Agustina Coca: «Blanca y Olivia fueron al supermercado como todos los días»
Su mamá Blanca Coca Contreras, de 41 años, y su hija Olivia Fernández, de dos, integran el grupo de cinco fallecidos del incendio de una sucursal de la cadena Comodín el 28 de febrero en San Salvador de Jujuy. Había un centenar de clientes. El local carecía de medidas básicas de seguridad. El fuego se habría producido por dos empleados que manipulaban un soplete en el techo.
«Ningún personal de la Brigada me dijo que habían muerto; me dieron vueltas desde el momento en que me enteré de que ellas estaban adentro del supermercado», continúa Agustina Coca el relato del drama de su mamá Blanca Isabel Coca Contreras, de 41 años, y su hija Olivia Fernández, de dos (protagonistas de la foto principal), que integran el grupo de cinco fallecidos del incendio de una sucursal de la cadena Comodín el 28 de febrero en la ciudad de San Salvador de Jujuy. Las demás víctimas fatales son Rafael Maldonado, 84, y el matrimonio de María Silvia Liliana Cresppe, 64, y Enrique Benítez, 76.
«Perdieron la vida a causa de la negligencia e irresponsabilidad de los dueños y los funcionarios que habilitaron ese comercio a pesar de que nunca estuvo en condiciones, apto para este tipo de actividad», agrega acongojada la voz del testimonio, que es la mayor de las cinco hijas de Blanca; «lo único que queremos es justicia, que paguen todos los implicados, que no se corte por el hilo más fino y que caigan todos los que tengan que caer; hoy me toca a mí perder a mi única hija de dos años y a mi mamá; tenían toda una vida por delante y por culpa de todos estos irresponsables ya no las tengo».
Olivia tenía dos años.
De acuerdo con la pesquisa judicial, el fuego habría comenzado mientras dos operarios colocaban una membrana en el techo del inmueble con ayuda de un soplete conectado a una garrafa de gas. La presencia de aerosoles y otros productos inflamables habría multiplicado rápidamente las llamas y el humo, que convirtieron el predio en una trampa diabólica. Todas las víctimas fatales padecieron asfixia por sofocación. Además, se cuentan 37 heridos que sobrevivieron con lesiones de distinto tipo y gravedad. Se calcula que en total había alrededor de un centenar de clientes al comenzar el incendio devenido masacre.
«Nosotros vivimos en el barrio Ciudad Nieva, a la vuelta del supermercado, desde hace más de 24 años», cuenta Agustina, que en la siguiente foto luce vestido blanco de egresada escolar junto a su mamá; «es una zona muy tranquila, pero también muy habitada, al costado de la Ruta Nacional 9; las condiciones del comercio eran precarias, por lo que sabemos; hacía tiempo que no lo refaccionaban, carecía de luces de emergencia, de expansores de agua, de extractores de humo; las puertas de escape no estaban habilitadas; nunca tuvieron mangueras de auxilio; los extintores [matafuegos] no estaban en condiciones».
Los imputados por el fiscal Diego Funes, del Ministerio Público de Acusación, son seis. Marcos Mamaní y Bruno Salva, los albañiles que manipulaban el soplete fatídico; Manuel Smith, gerente de la sucursal que resultó incinerada; Ítalo Salvador Cuva, director de Habilitaciones Comerciales y Permisos de la ciudad; Esteban Molina Segura, presidente del directorio de Alberdi SA, propietaria de la cadena Comodín; y Marcos Terán, jefe de Bomberos. Los familiares de los muertos acusan además a Guillermo Corro, renunciado ministro de Seguridad provincial, y Raúl Jorge, alias Chuli, intendente municipal.
«Mi hija se llamaba Olivia Isabel Fernández, tenía dos años; nació el 30 de marzo de 2022; era una nena súper inteligente, tierna y buena; muy buena hija, nieta, sobrina, prima y amiga; todo el tiempo que estuvo con nosotros nos hizo felices y ella era feliz; con su papá tratábamos siempre de darle lo mejor, nos matábamos trabajando para que nada le faltara; lo bueno de ella es que entendía cuando mamá y papá no tenían y no le podían dar; cuando teníamos le dábamos todo; le gustaba mucho bailar, jugar, salir a pasear; le gustaba que saliéramos las dos a comprar ropa; era tan coqueta que le gustaba pintarse los labios».
«Lo que Olivia se proponía lo lograba; un día me dijo que quería ir a la escuelita; le dije que para eso tenía que dejar el pañal; al otro día empezó su proceso y así pudo dejarlo; yo por mi parte cumplí con la promesa de mandarla al jardín, aunque nunca fue porque cuatro días antes de iniciar las clases perdió la vida; no tengo dudas de que fue la mejor hija del mundo, que ella nos amó como nosotros la amamos a ella; volvería a ser su mamá mil veces en esta y en todas las vidas que vinieran; la verdad que nunca me voy a olvidar de ella, tengo que aprender a vivir con el dolor toda la vida; ojalá se haga justicia».
