Nicolás Bona: «La idea de mis canciones es tratar de dar un mensaje»

26/12/2023

«Si no hay amigos, no hay banda de rock; eso es lo que me parece; es lindo compartir y sentir que sos una especie de familia; te vas a matar a veces, vas a tener diferencias, todos no necesariamente pensamos igual; pero bueno, dentro de lo que se puede, se logra esa unión; el rock también es una manera de mostrar que uno no se queda callado ¿no? imaginate que uno no puede ir a la carnicería, el shopping, el kiosco y a todo el mundo contarle su vida, sus quilombos, su visión de las cosas; bueno, para eso está la música; en mi caso, lo hago a través de eso; después, en el día a día, uno es más callado; tenés que ir a trabajar, convivir en sociedad».

Es vecino de toda la vida del barrio porteño de Liniers y se declara, como una firme invocación de principios, un roquero de antaño. Compone letras y melodías, guitarra criolla en mano, en la misma casa que comparte con su mujer Johanna y sus dos hijos pequeños, Renata y Lisandro. El matrimonio tuvo un tercer vástago, Luca, el primogénito, que se fue al cielo poco después de nacer víctima de la mala praxis médica. Aunque el caso quedó sin resolver, ellos lograron sobreponerse y continuar adelante, a pesar de todos los pesares. Con espíritu positivo. Tal como la voz de esta nota sugiere en sus tonadas.

«Siempre temas propios ¿no? la verdad es que nunca me pintó esa de tocar covers; lo hacemos a veces, homenajes a temas de alguna banda que nos gusta; pero la prioridad, el tiempo y la dedicación están volcados en las creaciones propias; en mi caso, siempre compuse; la inspiración puede partir de cualquier cosa; una frase que se te viene y a partir de esa oración desarrollás la letra; algo que le pasó a un conocido o que te pasó a vos; de ahí sale una idea que se transforma en poesía; en cuanto a la música, lo mismo; agarrás la guitarra, empezás a jugar un poco, sale una melodía, un riff, combinaciones de acordes…».

Empezó a animarse en la adolescencia. Siempre a pulmón y acompañado por compinches. En 2003 nació Komodín, primer proyecto con cierta ambición. El era guitarrista y compositor; lo secundaban dos pibes del barrio: Pablo Cordeiro, apodado Penumbra, como bajista y cantante, y Raúl Díaz, alias Paco, en la batería. El trío fue evolucionando progresivamente y ensayo tras ensayo logró grabar cuatro discos: Momento sacrificado, El sueño más tremendo, Misterio y El rockero, un álbum doble. Después de este grupo, que cumplió su ciclo, llegaron nuevos emprendimientos: Párpados, Golpe Nocturno y La trapisonda.

«Hay muy buenas bandas; no incluyo mi caso, porque no pretendo que lo que hago le guste a todo el mundo; pero hay un montón de proyectos en lo que llaman el under que yo creo que merecen espacio; hay bandas que tienen que pagar para poder tocar, que es una cosa muy loca; nunca vi a uno que desarrolla otros géneros, como tango o folklore, pagar para ir a ofrecer lo suyo; muchas veces las bandas de rock, con esas ganas de tocar para los amigos, para la familia, entran en ese engaño; es cierto que todo tiene un costo; el que posee un boliche hace una inversión alta; el sonido y el espacio implican un precio».

Sus recuerdos musicales más entrañables se remontan a la primera infancia y lo que escuchaba su papá en el ámbito doméstico, con bandas en inglés como The Cult o Deep Purple. Poco a poco se fue abriendo a otros nombres como ACDC, los Ramones, Guns & Roses, Nirvana o Motorhead. Con el paso del tiempo, paró la oreja hacia melodías locales elaboradas por Soda Stereo, los Redonditos de Ricota, Sumo, Almafuerte, La Renga o Nagual. Además, entre infinidad de alternativas, le ponen la piel de gallina los tangos del Polaco Goyeneche, las milongas de José Larralde y las cumbias de Los del Fuego.

«Soy muy variado, todo lo que es rock me gusta, en general; sin copiar a nadie, tratando de tener estilo propio; por ahí copiando o aprendiendo, más que copiando, pequeñas cositas de distintos lados; lo que sí puedo decir es que hubo un momento dentro de mí que me di cuenta de que en el país tenemos un rock realmente maravilloso, muy buenas bandas, excelentes propuestas; creo que sería genial que todo eso no se pierda; algún día los grupos que están consagrados se irán apagando, como suele pasar con todas las cosas en la vida; estaría bárbaro rescatar lo que viene atrás, para que esto siga adelante».