Silvia Bignami: «Expropiar Cromañón llevará luz adonde hubo oscuridad»

10/7/2024

Es mamá de Julián Rozengardt, que tenía 18 años cuando falleció víctima del boliche del barrio porteño de Once. La ley nacional que crea un espacio de memoria podría caerse antes de los 20 años del horror. Con al menos 194 muertos y miles de heridos, el incendio del 30 de diciembre de 2004 es la peor masacre de la historia del rock en todo el mundo.

«La expropiación se sancionó el 27 de octubre de 2022; si no se hace nada se caerá antes de igual fecha de 2024; es tremendo que ocurra a punto de cumplirse los 20 años; es una burla no tener el pie en el lugar; no digo tener el espacio de memoria; [Rafael] Levy puede rechazar el monto que se tase; eso sería judicializar el tema, pero no afecta la expropiación; el cálculo podría hacerse sin entrar al edificio; es un número estimativo y el Estado intentará pagar lo menos posible; la decisión es política, no técnica; hay tiempo, lo pueden resolver; depende de esta secretaría de Derechos Humanos; ese es el problema; ¿no?»

Silvia Bignami habla con su ardor habitual bajo el sol del inverno. Participa de una jornada de homenaje en nombre del Movimiento Cromañón, una de las entidades ciudadanas que reclama justicia. Su hijo Julián Rozengardt tenía 18 años cuando falleció rehén del boliche de Once. Con al menos 194 extintos y miles de heridos, el incendio del 30 de diciembre de 2004 es la peor matanza de la historia mundial del rock. Los muertos quizás sean más. Mientras sigue la polémica sobre las cifras de víctimas, convertir en espacio de homenaje el inmueble de la barbarie es uno de los mayores desafíos pendientes.

«Jornada por la memoria», se lee en letras verdes fluorescentes sobre fondo negro un afiche multicolor difundido en las redes sociales de internet; «arte, música, derechos humanos», agrega el aviso, estilo grafiti; «Cromañón 20 años, domingo 7 de julio, 16 horas; santuario de Once; espacio para la memoria (Mitre y Ecuador); invitan: Organización 30 de Diciembre y Movimiento Cromañón; rueda de prensa: Ademys, Hijos Buenos Aires, Organización 30 de Diciembre, Movimiento Cromañón, Serpaj».

«Acá hay mucha gente querida que nos acompaña en la lucha», cuenta Bignami en diálogo con La Retaguardia (Laretaguardia.com.ar); «los compañeros de las rondas de las Madres, los abogados y abogadas siempre pendientes de si nos pasa algo, las compañeras de la Marcha Nacional contra el Gatillo Fácil; el problema de mencionar gente es que una es injusta con las demás personas; fuimos nombrando en el transcurso del tiempo; están pasando cosas tremendas y, como debe ser, nos están encontrando en las calles; de hecho, esto es una calle, una calle cortada por los 194 pibes y los sobrevivientes».

«Estamos convocando a los compañeros y las compañeras de Hijos, del Serpaj (Servicio de Paz y Justicia), de Ademys [entidad que reúne a docentes porteños], entre muchas voces; gente que admiramos y nos está bancando», dice la mamá de Julián sobre posibles disertantes de la jornada; «después haré algunos comentarios sobre, en concreto, el tema de la expropiación»; además, está presente Raúl Morales, papá de Sofía, asimismo víctima del boliche de Once; el hombre integra Que no se repita, otra peña destacada de familiares; la foto principal del testimonio muestra a Bignami junto a este camarada.

«Está por acá Iván, del movimiento de familiares de la masacre del boliche Factory, de Ecuador; ocurrió durante un recital de rock gótico en 2008; provocó 19 muertos y veintipico de heridos; es muy emocionante para nosotros que se encuentre aquí compartiendo», introduce Silvia un lapso después hablando en el micrófono, parada sobre un escenario montado casi en la esquina de Bartolomé Mitre y Jean Jaurés, entre una decena de oradores; el público abarca un centenar de almas de todas las edades; «estamos a seis meses de los 20 años; son 20 años que llevamos en la calle pidiendo justicia».

