Matilde Mangone: «No hay un solo detenido por la masacre de Cromañón»

7/1/2025

Gerardo Humberto Rossi, el padre de sus tres hijos, tenía 36 años al perder la vida como consecuencia del incendio del 30 de diciembre de 2004 en el boliche del barrio porteño de Once. La voz del testimonio evoca las dos décadas de lucha durante una jornada en el Hito de la Memoria, monumento erigido en la Plaza Bynnon, localidad bonaerense de Adrogué.

«20 años después volvemos a juntarnos porque creemos que la memoria debe ejercitarse; contando con este monumento, tenemos que recordar todos los años a los chicos y las chicas de Cromañón; el recorrido por los instantes que se erigen como jalones en el largo camino de lucha da muestra de que los avances que conquistamos en la brega por memoria, verdad y justicia llegaron gracias a la unidad y la insistencia para mantener vivo el recuerdo en todos los ámbitos; en cada espacio de trabajo y de estudio; en los barrios; en ese rincón que habitamos; para que no haya nunca más otro Cromañón».

María Matilde Mangone se presenta como «pareja de Gerardo Rossi, víctima de Cromañón». El amor entre ambos gestó tres hijos, Ayax, Anahí y Fabrizio. El hombre, además progenitor de Natalia, fruto de una relación previa, trabajaba en la seguridad de la banda Callejeros y fue al recital del 30 de diciembre de 2004 con una emoción especial. Era su cumpleaños 36 y Naty, de 18, lo acompañó al boliche República de Cromañón para festejar juntos. A Gerardo ni siquiera se le pasó por la mente que el espectáculo se volverá una ratonera infernal con cientos de muertos, incluido el mismo, y miles de heridos.

«Quiero decir algo sobre la actualidad del movimiento; lo que está sucediendo; lo que sucedió en estas dos décadas; por ahí para nosotros es como que hace todo ese tiempo que estamos girando en lo mismo; está bueno efectuar un parate y mirar para atrás; a 20 años de Cromañón, la necesidad de un balance del camino que hemos recorrido constituye un ejercicio necesario para continuar con esta lucha por la memoria, la verdad y la justicia; la masacre constituyó un golpe doloroso en la historia argentina; la lucha por justicia está centrada fundamentalmente en algunos capítulos que vale la pena recordar».

Mientras habla en el micrófono que sostiene con la mano derecha, Matilde percibe en la espalda la mano de su hijo Fabrizio, ubicado a su izquierda. A continuación se encuentra Anahí. La madre luce remera colorada, el muchacho chomba gris y gorra negra, la chica una riñonera de cuerina oscura cruzada sobre su remera blanca. La arboleda frondosa tapa el sol de la tarde del 22 de diciembre en la Plaza Bynnon, localidad de Adrogué, partido bonaerense de Almirante Brown. El bautismo del remanso verde corresponde a un prócer, Santiago Jorge Bynnon, lugarteniente del fundador de la Armada Argentina.

«De izquierda a derecha: Tomás, hijo de Carolina Taborda», describirá la voz del testimonio la imagen de portada de esta crónica; «Carolina Taborda (sobreviviente y hermana de Marcelo Taborda); yo, Fabrizio, Anahí; y Bárbara Miñán, secretaria de Derechos Humanos de la Municipalidad». Delante de ellos, fuera de la toma fotográfica, se eleva el Hito de la Memoria, un arco de ladrillos vistos de cuatro metros de alto en honor de los lugareños fallecidos en el incendio: Gloria Marina Cabrera, Silvia Gabriela Cabrera (hermanas), María Sol Urcullú, Marcelo Alejandro Taborda y Gerardo Humberto Rossi.

Este, como integrante de la escolta de los Callejeros, conocía al dedillo las entradas y salidas de la discoteca. La noche del 30 de diciembre de 2004 volvió a internarse al menos siete veces en esa cámara de exterminio para rescatar a los heridos. Se jugó la vida. El último fue un chiquito. Después de salvar a la criatura, Gerardo se desplomó. Sus pulmones dijeron basta. Fue internado igual que Natalia en el Hospital Penna, donde detectaron que era portador del virus del Sida. Rossi lo ignoraba, pues carecía de síntomas. Un cuadro gravísimo. Resistió hasta el 15 de junio de 2005, cuando su corazón dejó de latir.

