Sonia Méndez: "Usá el casco correctamente abrochado, tu familia te espera"

24/2/2024

Es viuda de Hugo Ramón Fuenzalida, que tenía 35 años cuando en 1998 fue muerto en la ciudad de Salta. Lo embistió un automovilista de más de 70 años que carecía de licencia en regla, frenos y seguro. La víctima circulaba en moto sin protección en la cabeza. El caso quedó impune. Ella integra la entidad Pa.Vi.Cei (Padres de Víctimas de Conductores Ebrios e Irresponsables).

"Perdí a mi esposo Hugo Ramón Fuenzalida cuando el iba a buscarme al trabajo en moto; fue impactado por un auto; estuvo en terapia intensiva en el hospital, la agonía se prolongó dos o tres días hasta que falleció; a partir de ahí quedamos solos mi hijo de ocho años y yo; Hugo no llevaba casco, su golpe fatal fue en la cabeza, no despertó jamás; mi hijo nunca quiso ver a su papá en el cajón; mi suegra a los cinco años falleció por la pena de no tener a su hijo menor".

La voz suena temblorosa y las pupilas brillan a través de los anteojos. Miriam Sonia Méndez se estremece al evocar la tragedia que cambió su vida para siempre. "¡Usá el casco correctamente abrochado! Tu familia te espera...", advierte en mayúsculas negras su remera blanca. "Pa.Vi.Cei", se lee en el lugar del corazón, sobre un prendedor circular amarillo con el rostro del esposo. "En Salta, el 80% de los fallecidos en moto no usaba casco o lo llevaba mal puesto", destaca de repente una voz femenina en off como conclusión del aviso publicitario; "usar casco salva vidas. Salta Municipalidad".

Hugo tenía 35 años cuando el 6 de diciembre de 1998 fue atropellado por un automóvil en el acceso del barrio Ciudad del Milagro. Circulaba en moto sin protección en la cabeza camino a recoger a la cónyuge por su empleo, un centro de salud. El responsable del drama, un conductor de más de 70 años, viajaba con una licencia inválida (correspondiente a Isla de Cañas, departamento del norte provincial distante 300 km), con problemas de frenos y carente de seguro. Los enredos tribunalicios y la muerte posterior del homicida impidieron hacerle justicia al difunto. La mujer y el único hijo tampoco lograron reparación civil.

Sonia, lejos de rendirse, pone el hombro en la entidad civil Pa.Vi.Cei (Padres de Víctimas de Conductores Ebrios e Irresponsables), fundada en 1999 por Raúl Padovani, papá de Verónica, otra víctima de la violencia vehicular. Aunque el fallecimiento del hombre en 2022 fue una pérdida importante para la organización, la estrategia continúa adelante de la mano de la protagonista de esta historia y otros familiares de damnificados. Dan pelea en terrenos variados como el pedagógico, el social o el legislativo. Por ejemplo, colaboran en proyectos estatales de prevención, como el conmovedor video del presente testimonio.