«Es muy poco lo que estamos exigiendo y nos corresponde; somos parte del Movimiento Cromañón y de la 30 de Diciembre, grupos formados por sobrevivientes y familiares; sin los sobrevivientes esto sería imposible; también está participando la organización La Placita; por ahí el nombre es La Plaza, pero me gusta La Placita; de pibes de La Matanza; esperamos seguir trabajando juntos».

«La historia es que a fines de 2018 nos enteramos por los medios de que la Cámara de Justicia le devolvió este lugar a [Rafael] Levy, condenado a cuatro años y medio de prisión, sin siquiera avisarnos; tiraron las pertenencias de los pibes, hicieron lavada de cara; exigimos al tribunal que interviniera; nos dijo ya no se puede hacer nada; ustedes tienen razón pero ya está todo desguazado; como Movimiento presentamos en dos sesiones consecutivas de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires el proyecto de expropiación; muy lindo todo; nos dijeron los acompañamos en el sentimiento, pero al final no salió».

«Decidimos ir también a interpelar a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación; entendemos que para eso existe, para defender los derechos humanos; dio su apoyo formal y así pudimos llevar el proyecto a la Nación, porque es también un tema del Estado Argentino; la propuesta fue avalada por absolutamente todo el arco político en Diputados; después fue votado por unanimidad en Senadores; esto ocurrió con un esfuerzo muy grande de los sobrevivientes y los familiares; posteriormente, algo sin precedentes, la Comisión Nacional de Monumentos declaró este lugar patrimonio histórico; algo inédito en el país; se supone que eso brinda protección para seguir adelante».

«Estos dos hechos, la expropiación y la patrimonización, no se le ocurrieron a ningún funcionario; se nos ocurrieron a nosotros, que estamos pensando todo el tiempo qué más podemos hacer por la memoria».

La brega apoteósica de los familiares y los sobrevivientes ostenta hitos mayúsculos en materia judicial e institucional. Como principales culpables materiales fueron sentenciados Omar Chabán, gerente del predio (muerto en 2014); Rafael Levy, propietario; Diego Argañaraz, mánager de Callejeros; y Carlos Díaz, subcomisario. El máximo responsable político es Aníbal Ibarra, jefe de Gobierno de la Ciudad, que fue destituido.

Otros convictos son los músicos: Patricio Fontanet, Maximiliano Djerfy, Elio Delgado, Cristian Torrejón, Juan Carbone y Eduardo Vázquez. Este sumó después la cadena perpetua por el crimen de su esposa, Wanda Taddei, perpetrado en 2010 (la roció con alcohol y la prendió fuego durante una discusión de pareja). Más castigados por el desastre del boliche: Fabiana Fiszbin, Ana María Fernández, Gustavo Torres y Roberto Calderini, funcionarios porteños; Rubén Fuerte y Luis Perucca, empresarios; Alberto Corvellini, Marcelo Nodar y Marcelo Esnok, integrantes de Bomberos de la Policía Federal.

«¿En qué situación estamos ahora?; el 27 de octubre de 2022 salió la ley de expropiación por unanimidad en el Congreso Nacional; con felicitaciones y fotos de todo el espectro político; pero una ley es letra muerta; cuando nos dicen qué buena la expropiación, nosotros respondemos qué bueno el papelito; por ahora eso solo tenemos; en el último tramo de la presidencia de Alberto Fernández, seguramente por influencia de Vilma Ibarra…; cuando decimos cosas feas, hay que acordarse de ella también; …se demoró una reglamentación que tuvimos que aceptar porque realmente era mejor que tener nada en las manos».

«Si para el 27 de octubre no hay avances, la expropiación se caerá; es vergonzoso tener que seguir exigiendo; le mandamos una carta al nuevo secretario de Derechos Humanos [Alberto Baños] y al ministro de Justicia [Mariano Cúneo Libarona] en marzo; el primero nos contestó en mayo que por agenda no nos puede recibir; me pregunto cuántos temas más importantes hay; se trata de cuatro mil y pico de sobrevivientes, 194 familias destruidas; pronto tendremos una reunión con el Tribunal de Tasaciones; una vez hecho el cómputo, el dueño puede negarse, pero sería un avance; sin este paso, la expropiación se caerá».