«Es imperioso saber qué pasó y quiénes deben rendir cuentas por este hecho tan doloroso», declaró Carlos Sadir, gobernador jujeño, vislumbrando una escala en cuya cima hay funcionarios estatales. «Con los elementos que tenemos hasta el momento, se está trabajando bajo la figura de estrago culposo», definió el fiscal Funes sobre los dos implicados materiales. Estos, según los investigadores, deberían haber actuado con asistencia de expertos en el uso de material inflamable y bajo la coordinación de un técnico en seguridad e higiene. La empresa es además responsable de capacitar al personal para emergencias.
Olivia junto a su mamá Agustina.
«Mi mamá se llamaba Blanca Isabel Coca Contreras, nació el 26 de junio de 1983», se emociona Agustina; «mi mamita; cómo no hablar maravillas de la mujer que me dio la vida; la mejor mamá del mundo; la mejor compañera de vida para mi papá; la mejor abuela para mi hija y sus primos; ella era una mujer buena, respetuosa, valiente y fuerte en todo el sentido de la palabra; porque por nosotros, sus cinco hijas y sus tres nietos, ella daba la vida; nos defendía como una leona; siempre amó su familia y nos puso por encima de todo; ella es mi mamá; algún día me gustaría ser un poquito de fuerte y valiente como ella».
«Le gustaba pasar tiempo con su familia; salir a pasear; tomarse unos mates con su hija; podíamos estar horas charlando juntas y nunca nos cansábamos; también le gustaba mucho bailar; era divertida, pero al mismo tiempo tenía su carácter; voy a admirarla toda la vida, porque me demostró que ella por mi hija dio todo hasta el final; entregó hasta lo último, pero no pudieron salir de ese supermercado; amarla es poco para nosotras, sus hijas; sé que ella va a continuar cuidándonos desde el cielo porque siempre lo hizo, nos cuidó, nos protegió de quien fuera; nunca dejó que nos pasara algo malo».
«Mi mamá era de ir a comprar todos los días al Comodín; en el momento en que salieron yo estaba trabajando; mi horario de ingreso es nueve y media; antes irme dejé a mi hija tomando té, desayunando y a mi mamá limpiando; la única que estaba además en la casa era mi hermana menor; mi papá también estaba en su empleo; el papá de mi hija se encontraba trabajando lejos; mi hermana y mi mamá comentaron qué podían cocinar; mi mamá le dijo ya vuelvo y mi hija se fue con ella; salieron como todos los días; vivimos a la vuelta del Comodín, por la misma vereda, no hay que cruzar ninguna calle».
«Sabemos que será una lucha larga y fuerte; esto recién está empezando, obviamente», se empeña la madre de Olivia consciente de las implicancias de una causa judicial compleja; «tenemos delante a personas que poseen mucho poder, pero eso no es un obstáculo para nosotros; no nos importa a quién nos toque enfrentar en este trayecto; hasta que no obtengamos justicia y paguen todos los responsables no vamos a parar de insistir en nuestro reclamo; miedo es lo que menos tenemos; el miedo más grande es lo que ahora estoy viviendo en carne propia; saber que perdí a mi hija y a mi mamá no se comparta con nada».
Blanca rodeada por sus cinco hijas el último Año Nuevo; Agustina está a su mano derecha.
«Queremos una investigación transparente y profunda para que el caso no quede en la nada; que los nombres de las víctimas no se olviden nunca; es una tragedia horrible; para nosotros es un Cromañón, por así decirlo». Los afectados reclaman, para enumerar algunos puntos fundamentales, que se determinen las causas del incendio y las responsabilidades de los involucrados; la aplicación de sanciones severas por la falta de medidas de seguridad; la implementación de estas en todos los establecimientos comerciales para evitar tragedias en el futuro; y protección y apoyo a los parientes de los fallecidos.
«Decidimos marchar una vez a la semana con día y hora fijados; también nos juntamos todos los días en la puerta del supermercado con carteles de reclamo de justicia; nos acompañan familiares, amigos, vecinos, personas que llegan de otros lados; además contamos con personal de la Policía que nos asiste para organizar el tránsito; tenemos un grupo acá en Jujuy que se llama Padres del Dolor; personas que perdieron a sus hijos víctima de femicidio y otros crímenes». Esta peña de ciudadanos es una iniciativa de Mónica y Juan, progenitores de Iara Sabrina Rueda, que tenía 16 años al ser muerta en 2020 en Palpalá.
«Cuando marchamos nos citamos en la Plaza Belgrano, que está frente a la Casa de Gobierno; a veces partimos desde el supermercado; hacemos un recorrido por la zona céntrica», explica Agustina Coca; «cuando nos reunimos en el Comodín todos los días llevamos carteles que dicen toquen bocina si quieren justicia y tenemos mucho apoyo; toda la tarde se escuchan los bocinazos; gracias a Dios, cuando hacemos las marchas también encontramos mucha gente que nos alienta, nos aplaude, nos da fuerza para seguir peleando; como siempre decimos, todo aquel que quiera apoyarnos es bienvenido».