Nahuel Melmann: «Lo que sufrió Naty le pudo haber pasado a cualquiera»

8/2/2025

Suma casi dos décadas y media reclamando justicia junto al resto de la familia. Su hermana menor tenía 15 años cuando fue secuestrada, torturada, violada y muerta por policías bonaerenses el 4 de febrero de 2001 en Miramar. Está pendiente identificar y condenar al quinto hombre que dejó evidencia genética en el cuerpo. Los otros cuatro recibieron la pena máxima.

«Simplemente quiero agradecerles a todos y todas por estar acá», toma la palabra Nahuel Melmann (minutos 26 a 30 del audio de esta nota) de pie en el micrófono del anfiteatro Lolita Torres de la Plaza de las Artes; acaban de hablar Gustavo, su papá, que hizo la apertura; los esposos Marta y Guillermo Pérez; Manuel Iglesias; Daira Sayavedra; y Alejandro Olmos; todos familiares de víctimas; «son muchos años, mucho tiempo; es lo que nos tocó; luchar e intentar hacer justicia para la memoria de Natalia; sobre todo por esta sociedad, la de Miramar, la de este país, que tiene muy en claro lo que ocurrió con ella».

Es la noche del 4 de febrero. Sopla una brisa fresca en la llamada Ciudad de los Niños. Hace 24 años que Natalia Mariel Melmann fue secuestrada, torturada, violada y muerta. Los policías Oscar Alberto Echenique, Ricardo Alfredo Suárez, Ricardo Anselmini y Ricardo Eugenio Panadero, dueños de cuatro de los cinco restos genéticos hallados en el cuerpo, cumplen la pena máxima. Los primeros fueron castigados en 2002 y el último, tras algunos rodeos vergonzosos del Poder Judicial, en 2023. Gustavo Fernández, alias el Gallo, un civil con antecedentes, fue condenado también en 2002 como entregador.

«Es un acto inconcebible que las fuerzas de seguridad, en este caso la Policía Bonaerense, tengan agentes que sean capaces de semejante atrocidad con tanta alevosía contra una criatura de 15 años», se indigna compungido el mayor de los cuatro hijos del matrimonio de Laura Calampuca y Gustavo Melmann; la fallecida, que cumpliría los 16 al mes siguiente, el 13 de marzo, era la tercera. Las luces del escenario del homenaje, constituido por tres escalones de cemento que rodean un playón circular, iluminan al orador, vestido con un conjunto azul de bermudas y campera de algodón.

«Quiero agradecerles a todos los presentes», observa Nahuel a los dos centenares de ciudadanos de todas las edades que lo escuchan sentados en el anillo gigante de hormigón; «a Marta y Guillermo, que nos acompañan desde el amor como un montón de familiares; queremos agradecer a la sociedad, que nunca miró para otro lado, que desde que empezamos a buscarla con vida nos acompañó; lamentablemente, el 8 de febrero [de 2001] sufrimos un golpe que nos devastó y que nos duele hasta hoy; pero sabemos que nuestra lucha tiene un significado, sabemos que la lucha de mis viejos es un ejemplo».

Echenique fue beneficiado con salidas transitorias el pasado 27 de diciembre por los Tribunales de Mar del Plata. Cada primer domingo de mes, empezando el 5 de enero. Ese día, según lo establecido, el convicto visitó de 8 a 20 la casa de su hermana Patricia en el barrio San Eduardo, localidad de Chapadmalal. En simultáneo, los padres de Natalia, vecinos y militantes recorrieron la zona repartiendo panfletos. «Atención vecinos/as: hay un policía femicida suelto», decían las papeletas; «si lo ven caminando por el barrio sáquenle fotos y comuníquense al Juzgado de Ejecución: 223 4956666, interno 57312 / 57462».

El siguiente domingo 2 de febrero, el matrimonio Melmann, acompañado por Alejandro Olmos, papá de Nahuel, otra víctima de la violencia policial, allegados y defensores de derechos humanos realizaron un mural en el refugio de una parada de colectivos aledaña al domicilio en cuestión. Es una garita con techo de chapa a dos aguas y paredes de mampostería ubicada sobre la Ruta Provincial 11, a la vera de uno de los hoteles del famoso complejo turístico de Chapadmalal. La composición plástica consiste en un collage de volantes y afiches creados por la parentela de Natalia desde la época del horror.

«Desgraciadamente, los actos de violencia continúan; en enero tuvimos 29 víctimas de femicidio [según calcula el Observatorio de Femicidios Adriana Marisel Zambrano de La Casa del Encuentro, entidad civil con sede en la Capital Federal]; solamente alguien que no está en sus cabales puede proponer lo que propone este Gobierno», continúa en alusión a la Casa Rosada, que entre numerosas medidas controversiales referidas a los más vulnerables, cerró el Ministerio de la Mujer; «la violencia se espiraliza, es algo que no va a cesar, que va a ir in crescendo y tenemos que estar juntos para poder cuidarnos».

Queda pendiente identificar y castigar al dueño de la quinta huella genética registrada en el cuerpo de Natalia. La búsqueda se encuentra en manos de Ana María Caro, fiscal de los tribunales del partido de General Alvarado, cuya cabecera es Miramar. Echenique ya gozó de salidas transitorias entre 2017 y 2019, cuando rompió las condiciones del permiso. Lo mismo le sucedió a Anselmini, que recibió esa autorización en septiembre de 2024 y al mes siguientes fue descubierto fuera del área que tenía habilitada. El hombre fue filmado paseando por la plaza del barrio marplatense Jorge Newbery.

«Como dijo Marta, nuestro acto de defensa es la denuncia, es estar en contacto, acompañarnos y ser conscientes de que desgraciadamente nos esperan momentos muy, muy tristes», menciona a la madre de Lucía Pérez, víctima de un femicidio ocurrido en Mar del Plata; «desde ya les agradezco a todos; yo creo que participar y acompañarnos es un acto de humanidad, pero también de defensa propia, porque lo que le toco a Naty esa noche le podría haber tocado a cualquier criatura que deambulara por ese lugar; yo soy padre, tengo por suerte cinco estrellitas, que hoy no están presencialmente».

La jornada comenzó a las 21 con la tradicional marcha desde el centro de Miramar, en la intersección de las calles 21 y 28, hasta la playa, donde los concurrentes arrojaron flores al mar en honor de la víctima. «Busquen al quinto policía femicida», leyeron los vecinos y turistas en banderas y carteles. «Justicia por Natalia», reclamaba una pancarta con numerosas fotos de la niña en diferentes edades; «por amor seguiremos luchando», auguraba. «24 años de impunidad», titulaba uno de los volantes entregados durante la caminata; «la bronca y el dolor por el crimen de Natalia Melmann siguen más presentes que nunca…».

«Los zapatos de las personas que viven una tragedia así con un hijo son algo imposible de dimensionar, lo que se siente», concluye Nahuel; a su mano derecha está sentado el papá, cuya barba y abundante cabello blanquecinos brillan por efecto de la luz eléctrica; más tarde dará testimonio la mamá; «a mí como hijo de Gustavo y de Laura me toca verlos vivenciar en lo íntimo lo que viene sucediendo desde que pasó lo de Naty; por eso creo que tenemos que luchar para que esto no siga ocurriendo; agradezco el compromiso de todos; dejo abierto el micrófono para quien quiera tomar la palabra; muchas gracias».