«En primer lugar, la destitución del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, el 7 de marzo de 2006», continúa la síntesis de Matilde en el micrófono sobre la odisea de los afectados; «como principal responsable político de la masacre de Cromañón; un logro de la lucha unificada de los familiares y los sobrevivientes; a pesar de no haber logrado la inhabilitación de Ibarra para ejercer cargos públicos, se convirtió en un cadáver político, como bien se lo gritó en la cara la querida Mariana Márquez, mamá de Liz de Olivera, en la Legislatura porteña a días de haber enterrado a la hija».

«Otro mojón aparece poco después, cuando atravesamos el juicio penal realizado en 2008; con un resultado que deja a las claras la connivencia entre el poder político y el judicial; con penas ridículas para los funcionarios que deberían haber controlado y que a cambio de coimas habilitaron el lugar sabiendo que en esas condiciones era una trampa mortal; en ese juicio Aníbal Ibarra ni siquiera fue llamado como testigo; más aún, nunca fue imputado; al día de hoy no hay un solo detenido por la masacre de Cromañón».

La Plaza Bynnon es una isleta redonda de césped y árboles que funciona como confluencia de tres calles que allende el obstáculo prolongan su recorrido. Por esa causa está rodeada de doce esquinas que generan un efecto urbano pintoresco. El evento cuenta con un equipo de sonido potente y está adornado con pancartas alusivas. «Los pibes y las pibas de Cromañón presentes», afirma un trapo gigante con las caras de los 194 extintos; «ahora y siempre», desafía. «Organización 30 de Diciembre», presenta otra bandera enorme ilustrada con una mano que sostiene un par de zapatillas; «ni un Cromañón más».

«Desde 2019 hasta la fecha otro jalón señala nuestro recorrido; la lucha por recuperar el predio llevó al movimiento Cromañón a presentar el proyecto de expropiar el local para que sea un espacio de memoria; la medida fue hecha oficial mediante el decreto 652/2023 [del Poder Ejecutivo Nacional]; establece que el lugar se convertirá en una, textual, muestra permanente que albergará actividades culturales e informativas; la ley de expropiación 72.7695 del inmueble ubicado sobre la calle Bartolomé Mitre, a una cuadra de Plaza Once, había sido aprobada por los Senadores el 27 de octubre de 2022».

«Menos de dos semanas después, la norma fue promulgada en el Boletín Oficial y a fines de noviembre se dio luz verde a la reglamentación; faltaba que el Tribunal de Tasación fijara a través de sus peritos el valor del lugar; pero llegó el cambio de Gobierno [las nuevas autoridades nacionales asumieron el 10 de diciembre de 2023] y durante la presidencia de Milei el asunto quedó cajoneado; en septiembre, el Juzgado Contencioso Administrativo Federal 1 rechazó el pedido del Ministerio de Justicia para entrar al inmueble y hacer de una vez por todas la tasación; la medida fue apelada y actualmente resta que ese tribunal se expida».

Mariano Cascallares, el intendente, es la presencia política descollante en la Plaza Bynnon. Acaba de tirar de una cinta para descubrir una placa de mármol blanco sobre los ladrillos vistos. «En homenaje por los 20 años de Cromañón, familiares y sobrevivientes del partido de Almirante Brown siguen haciendo memoria. 2004 – 30 de diciembre – 2024», dice la piedra. «Hito a la Memoria», reza una leyenda esculpida sobre otra lámina de roca alba que encabeza el portal. La ceremonia es contemplada por decenas de asistentes entre los que se cuentan víctimas, familiares, amigos, ciudadanos y funcionarios.

«El pasado 28 de noviembre, la Cámara de Diputados votó un proyecto», avanza la disquisición de Matilde en el micrófono, «para prorrogar cuatro años el plazo para la expropiación; la iniciativa con media sanción fue girada al Senado, donde deberá ser votada a la brevedad; es deber del Estado, textual, garantizar instancias reparatorias que permitan conservar la memoria colectiva y evitar el aislamiento de las víctimas en sus reclamos individuales, resalta el escrito acogido; los senadores tendrán en sus manos la decisión para que podamos hacer del lugar un espacio para la memoria».

«Porque sin memoria no habrá un nunca más Cromañón, como repite una de nuestras históricas consignas; otro momento digno de mención fue la votación casi por unanimidad de la ley de reparación histórica en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires el pasado 12 de diciembre; una norma que a pesar de no ser todo lo justa que quisiéramos constituye un avance en tanto obliga al Estado a reconocer a sobrevivientes y familiares, a tomar las medidas necesarias tendientes a reparar los daños provocados; queda por ver que se haga efectiva y que se amplíe para que sea realmente una ley reparatoria».

