Facundo Adrián Osorio: "Uno me agarró del cuello, quise zafar y no pude, tenía el otro atrás"

15/7/2022

El joven de 19 años denuncia haber sido víctima de abusos que podrían encuadrarse como detención ilegal, amenazas y tortura de parte de policías el 8 de julio en la ciudad de Formosa. El audio de esta nota contiene el testimonio de la víctima y su madre, María Laura Galeano.

Facundo Adrián Osorio, un empleado de 19 años, salió como todos los días el 8 de julio en bicicleta de su trabajo en la distribuidora CHL, del barrio La Nueva Formosa, y a las pocas cuadras, mientras circulaba por el puente que atraviesa la avenida Néstor Kirchner, se detuvo para observar un hecho vial menor. Eran alrededor de las 20.30. El escenario, como es habitual, era transitado por numerosos vehículos y peatones.

Cuatro policías se habían acercado en un patrullero al coche accidentado. Dos de ellos cruzaron de pronto la calle, fueron directamente hacia el pibe y le pidieron el documento. Este respondió que había dejado la identificación en su casa y los inquisidores, sin mediar explicación, lo agarraron del cuello y le contestaron que quedaba detenido. Aterrorizado, el muchacho comenzó a pedir ayuda a la gente, que seguía de largo. Como último recurso defensivo, el chico apuntó la cámara del teléfono celular hacia los agentes con la intención de filmarlos, algo que enfureció a los agresores.

Desde ese momento, el adolescente fue víctima de una pesadilla que duró varias horas. Fue esposado y trasladado violentamente a la Comisaría 8. Le quitaron el teléfono, lo hostigaron para extraerle la clave y borraron el contenido de la memoria del aparato. Lo liberaron pasada la medianoche luego de someterlo a constantes apremios verbales, psicológicos y físicos, y de registrarlo como sospechoso de una supuesta "contravención al Artículo 77 a", cuyo contenido nunca le fue informado.

Todo lo que recuerda Facundo de los atacantes es el apellido de uno de los dos secuestradores, Cuesta. Un detalle significativo es la diferencia de tamaño, pues la víctima ostenta una contextura pequeña y describe a los policías como bastante más corpulentos. Algunos de los delitos cometidos contra el muchacho serían detención ilegal, amenazas y tortura. El y su familia, gente sencilla presa del pánico, hicieron la denuncia en la Fiscalía 3 de Formosa.