 9 de mayo; «anduvieron mirando los lugares donde vivían los que atestiguaron, que dijeron haberla visto; hicieron todo ese recorrido para saber qué había pasado; si es verdad que la habían visto ese domingo; nosotros descreemos de eso, porque para nosotros Cecilia desapareció la madrugada del domingo 5 de abril; pasó algo ahí esa madrugada; ella no anduvo sola; no salió de esa casa [el domicilio de Mario Mainardi] viva, suponemos nosotros, según un audio que se difundió en Córdoba».

Ese audio es una voz femenina que se presenta con el nombre de María. Fue difundido de manera anónima en las redes sociales de internet en 2020. A lo largo de de 16 minutos, la supuesta testigo cuenta que la noche del 4 de abril fue a una fiesta en la vivienda de Mainardi, donde se había alojado Cecilia con su carpa en el patio, y presenció la iniquidad. Entre otros, menciona a Paula Kelm y le asigna el rol de encubridora. Aunque el Poder Judicial se ha negado a considerarlo una prueba válida, el relato es tan verosímil que goza de amplia aceptación entre los conocedores del caso y la opinión pública.

Los padres de Cecilia Basaldúa frente a la Comisaría de Capilla del Monte, 25 de abril.

Los padres de Cecilia Basaldúa marchando por Capilla del Monte, 25 de abril.

«Todo lo que la gente comentaba, fue sucediendo», recuerda la madre las observaciones de los capillenses en su plática con la emisora de Río Cuarto; «cuando aparece el cuerpo, nos dicen bueno, ahora van a encontrar un perejil y lo van a poner; dicho y hecho; a los tres días presentaron a Bustos, un chico de 23 años y estatura mediana; para nosotros era medio ridículo, porque la fiscal [Kelm] telefónicamente nos había dicho que la habían atacado entre dos o tres; ella era cinturón negro; era medio imposible que un chico de 23 años la hubiera asesinado», argumenta; «las dudas nuestras fueron desde un principio».

«Nosotros, la familia, pensamos que algo le quisieron proponer a Cecilia; algo de trata o de vender droga y ella se negó, porque era una chica honesta; ella era muy solidaria, no era una persona a la que le gustaba el dinero, el poder, nada de eso; era sencilla; tenía mucha cultura, había estudiado; le gustaba viajar, había estado en lugares, estuvo en México, viajó cuatro años y medio por los pueblos originarios; andaba, le gustaba la naturaleza, no comía carne, no tomaba alcohol; era una chica sana y tenía su carácter; se negaba a las cosas que no quería; se negaba y por eso le habrán hecho lo que quisieron ellos».

«Tengo mucha esperanza», se empeña Susana Reyes; «siempre tengo esperanza», reitera en su charla con LV16; «la nueva fiscal, al menos, vemos que se está moviendo; ya se tomaron 30 testimoniales más y con esta inspección que hicieron del lugar pueden convencerse de que el cuerpo fue plantado», destaca; «así estamos; igual, nosotros tenemos que viajar siempre; vamos, estamos encima de ellos; porque, si no, esto no se mueve ¿No? Como en todos los casos; sabemos que los asesinos de Cecilia están sueltos, que están ahí, en Capilla del Monte, en Córdoba, en Rosario y peligran muchas vidas».