«Por último, es importante recordar que desde 2005 esta vigente el decreto 391/2005 que establece para la Provincia de Buenos Aires que el día 30 de marzo de cada año se conmemore a las víctimas de Cromañón y se reflexione sobre el drama en las escuelas en todos sus niveles», concluye la protagonista, habitante de la zona, e invita a los presentes a aprovechar la oferta de actividades. Una muestra de fotos, carteles y libros desplegada bajo la arboleda. Poemas recitados por un autor local, Juan García Maldonado. Un recital de rock con dos bandas también autóctonas, Alma embrujada y Los Pendientes.

Aunque Matilde es la moderadora, el audio de esta crónica empieza con la voz de Carolina Taborda. Toman la posta Andrea Cabrera, hermana de las dos fallecidas (desde el minuto 1); Bárbara Miñán (minuto 4); Juan García Maldonado (minuto 7); Anahí Rossi (minuto 15), intérprete de un monólogo que ha ensayado con su grupo de teatro; cuatro chicos de una iniciativa cultural (minuto 18); Mangone (21), Eduardo Salinas (28), llegado de Banfield con su pareja Fabiana Puebla, ambos sobrevivientes; y Débora Vera (36), otra que logró escapar del infierno; reside en la ciudad de Bariloche y ha enviado una grabación.

«Gerardo tuvo tres hijos conmigo», explicará Matilde al cronista; «Ayax, de 29, que el otro día no pudo ir porque estaba trabajando; es amigo de Los Pendientes, la banda que tocó para cerrar, los miembros son del barrio; Anahí, de 27, y Fabrizio, de 25, el más chico; Gerardo además tuvo una hija que es sobreviviente y vive en la Capital; se llama Natalia Rossi; en ese momento contaba 18, hoy 38; es mamá de una nena, Ámbar, que es un poco mi nieta; la mamá de Naty se llama Claudia; esta fue una de las personas que más me sostuvieron en los peores momentos, le voy a estar agradecida por siempre».

Un fragmento crucial del registro sonoro es la lectura de los 194 nombres de la lista de muertos confirmados por el Estado Nacional (arranca en el minuto 45). La cifra es motivo de controversia, pues muchos denuncian que se queda corta. Hay quienes sostienen que la verdadera es superior a 200; algunos demandantes inclusive elevan la cuenta a 317. Otro aporte considerable del agasajo en Adrogué es una muestra de retratos de los 194 creada por Gustavo Ruiz, artista del distrito. Los esbozos de las caras pueden contemplarse en el salón de exposiciones de la Casa de la Cultura, enfrente de la plaza.

«Agradezco a los que se acercaron; a las familias Cabrera y Taborda; entre todos pudimos sacar adelante la jornada; allá veo a Gustavo [Ruiz], que llegó corriendo; a la Organización 30 de Diciembre, representada por Eduardo y Fabiana, que también estuvieron; a mis compañeras de escuela, Vanina y Cintia; la Secu 10; a los chicos de Alma Embrujada; a Los Pendientes; a Juan García Maldonado; vamos a cerrar, como siempre que hacemos una actividad por los pibes, nombrando a los 194; van a ver que lleva un poco de tiempo, pero eso permite comprender la cantidad de personas que no están más con nosotros».

La última galería de fotos retrata este pasaje estremecedor del convite en la Plaza Bynnon. Una hilera compungida de víctimas, familiares y allegados proclama uno tras otro a los incluidos en el índice de fallecidos. «De izquierda a derecha, Carolina Taborda», detallará Mangone la identidad de los lectores; «Anahí Rossi; Fabrizio Rossi; Amancay (sobrina segunda de Silvia y Gloria Cabrera y, creo, integrante de la Agrupación Martina Chapanay, de la juventud chapanesca); Romina Clavero, prima de Marcelo Taborda y sobreviviente; yo; Fabiana Puebla y Eduardo Salinas, ambos sobrevivientes».

«La muestra de Gustavo va a estar en la Casa de la Cultura; pasen a recorrerla; es una manera adicional de ejercer la memoria», agrega al cabo Matilde; todavía flota en el ambiente el eco de los 194, cuya mención se ha prolongado más de diez minutos, aclimatada con el trinar intenso y surtido de los pájaros; «lo importante es el 30, como todos los 30, estar en la calle y exigir memoria, verdad y justicia por los pibes de Cromañón; porque sin memoria la masacre va a seguir ocurriendo ¡los pibes presentes!», entona; «¡ahora y siempre!», le contestan a coro; «¡los pibes presentes!», reitera; «¡ahora y siempre!».