«Nosotros tenemos la decisión de continuar luchando, luchando y luchando; lo vamos a seguir haciendo; pero es loco que cuando cortamos una calle nos acusen de estar fuera de la ley, que cuando protestamos lo mismo, mientras son ellos los que están fuera de la ley; nos preguntamos a qué nos van a empujar; queremos un espacio de memoria colectiva para que donde hubo oscuridad haya luz, para que sea un espacio para el barrio, para que nos podamos seguir encontrando; es lo único que pedimos; nos preguntamos si acá hay un negocio inmobiliario de por medio; si hay impunidad por otro lado; ¡qué poder tiene Levy!».

«Igual, le decimos acá no vas a poder abrir ninguna otra cosa, no vas a poder hacer nada; esto ya es un espacio de memoria; lo que pasa es que el Estado tiene que ponerse la mínima pila para decir vamos a entrar, vamos a tasar y se va a concretar; ponemos la pelota del lado de ellos; el 30 de diciembre tenemos que ingresar a este espacio; faltan seis meses; lo exigimos».

«Los pibes de Cromañón…», clama la oradora; «…presentes», replica la multitud; «los sobrevivientes de Cromañón…», agrega ella; «…presentes», le contestan; «los familiares y amigos en lucha…», continúa; «…presentes», vuelven a repetir los congregados; «ahora…», insiste; «…y siempre», «ahora…»; «…y siempre»; «ahora…»; «…y siempre».

«Cada vez que vengo se me aparece alguien inesperado», explica Silvia un rato más tarde, tras bajarse del escenario; «hoy se me acercó una hermana de Jackelin Santillán, una chica fallecida que trabajaba en radio; la hermana vive en Chascomús, vino desesperada por comunicarse; apareció acá, ya nos conectamos; eso pasa siempre; es una decisión colectiva ocupar los espacios; no nos vamos a quedar esperando en el despacho de otro funcionario; es un ámbito de reclamo; tenemos que ejercer la memoria de forma concreta; decidimos estar lo más posible en el santuario; ahora realizamos visitas guiadas con escuelas».

«El otro día vinieron 70 pibes de un colegio de La Plata; creían que el espacio de memoria ya existía y querían hacer una visita guiada; les dijimos van a hacer la visita guiada igual, la nuestra; pese a todo estoy bastante contenta porque hay muchos congregados; la gente tenía ganas de abrazarse; hay muchas otras luchas; el reclamo por los despidos [consecuencia de la política de ajuste]; la denuncia por el triple lesbicidio [ocurrido en el barrio porteño de Barracas], que nos toca por ser sobreviviente de Cromañón una de las chicas; estuvimos el otro día en la ronda de las Madres y nos pareció lo mismo, que se juntan las causas».

«De una forma muy improvisada les pedimos a ustedes que nos acompañen en esta aventura», comenta Silvia dirigiéndose al cronista de La Retaguardia respecto de la participación de ella en un podcast (ideado por el Movimiento y titulado: Cromañón 20 años – Diálogos compartidos); «pretendemos poner el tema todos los días 30 de mes y que sea en el marco del programa que esté; intentamos que lo que queremos decir o compartir tenga que ver con ese programa; por ahora lo venimos piloteando; cualquier cosa que se hace en el ámbito de la comunicación después sigue rodando, continúa vigente».

«Estar acá es bueno para nosotros también, poder abrazarnos», se emociona la mamá de Julián; «nosotros decíamos qué están esperando para abrir la puerta», agrega interrogada sobre un lienzo artístico colgado en el tapial que cubre el acceso al predio de Cromañón; «le tienen que avisar al dueño, no se puede negar, es como ponerle el cascabel al gato; pensamos vamos a colocar la puerta donde debería estar; la pintaron dos artistas; decidimos, habrán notado la estética, que estuviera abierta, que tuviera luz; no la podemos dejar, lamentablemente, la ciudad está compleja, pero la vamos a traer cuando haya actividades; porque creemos que hay que abrir la puerta; estamos en el santuario; es casi estar allí, de alguna manera».